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Prefácio

Samael Aun Weor (1978) - Tratado de Medicina Oculta e Magia Prática - Prefácio.

PREFÁCIO

Por el Maestro GARGHA KUICHINES.

 

He leído diversidad de escritos en revistas, periódicos ilustrativos y otros órganos de información en relación con la inquietud de la ciencia oficial (medicina actual) para conocer la propiedad medicinal de muchas plantas y de brebajes que hombres humildes de todas las latitudes vienen usando desde tiempos inmemoriales con resultados sorprendentes.

 

El valor medicinal de muchas plantas hogareñas, cuyas virtudes curativas han venido transmitiéndose de generación en generación entre las amas de casa, está preocupando nuevamente a los hombres de laboratorio. El valor altamente científico de los ingredientes medicinales que desde remotísimos tiempos vienen usando con provecho sabios naturistas, no ha tenido aceptación franca por aquello de creerse que los preparados en vasijas rudimentarias (ollas de barro) están llenos de microbios y suciedades.

 

Ingentes cantidades de dinero se vienen gastando anualmente en todos los presupuestos económicos del mundo para influir sobre las gentes, a fin de extinguir el uso altamente curativo de las plantas y de sus preparados sencillos, en beneficio exclusivo de los grandes laboratorios de sociedades comerciales que se abrogan el derecho de medicinar a la humanidad, con menosprecio de las formas naturales que nos brindan las leyes inmutables.

 

Este viraje hacia la Realidad misma, me trajo por consecuencia la represalia, la injuria, el vejamen, la humillación, y así tenía que suceder porque el mundo sólo quiere a los del mundo; el mundo no quiere tratos con quienes se separan de él. La Biblia nos enseña también que los enemigos del alma son “el demonio, el mundo y la carne”, es decir, este mundo en que vivimos, crecemos y evolucionamos. Ahora estamos tomando posiciones de vanguardia para la defensa de la Verdad y del Bien, y desde allí podremos ayudar a los hermanos menores que todavía se debaten entre las cosas del mundo, a quienes Maya (La ilusión) mantiene aprisionados. Aquí estamos en esa cruenta lucha, dando el bien a nuestro prójimo y recibiendo el mal de nuestros semejantes, o lo que es lo mismo: ¡benevolencia y caridad, luz y paz a cambio de odio, con todo el cortejo de sus derivados innobles!. Esta es la lucha de la superior naturaleza del hombre contra el mundo, demonio y carne.

 

La Naturaleza se vale de un medio preciso para convencer a los tercos y malvados: el Tiempo. Nosotros esperamos con seguridad absoluta el ejemplarizante decurso, no importa que los débiles o inferiores, los retardados mentales, los duros de corazón reaccionen con rabia de impotencia, de inconformidad o de envidia. Con justa razón nos dice el profeta apocalíptico: “Son dulces en la boca y amargos en el vientre”. Todas estas cosas pertenecen al diario vivir, y cada cual se ejercita dentro del mal por amor a su propia creencia.

 

SANAR LOS ENFERMOS POR IMPERATIVO NATURAL, SEGÚN LA MEDICINA OFICIAL, ES UN DELITO; EMPERO, SEGÚN LA LEY DE DIOS, PREDICAR EL EVANGELIO Y SANAR A LOS ENFERMOS ES OBRA DE LA MISERICORDIA. Como hoy es un delito sanar a los enfermos, para no incurrir en sanción de la ley humana, entregamos este libro a la humanidad con sentimiento profundo de misericordia.

 

Se requiere tener un gran coraje y un amor sin limites a la humanidad para brindarle estas enseñanzas arrostrándolo todo, porque ellas van a chocar en la vanidosa estructura de la medicina alopática. La ciencia médica –el “Anticristo”, como lo denomina la Biblia–, tiene poderes esparcidos por la faz de la tierra y domina en todas las capas sociales con el influjo que proporcionan el temor al dolor y a la muerte. Al médico se acude angustiosamente, como una necesidad que no tiene sustituto, como un imperativo que doblega. Se lucha contra las enfermedades y sus consecuencias; en la paz y en la guerra, el grande y el chico, el pobre y el rico, el humilde y el poderoso. Solamente en el flagelo del dolor y en las ansias de aliviarlo, la humanidad es comunista. He aquí una demostración palpable de que el dolor redime, aunque se tomare la expresión por su lado materialista, y que la vida humana no es más que una oportunidad que se nos brinda para purificarnos, para divinizarnos, para conocernos dentro de nosotros mismos.

 

LA MEDICINA OFICIAL ESTA CAVANDO SU PROPIA TUMBA. LOS ESBIRROS DE LA HIGIENE SERÁN LOS SEPULTUREROS DE LOS MÉDICOS. LOS NATURISTAS NO SE ACABARÁN JAMÁS, Y LOS “DOCTORES” DE LA MEDICINA TENDRÁN QUE VOLVER A LA NATURALEZA PARA APRENDER A CURAR. LA MEDICINA ES UNIVERSAL, LUEGO NO PUEDE MONOPOLIZARSE POR NADIE. LAS LEYES HUMANAS NO PUEDEN IMPUNEMENTE ANULAR A LAS LEYES DIVINAS.

 

Es evidente, no lo podemos negar, que al lado de los desinteresados benefactores de la humanidad, de los hombres de servicio que han hecho de su vida un apostolado de caridad, que son muchos y a quienes no tenemos intención de aludir despectivamente, sobresalen los explotadores indignos, los yerbateros indeseables, los brujos malhadados, los galenos sin conciencia y sin moral.

 

Es cierto también que la sabiduría no es atributo exclusivo de las facultades universitarias. La verdadera sabiduría se remonta a los dominios del espíritu; se bebe en las fuentes de la Divinidad; se aprende en las facultades superiores del Alma. De esta clase de sabidurías es la contenida en este libro, y basta para comprobarlo leer su contenido despreocupadamente, serenamente, sin prevenciones.

 

Cuando el Maestro SAMAEL AUN WEOR afirma que la ciencia oficial ha fracasado y que la medicina del futuro será la “Elementoterapia”, no está pregonando una consigna de hostilidad gratuita, sino la auténtica realidad de un hecho cósmico que se va a cumplir prontamente al iniciarse en el año 1962 la ERA DE ACUARIO, y que ya tenemos claras manifestaciones del seguro pronóstico.

 

Los modernos bioquímicos están estudiando los secretos profesionales de los “brujos” y cambiando penicilina por las hierbas de los Zos (curanderos de Azandes, África Central).

 

Las tribus indígenas del Alto Amazonas, están siendo requeridas por los científicos que exploran la manigua para obtener la revelación de sus secretos. Los Marrugits, magos de Bosquimanos (Australia) empiezan a suministrar enseñanzas secretas a los médicos facultados.

 

En el real Colegio de Médicos de Edimburgo, famosa Universidad Escocesa, los cancerólogos están haciendo investigaciones científicas con la fórmula de un secreto de los Jíbaros del Ecuador; y los doctores británicos experimentaron otra fórmula de los mismos Jíbaros, con la cual reducen los cráneos de sus enemigos al tamaño de una manzana, pues suponen los científicos que de la propia manera se podrían reducir las células cancerosas. He aquí el gran error: las fórmulas de la Naturaleza ni se pueden adulterar ni es posible darles aplicación distinta.

 

Muy conocido es el incidente del campesino Servio que puso a Fleming en vía expedita para descubrir la Penicilina, secreto de la Naturaleza. Los grandes trust productores de penicilina han tenido el acierto de buscar la cooperación de comunidades misioneras para obtener de los médicos indios la revelación de secretos curativos, tal como el “piture”, que poseen los indios Bosquimanos, que permite sanar las llagas de los leprosos y las úlceras cancerosas.

 

La Zarzaparrilla la emplean los Callahuayas para combatir la debilidad general por medio de la purificación de la sangre. Ahora es importante esta preciosa planta por haberse descubierto que es la equivalente de la Testosterona, la hormona masculina, reguladora de la vida sexual y de la vitalidad de todo el organismo. Otros innumerables productos vegetales son objeto de investigaciones, y muchas aplicaciones como panaceas de laboratorio.

 

El desconocimiento de las leyes de la Naturaleza en el aprovechamiento de las plantas, hace cometer muchos errores. Para que la leche del “Higuerón“, por ejemplo, sea verdaderamente eficaz, es menester extraerla en menguante y tomarla al pie del árbol. De otra manera se adultera y pierde sus propiedades curativas. En este imponderable tratado de medicina oculta y magia práctica encontrarán todos los seres humanos la verdadera solución contra el flagelo de las enfermedades y la dadiva gratuita de un mundo desconocido de sabiduría. Ante la realidad de este mundo, todas las vanidades sucumben.

 

Si los médicos apetecieran realmente ser científicos de verdad, ser magos de la naturaleza con todo orgullo, no vacilarían en enriquecer el bagaje de su ciencia prestando un poco de atención a la sabiduría oculta. La Elementoterapia, revelada por primera vez en este libro, aunque muy antigua, está llamada a ocupar un sitio preferente, por derecho propio, en el concierto de la Salubridad pública. Pero no es éste no más su mérito humanitario y científico, su aparición y divulgación, pondrá sobre aviso a la gente sencilla que destruye su moral, cayendo en la depravación de prácticas infames que se encuentran a granel en la literatura llamada de magia infernal, de brujería, usufructo fácil de editores y libreros.

 

El Venerable Maestro SAMAEL AUN WEOR, Iniciado de Misterios Mayores, el más humilde y desinteresado de los hombres, entrega a la humanidad su décimo libro, su «Tratado de Medicina Oculta y Magia Práctica» como derrotero de las novísimas inquietudes científicas en esta cruzada contra el flagelo de las enfermedades del cuerpo y del alma.

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