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Sobre os sóis

Samael Aun Weor (1978) - Para os Poucos. Capítulo II.
SOBRE LOS SOLES

El Sol Astral Ecuatorial se halla ubicado en las Pléyades, porque el sol físico que nos ilumina y da vida es el séptimo sol de las Pléyades. Tal Sol unifica y coordina a las Pléyades en su totalidad[i].

El Sol Polar es el centro básico de nuestra nebulosa y de sus cien mil soles[ii].

El Sol Central enlaza y coordina a todas las galaxias, soles, mundos, lunas, etc., de éste nuestro infinito.

Alrededor del Sol Sirio gira toda la Vía Láctea con sus cien mil soles y millones de mundos, pero el Sol Polar, espiritual, ubicado en las dimensiones superiores del cosmos, coordina las actividades y movimientos de toda la galaxia[iii].

El Sol Central[iv] o Centro Intergaláctico de este infinito, gobierna a todo nuestro infinito con sus cien mil galaxias y millones de mundos y soles.

El Universo se sostiene por la música.

[i]Nótese que en esta frase no se afirma que tal sol central es la estrella Alcyone, pero debe entenderse que se refiere a esa estrella. A decir verdad antes que todos los contactados modernos fue un astrónomo (no sé si inspirado en la cultura esotérica de su entorno) el que lanzó la teoría de un sol central en torno al cual gira el nuestro y señaló que tal sol era Alcyone. Hoy día sólo se recuerda de él respecto del asunto el descubrimiento de un sistema estelar en las pléyades en el que varias estrellas giran en torno a Alcyone, además de otros grandes aportes a la astronomía, pero ya ni siquiera se menciona su teoría del sol central. Ese astrónomo es Johann Heinrich von Mädler (29 de mayo de 1794 a 14 marzo de 1874), y la teoría que defendió la publicó en su obra Die Centralsonne de 1846 que se reeditó revisada y ampliada en 1847. Ambas obras son hoy día de dominio público y pueden obtenerse en google books bajo el título de Die Centralsonne y Die Centralsonne. 2. Umgarb. Und erw. Aufl respectivamente. Hoy día tal teoría no es que esté descartada propiamente, sino que más bien: “no está de moda”, ahora hay una brutal presión propagandística en pro de todas aquellas teorías americanas con que nos bombardea la prensa y la televisión (y sucede que esta teoría del sol central es europea, y aquí pasa lo mismo que con el lenguaje de programación prolog: los americanos tienen y prefieren el suyo). Las “otras fuentes” de tal afirmación más antiguas que me ha sido posible encontrar las hallamos en el libro de Paul Otto Hesse de 1950 Der Jüngste Tag, donde además de afirmar este hecho se habla de los famosos anillos de Alcyione (de hecho este libro lo menciona el maestro en su conferencia sobre los anillos de Alcíone). Lo más interesante de todo esto es que en este libro de 1977, el maestro Samael, muy cerca de la culminación de la segunda montaña, y siendo contactado con extraterrestres (con lo que tiene la posibilidad de consultar estas cuestiones a personas que disfrutan de una tecnología superior), reivindica este dato como cierto. Desde la triste atalaya del mero conocimiento intelectual, todas estas afirmaciones sobre el espacio sideral hoy supestamente insostenibles, tienen su origen en el contexto científico en un momento en que aún no se comprenden determinadas nociones que luego darán al traste con las teorías que un día los fundamentaron…, pero mirada la cuestión con los ojos de la concienca, lo cierto es que Sirio y las Pléyades han estado demasiado tiempo aludidas por la leyenda, al igual que esos antiguos 14 mundos y luego 13 mundos del sistema solar… Si las cosas son como el maestro nos ha contado, entonces la moderna astrofísica está mucho más lejos del conocimiento del espacio de lo que estaría dispuesta a admitir.

[ii]Este Sol polar es otro sol distinto al sol astral ecuatorial del que habla en el renglón anterior y también es distinto al sol central del que hablará en el siguiente, pero los atributos con que lo define le identifican con aquel Sol central Sirio del que siempre habló la doctrina. La astronomía actual imagina un agujero negro supermasivo situado en el centro del cuerpo espiral de la galaxia en torno al cual giran todos sus sistemas estelares, este sería el verdadero sol central Sirio, en su nombre la estrella más brillante del cielo nocturno se llamaría Sirio más bien como homenaje y símbolo de este sol central, (pues no está claro en ninguna parte que la estrella Sirio de la constelación del Can mayor sea el mismo sol central Sirio, además esa estrella es pequeña en relación a la galaxia y no está precisamanete en su centro. Ciertamente si la galaxia tiene efectivamente forma espiral barrada, el centro suyo ha de ubicarse en el centro del vórtice y así nos podríamos explicar lo de Sirio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[iii]Siempre ha dicho el maestro en sus libros que toda la galaxia gira en torno al sol central Sirio. No parece muy verosímil que la estrella Sirio de la constelación del Can Mayor, una estrella relativamente pequeña aunque muy brillante en comparación con otras por su cercanía, sea el centro de gravitación galáctico. Ni siquiera la estrella más descomunal jamás descubierta, (la cual se llama precisamente VY Canis Mayoris porque pertenece a esta misma constelación), más de mil millones de veces más grande que nuestro sol, parece estar relacionada con nada parecido a un centro galáctico, sin embargo, y aún entendiendo lo de Sirio como algo simbólico, hay que decir que existe en este mundo tierra una curiosa relación entre la estrella Sirio y un pueblo africano tribal llamado: “los Dogon”. Se ha comprobado que estos Dogon saben mucho de la estrella llamada Sirio, (de hecho incluso conocían que era un sistema doble antes de que la astronomía empezara a darse cuenta de que algunas estrellas forman parte de un sistema doble), pero sin querer entrar en esos sorprendentes conocimientos (revelados por fuentes extraterrestres y conservados entre los Dogon por tradición), la idea de Sirio como sol central podría ser en forma meramente simbólica (alegorizando ella al Sol Central por ser la estrella más brillante del cielo).

[iv]Nuevamente usa la palabra Sol Central, pero esta vez para referirse a uno que no es Sirio, sino uno de nivel intergaláctico en torno al cual giraría todo el universo conocido. Felizmente, en este caso la afirmación del maestro concuerda con lo que supone nuestra incipiente ciencia astronómica: la estructura a gran escala del universo es esférica, compuesta por paredes de galaxias que envuelven espacios vacíos como lo hace un panal de abejas o más exactamente una esponja. Los planetas giran en torno a las estrellas y estas unas en torno a otras, tales sistemas estelares giran en torno al atractor del centro galáctico, la propia galaxia se mueve al encuentro de la vecina galaxia de Andromeda. No sabe apenas nada la astronomía del movimiento de las galaxias pero sabe que se mueven y al estudiar cómo están dispuestas en el espacio entiende que hay cúmulos galácticos y super cúmulos o cúmulos de cúmulos… En la siguiente ilustración se muestra una secuencia de 3 imágenes esquemáticas que representan el grupo local de galaxias, el super-cúmulo virgo y la “burbuja Cósmica” que se cree forman las paredes y texturas que a gran escala parece ser el universo: la primera nos muestra unos pocos millones de años luz donde están las galaxias próximas a la nuestra, la segunda abarca un diámetro de 120 millones de años luz, la tercera viene a ser un esquema de todo el universo observable desde nuestro planeta, y por último la cuarta recrea la supuesta estructura esférica a gran escala de un inabarcable espacio donde cada punto infinitesimal sería un grupo de galaxias: