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Capítulo 12

Samael Aun Weor (1950) - O Matrimônio Perfeito ou a Porta de Entrada à Iniciação - Capítulo XII

La Iniciación

Los principiantes en Magia Sexual habrán de practicar este acto en posición vertical (de pie), esta posición evita en el principiante el derrame seminal.

El varón colocará los tres dedos de su mano derecha: pulgar, índice y medio sobre el coxis o hueso sacro de la mujer dando un masaje de abajo hacia arriba a lo largo de la columna espinal con la intención de hacer subir el Kundalini hacia arriba, hacia la cabeza, la mujer hará lo mismo con el hombre aprovechando los tres dedos índice, pulgar y medio.

Los Maestros Maitreya, Moria y K.H. enseñaron esto a los Chelas del templo, el Gurú instruyó a los discípulos objetivamente con una vestal del templo, les probó cómo con la posición horizontal se está más propenso al derrame y con la vertical se evita mucho este peligro. (El templo tiene 11.000 vestales que son las 11.000 vírgenes del templo del Cuzco, Alto Perú, que en vano desearon violar los soldados del conquistador Pizarro).

Los principiantes sólo en la aurora de los días jueves y viernes pueden practicar Magia Sexual.

El que quiera recibir la Iniciación, tiene indispensablemente que aprender a salir conscientemente en Cuerpo Astral, y practicar Magia Sexual. La Iniciación no es para dormidos ni para fornicarios.

Yo conozco millares de rosacruces y teosofistas, muy instruidos, pero desgraciadamente, no pasan de ser teóricos. Teoría, teoría y más teoría y en conclusión: nada. Con infinito dolor veo que mis hermanos teósofos se han extraviado, y han terminado nada más que en pura teoría. Los rosacruces van algo mejor pero también les falta ser más prácticos.

Y como dijo Goethe: “toda teoría es gris y solo es verde el árbol de doradas frutas que es la vida”.

La Iniciación no es cuestión de teorías, sino de realidades. “Absolutamente prácticas”.

Lo primero que se necesita es despertar la Conciencia. Sucede que los seres humanos durante las horas del sueño, cuando no están entre el cuerpo físico, deambulan por el Astral absolutamente dormidos y se ocupan en las mismas cosas del día. Esos dormidos no sirven para iniciados.

Yo conozco centenares de teósofos y rosacruces que no hacen sino vivir dormidos y aunque paguen cuotas y lean libros, y se muestren autoritarios ante los demás no son en el fondo, sino pobres dormidos.

Así pues, lo primero que se necesita es despertar la Conciencia, y para ello hay necesidad de cultivar el discernimiento.

Por ejemplo, si usted, querido lector, en instantes en que se encuentra leyendo este libro, ve entrar a su casa un elefante o un cocodrilo, ¿no se le haría raro a usted? ¿Será usted un individuo tan inconsciente, que ni siquiera se le ocurra averiguar ese curioso adefesio? ¿Seguiría usted adormecido?

Si usted realmente es un individuo así de inconsciente, entonces no sirve para Iniciado. Pues un discípulo de los Maestros al ver una cosa tan rara, como un elefante o un cocodrilo entrando a la casa, o un fallecido, o un misterioso artefacto, o simplemente cualquier cosa curiosa, lo primero que hace es preguntarse a sí mismo: ¿Dónde estoy yo? ¿Estoy yo en el mundo físico, o en el Mundo Astral?

Naturalmente, el neófito debe saltar con la intención de volar, y es lógico, que si flota, es porque se halla en el Mundo Astral, y entonces lleno de gozo despierta en ese mundo y se dirige, ya al “Salón de Niños”, o a la Iglesia Gnóstica, donde los Maestros lo enseñan y ayudan.

Muchas veces una bella puesta de sol, o el encuentro con un fallecido, o simplemente cualquier detallito insignificante son suficientes para que el Chela se haga a sí mismo esta pregunta: ¿Estaré en el plano físico o estaré en el Plano Astral?

Este ejercicio se llama discernimiento, y hay que habituarse a él, practicándolo durante la vigilia para que se grave en el subconsciente, y actúe durante el sueño. Y así llega el instante en que el ser humano adquiere la Conciencia continua, y entonces es ya un Iniciado de la Logia Blanca.

¿Están creyendo que “Maord Maorc” de tercer grado les va a servir de mucho? ¿Están creyendo estos magos negros de tercer grado que su palabrita de pase “arco” es una gran cosa?

Aquí me refiero a los discípulos de la AMORC a quienes se les ha enseñado que con estas palabritas encuentran el camino de tal Iniciación. La Iniciación no es cuestión de cursos por correspondencia, hay que despertar la Conciencia y sujetarse a las pruebas Iniciáticas.

La primera prueba que tiene que soportar el discípulo es la prueba del Guardián del Umbral. Ciertamente esta prueba es realmente horrible, el no preparado siente un terror indecible ante la larva del umbral. El Guardián del Umbral es la raíz misma de nuestro “yo” animal, cuyo nombre Mántrico es Satán. Es –mejor dijéramos– el fondo interno de nuestro “Satán”. Es la personificación de nuestro pasado, con todos sus horribles defectos.

Ese aspecto del umbral lo llevamos dentro de nosotros mismos, y en los mundos internos el discípulo ve todas las cosas a través de ese “yo animal”, es decir, ve todas las cosas teñidas con el colorido de su propia personalidad, y por lo tanto no ve las cosas tal cual son, sino teñidas con el colorido de su atmósfera personal. Pero una vez que el discípulo ya es capaz de viajar conscientemente en Cuerpo Astral, puede y debe invocar el espectro del umbral y, entonces, ese ser que está adentro sale fuera y se presenta amenazadoramente ante el discípulo. Esto va precedido de una brisa de muerte; el discípulo se enfrenta valerosamente ante el espectro del umbral y por medio del valor y de la fuerza terrible del Amor derrotará al monstruo, el cual huirá vencido.

Y desde ese instante en adelante, el discípulo queda solo, iluminándose con su propia luz, pues la luz que antes lo iluminaba lo ha abandonado, y ahora tiene que iluminarse con su propio aceite espiritual. Antes lo iluminaba el espíritu de su raza, familia y nación; ahora estos espíritus lo han abandonado y el discípulo se hace más dueño de sí mismo, pero también ha adquirido más responsabilidad ante las leyes cósmicas.

Ese monstruo fue creado por el discípulo a través de sus innumerables reencarnaciones del pasado. Y ahora queda en la obligación de embellecerlo. El Guardián del Umbral se embellece poco a poco, conforme vamos embelleciendo nuestro “yo animal” o Satán.

Nuestro yo animal se nutre de nuestros propios defectos y conforme le vamos quitando esos defectos que lo nutren, él se va empequeñeciendo y embelleciendo, y el Guardián del Umbral, que es el fondo interno de ese Satán, cual un espejo de ese yo animal se va embelleciendo poco a poco, hasta convertirse en un niño lleno de radiante belleza.

Entonces ya nos habremos unido con el Intimo, y ese Guardián del Umbral volverá nuevamente a unirse con nosotros, y se convertirá en un cuerpo de recuerdos.

El Guardián del Umbral del ángel Adonai tiene la apariencia de un niño de extraordinaria belleza.

Cuando el discípulo fracasa ante la terrible prueba, queda esclavo del terrible monstruo y entonces se demora terriblemente su progreso espiritual.

Pero si lleno de valor, pone en derrota al horrible monstruo, entonces resuena en el espacio un ruido metálico que hace estremecer el Universo. Y el discípulo es recibido en el “Salón de los Niños” por el Colegio de Iniciados, que con gran alegría y música deliciosa celebran fiesta al nuevo discípulo que ha puesto su pie firme en el sendero.

Desde ese instante en adelante el discípulo ve las cosas tal cual son, y no teñidas con el colorido de su propia personalidad. Se convierte en un investigador experimentado de los mundos suprasensibles.

Tiempo después surge la segunda prueba, llamada la prueba del Gran Guardián del Umbral mundial. Esta prueba es todavía más terrible que la primera, y el no preparado siente un terror indecible en presencia de este segundo Guardián. El discípulo debe invocar a este Guardián cuando ya se sienta debidamente preparado, para evitar un fracaso.

La presencia del gran Guardián del Umbral Mundial va precedida de una brisa helada, y es el viento característico de las evocaciones, tan conocido por los magos.

El discípulo se enfrenta valerosamente ante este Guardián y lo derrotará en nombre del Cristo.

Al retirarse el gran Guardián del Umbral Mundial, un sonido metálico resonará en el espacio, anunciando el triunfo de la prueba. Acto seguido será recibido en el “Salón de los Niños”, el discípulo victorioso, al cual se le festejará el triunfo, con música deliciosa.

Y después de esta prueba, el velo de Ariman quedará totalmente roto y el discípulo quedará convertido en un ciudadano del cosmos. Luego se dará cuenta exacta de quién es el gran Guardián del Umbral Mundial y entonces contemplará con asombro que tras ese monstruo se oculta Maitreya, cumpliendo con su deber de Guardián del Paraíso.

Ese luminoso ser sólo le permitirá morar al discípulo en el Nirvana cuando ya el discípulo se haya sacrificado totalmente por la humanidad.

El discípulo tendrá, pues, que apurar el cáliz del dolor hasta la última gota, para tener el derecho de morar en el Nirvana.

El discípulo tendrá que convertirse en un imitador del Cristo y dar su vida por la humanidad, sacrificarse como Él se sacrificó y amar a la humanidad como Él la amó.

El que después de esta prueba no se convierta en un imitador de Cristo se convierte en un mago negro.

Claro que el discípulo podrá visitar en su Cuerpo Astral, o en su cuerpo físico o Mental o Causal o en cualquiera de sus siete vehículos, cualquiera de los siete salones del Nirvana, o aun el majestuoso templo del “anillo prohibido”, pero sólo puede quedarse a morar allí, cuando ya se haya sacrificado por la humanidad totalmente.

Anotamos de paso, que los señores teósofos con su famoso “Mayabirrupa”. Están totalmente equivocados, al pretender que sólo con ese famoso “Mayabirrupa” se pueden visitar los distintos planos cósmicos.

El “Intimo” es un rey y señor del Universo, y por lo tanto no está condicionado por ningún plano cósmico, él puede hacerse visible y tangible en cualquier plano cósmico, él tiene libre acceso a todos los departamentos del reino. Y aún con cuerpo físico se puede ir al Nirvana.

Se equivoca Max Heindel al sostener que sólo con el cuerpo del espíritu divino se puede viajar a través de los sistemas interplanetarios.

Yo me comprometo a llevar con su Cuerpo Astral, o con su cuerpo físico en estado de “Jinas” a cualquier Chela, ya al Nirvana, o al anillo prohibido, o cualquier lejano planeta del infinito.

El Chela que quiera convencerse, invóqueme a mí Aun Weor, desde mi templo, llamado templo de Aun Weor, y lo llevaré a donde quiera, y en el cuerpo que quiera. Para ello no necesito de ningún Mayabirrupa teosófico.

Otro error gravísimo de Heindel es afirmar que solo puede penetrar al interior de la tierra, es decir, hasta su mismo centro, sólo aquel que haya llegado a la primera Iniciación de Misterios Mayores.

Yo, Aun Weor, me comprometo a llevar a cualquier simple Chela hasta el templo que está situado en el corazón de la tierra, pues para ello existen ciertos caminos astrales que yo conozco muy bien.

Y después de esta pequeña digresión volvamos al tema del presente capítulo.

Una vez que el discípulo ha pasado las pruebas de los dos guardianes, tendrá que ser pasado por fuego. El discípulo tendrá que pasar la tercera prueba, llamada la prueba del “salón de fuego”. Este salón ígneo asustaría al no preparado, pero el discípulo debidamente preparado, se sostendrá entre las llamas valerosamente, y luego será recibido en el “Salón de los Niños” donde se le hará gran fiesta.

Estas son las tres pruebas fundamentales para entrar en el sendero.

En el “Salón de los Niños” los Maestros asumen figura de niños, para decir al discípulo que hasta que no sea como niño, no podrá entrar en el reino de los cielos. Por ello es por lo que a los antiguos iniciados, se les llamaba “niños”.

Los hermanos de la sociedad teosófica cometen un terrible y gravísimo error al despreciar al Cuerpo Astral, pues ese traje brillante, es el cuerpo de las iniciaciones, y es nuestro Crestos por medio del cual logramos la alta Iniciación.

Dentro del Cuerpo Astral está encerrada la Mente, la Voluntad, la Conciencia y la vida, como dentro de un estuche sagrado.

El hombre es séptuple pero los gnósticos lo sintetizamos en una tremenda realidad de cuerpo, Alma y Espíritu.

La Iniciación no es cuestión de teorías, ni de pagar cuotas, es sencillamente cuestión de practicar Magia Sexual y adiestrarse en el Astral.

El mago debe tener un Yo fuerte y poderoso y una robusta y poderosa personalidad, los impersonalismos teosóficos sólo conducen a la degeneración.

El Iniciado debe vivir siempre heroico, y siempre victorioso, como los héroes de Rabelais, nada de debilidades.

El Iniciado debe ser un superhombre omnipotente y divino.

El Iniciado debe ser humilde y sabio, el Iniciado debe ser totalmente practicista.

El Iniciado debe vivir siempre alerta y vigilante como el vigía en época de guerra.

El Iniciado por donde quiera que pase, debe dejar centellas de luz y de alegría.

El evangelio de San Juan da extraordinaria importancia al “Yo”. Y repite siete veces la palabra yo, yo soy el pan, yo soy la luz, yo soy el buen pastor, yo soy la puerta, yo soy la resurrección, yo soy el camino, la verdad y la vida, yo soy la vid. Cada uno de estos siete yo soy, va precedido de un Mantram oculto de gran poder.

Debemos cultivar nuestro yo, y tener una fuerte y robusta personalidad, pues ésta última viene a ser la vestidura de nuestro “Yo”.

El hombre debe tener las cuatro características de la esfinge: Las garras del león –coraje y nobleza–. La tenacidad del buey –representada por las patas del buey–. Las alas del águila –éstas son las alas del espíritu y la inteligencia del hombre –representada por la cabeza de la esfinge–.

El hombre debe ser sereno ante los peores enemigos. El hombre debe ser tenaz en sus propósitos, y no desmayar ante los obstáculos e inconvenientes que se le presenten. El hombre debe tener la majestad del águila para no sucumbir ante los peores fracasos. El hombre debe desarrollar su inteligencia para saber adaptarse a todas las circunstancias de la vida sin dificultad ninguna.

Y cuando ya el hombre ha desarrollado las cuatro características de la esfinge, entonces está preparado para pasar las cuatro pruebas de tierra, fuego, agua y aire. Por medio de estas cuatro pruebas se examina la moral del discípulo. Este es, pues, un examen simbólico, que corresponde exactamente a la moral del discípulo.

El que no haya desarrollado la serenidad no podrá pasar la prueba de fuego. El que sucumbe ante un fracaso económico no podrá pasar la prueba del aire. El que no haya desarrollado el altruismo ni la adaptabilidad a la vida, no podrá pasar la prueba de agua. El que no ha aprendido a ser tenaz tampoco podrá pasar la prueba de tierra.

La esfinge es el mismo hombre. El hombre debe tener las alas del águila, la inteligencia del hombre, las garras del león y la tenacidad del buey. Esas cuatro características de la esfinge le permiten al hombre pasar las cuatro pruebas de tierra, fuego, agua y aire.

El discípulo ya preparado pide las cuatro pruebas a los Maestros de la Logia Blanca, y ellos se las sueltan para que pruebe su moral. Puede que se las suelten todas de seguido, o puede que se las vayan soltando poco a poco, es decir, de una en una, en sucesivo orden.

El que no sabe ser sereno, no puede pasar la prueba de fuego, pues el discípulo durante esa prueba, se ve perseguido, injuriado y sacrificado hasta el máximo. Y es lógico que si el discípulo se deja llevar de la ira, reaccionará en forma violenta contra sus enemigos, y el resultado de ello será el fracaso de la prueba. Y además que sin haber desarrollado la serenidad, tendrá inevitablemente que horrorizarse ante el fuego. Por lo tanto es necesario haber aprendido a sobreponerse ante la cólera. El colérico no puede pasar la prueba de fuego.

El que llegue a temer al abismo no podrá pasar la prueba de aire. Es lógico que un individuo que todavía se deja llevar de la desesperación ante un fracaso económico o de cualquier otra Naturaleza, fracasará ante la prueba de aire, temblará de horror, al verse lanzado al fondo de un abismo.

Aquel que no haya aprendido a ser altruista ni adaptarse ante las difíciles circunstancias de la existencia, se llenará de horror ante el peligro de perecer ahogado durante la prueba de agua.

Y aquel que no haya aprendido a ser tenaz y a sacar provecho de los peores inconvenientes temblará de horror cuando vea dos montañas gigantescas que se cierran sobre sí, para aplastarlo.

Estas son las cuatro pruebas de tierra, fuego, agua y aire.

Después de cada prueba, se recibe al discípulo en el “Salón de los Niños”, donde se le celebra al candidato el triunfo con música deliciosa, inefable.

En los antiguos tiempos esas pruebas se pasaban en el mundo físico, y entonces muchos candidatos a la Iniciación perecieron trágicamente. Hoy, esas pruebas se pasan en el Astral, pero también en algunas ocasiones se pasan en el mundo físico.

Repito nuevamente que la vida es la escuela donde se adquieren las facultades necesarias para la Iniciación, pues la Iniciación es la vida misma.

Pero el examen es simbólico, y si el individuo está preparado pasa triunfante esas pruebas. Por medio de ellas se sabe si el individuo ya adquirió en la vida las facultades necesarias para el Chelado o discipulado, o si aun le falta algo.

Cuando ya el discípulo ha pasado las cuatro pruebas de tierra, agua, aire y fuego, entonces tiene derecho a pedir a los Maestros la capa de discípulo aceptado de la Logia Blanca. Esta capa se la entregan los Maestros, y ella lo distingue entonces en medio del cosmos, como a un Chela de la Logia Blanca.

El discípulo queda entonces bajo las órdenes de la Logia Blanca, y si el discípulo desea progresar debe obedecer y reverenciar a los Maestros. Más tarde llega el momento en que el discípulo ya está preparado para recibir la primera Iniciación de Misterios Menores.

Son nueve iniciaciones de Misterios Menores antes de llegar a la primera Iniciación de Misterios Mayores, en la cual se une el Alma con el “Intimo”. Cada Iniciación tiene sus grados, y cada grado tiene sus pruebas.

Hay siete santuarios de misterios, de los cuales la Rosacruz es uno de ellos (éstos santuarios son internos).

Existe también el santuario de misterios mayas, uno de cuyos templos está situado en la Sierra Nevada de Santa Marta –Colombia–. A ella pertenece el indio Nalguí Ingula y muchos otros indios iniciados. Yo, Aun Weor, pertenezco al santuario de misterios egipcios. Y existe también el santuario de misterios orientales, es decir, el santuario de misterios del rayo oriental.

Y el santuario de misterios de la Atlántida y el santuario de misterios Lemur, etc., etc. En la Rosacruz existen muchos individuos afiliados a las instituciones del mundo físico, instituciones falsas, casas de comercio -por que la auténtica Rosacruz está en el Astral, es interna–. Estas aulas físicas conocidas como sociedades son logias rosacruces, y sin embargo tales individuos realmente no son rosacruces pues nadie sabe a qué rayo pertenece hasta tanto no sepan viajar conscientemente en Cuerpo Astral.

Precisamente, cuando el discípulo recibe la capa de Chela de la Logia Blanca, junto con la capa se le entrega una joya sagrada, que representa exactamente el rayo al cual él pertenece. Sólo entonces el discípulo viene a saber a qué rayo pertenece y cuál es su santuario. Y los grados Iniciáticos se reciben en el santuario de misterios al cual pertenece, pero las iniciaciones se reciben en la Santa Iglesia Gnóstica.

Durante las nueve iniciaciones de misterios menores, al discípulo le tocará vivir toda la pasión de nuestro divino Maestro el Cristo. Una de las pruebas más difíciles es la llamada “Prueba Direne”, pues durante esa prueba el discípulo tendrá que probar su castidad hasta el maximum, en carne y hueso y ante las tentaciones más terribles. Esta prueba se pasa en el plano físico.

Otra prueba también muy difícil de pasar es la llamada “Prueba de Justicia”, pues en ella le toca vivir como Cristo ante Pilatos y ante Caifás: el discípulo se verá acusado por sus mismos amigos más queridos y apreciados ante los jueces del tribunal de Justicia, y si protesta es porque todavía le falta prepararse.

Durante estas nueve iniciaciones, el discípulo tendrá que pasar terribles pruebas, y tendrá que representar el discípulo todo el drama del Gólgota, personalmente, pues el sendero del Gólgota es el sendero de la Iniciación.

Estrecha es la puerta y angosto es el camino que conduce a la vida, y muy pocos son los que lo hallan.

El sendero de la Iniciación es un sendero de espinas y dolor. El Iniciado tendrá que ser torturado, escupido y humillado. El Iniciado tendrá que ser azotado y tendrá también que besar el látigo del verdugo.

Aquel que odie a sus enemigos, aquel que no sea capaz de besar el látigo del verdugo, aquel que proteste ante sus acusadores y calumniadores, no podrá llegar a la alta Iniciación.

Para llegar a la alta Iniciación hay que hacer carne y sangre en nosotros, toda la doctrina del Maestro.

El orgulloso, el vanidoso, el fornicario, el ladrón, el adúltero, el hechicero, el criminal, el difamador, etc., no sirven para iniciados. Para la alta Iniciación tenemos que volvernos totalmente puros como niños.

¿Cómo puede llegar a la alta Iniciación, es decir, a la unión con el Intimo, el avaro, y el egoísta? ¿Cómo puede llegar a la alta Iniciación aquel que no venera a sus superiores? ¿Cómo puede llegar a la alta Iniciación aquel que no tiene ningún inconveniente en destruir los cuerpos de sus semejantes, es decir, el criminal? ¿Cómo puede llegar a la alta Iniciación aquel que no es capaz de hacer una obra de caridad a nadie?

No, querido lector, óigame bien. Si usted de veras quiere llegar a la alta Iniciación algún día, tiene que resolverse de veras a seguir resueltamente el sendero que el Cristo nos mostró.

No basta decir: “Señor, Señor, yo te amo, Señor, Señor, yo te sigo”. No, querido lector, eso no es suficiente, hay que probar que somos realmente cristianos, y cristianos de verdad, no de nombre únicamente. Hay que hacer carne y sangre en nosotros, toda la doctrina del Maestro.

Si usted querido lector es un hombre así de débil e incapaz, que no se siente resuelto a seguir el sendero del Cristo y hacer carne y sangre la doctrina del Maestro, entonces es mejor que no se dedique usted a estos estudios, porque lo más que conseguiría sería volverse un mago negro.

Estos estudios son para los que estén resueltos –y resueltos de verdad– a besar el látigo del verdugo y a sacrificarse por la humanidad.

Yo conozco individuos de grandes poderes, que son bandidos y criminales, esos pobres seres son naturalmente magos negros.

Tres cosas son indispensables para la alta Iniciación: Santidad, Magia Sexual y adiestrarse en el Astral.

Después de pasar triunfantemente el discípulo a la prueba llamada “Direne”, se entrega al candidato a un Maestro de la Logia Blanca, para que le ayude en el despertar del Kundalini y en la unión con el Intimo. Esto es después de la novena Iniciación de Misterios Menores.

Y también después de la novena Iniciación se le van entregando los estigmas al candidato según sus merecimientos. Y, como ya dijimos, cada uno de estos estigmas tiene sus pruebas y el discípulo tendrá que pasar todas las pruebas de cada uno de los estigmas para ir recibiendo éstos, poco a poco.

Los estigmas le permitirán al hombre salir y entrar de su cuerpo físico, en el Cuerpo Etérico, cada vez que quiera, y en todo esto el Mantram “INRI” encierra un tremendo secreto, que no puedo divulgar.

El hombre estuvo unido con su Intimo cuando estaba en estado paradisíaco, pero desgraciadamente los luciferes nos hicieron perder el paraíso. Esos magos negros llamados los luciferes, son la causa de tanto dolor. Ellos son los causantes de nuestra desgracia.

No me explico, cómo hombres tan clarividentes como Steiner y Max Heindel, cometen el error tan grave de llegar a afirmar que gracias a los luciferes adquirimos nosotros independencia y sabiduría.

Cualquier clarividente que conferencie con Lucifer, el jefe de los luciferes, en el Astral, se convencerá del terrible error en que incurrieron Max Heindel y Steiner. Pues Lucifer es miembro activo de la Logia Negra, Lucifer es mago negro por doctrina y convicción religiosa. Lucifer es un Cosmocrator, un demonio. Los ángeles le hubieran dado al hombre sabiduría, omnisciencia e independencia personal, sin que el hombre hubiera tenido que salir de la dicha del paraíso.

La humanidad afligida y trágica de la Tierra, lo que tuvo fue un gran fracaso evolutivo, planetario, causado por los luciferes. Y por ello fue por lo que a esta Tierra tuvo necesidad de venir el propio Logos Solar para salvar a la humanidad caída. La Tierra tuvo que recibir una ayuda extra. Esto fue un caso especial en nuestro planeta.

Pues cualquiera que viaje en Cuerpo Astral a Venus o a Mercurio, o a Marte o a cualquier otro planeta de nuestro Sistema Solar, se quedará asombrado al contemplar allí humanidades, que viven en estado paradisíaco, y que jamás han caído de ese bello estado.

A esos planetas no tuvo el Maestro necesidad de ir, pues esos planetas no han caído jamás en la desgracia en que nosotros caímos. Los ángeles quisieron hacer con la humanidad de la Tierra lo mismo que hicieron con Venus.

El hombre, antes hermafrodita, necesitaba construir un cerebro y garganta, y es lógico que para ello era necesario que retuviese un poco de su energía creadora, para emplearla en la construcción de esos órganos indispensables para su evolución, en tal forma; que el hombre ya no pudo exteriorizar los dos polos para crear como antes, pues antes la reproducción se realizaba por medio de esporas: esto durante las épocas polar e hiperbórea –algo semejante a la reproducción de las plantas–. Pero luego al empezar la época lemúrica, fue necesario crearse el hombre un cerebro, y como ya no pudo exteriorizar sino un polo, es lógico que se hizo necesario la cooperación sexual para crear.

Y el plan de los ángeles era que una vez creado el cerebro y la laringe, el hombre volviera nuevamente a dirigir los dos polos de su energía creadora hacia arriba, tal como antes los tenía, y lo mismo que los ángeles, es claro que entonces el hombre se hubiera convertido como ellos: en dios creador, en un ser hermafrodita capaz de crear con la palabra y sin necesidad de pasar por los terribles sufrimientos por los cuales está pasando ahora.

El hombre no hubiera necesitado salir del paraíso. Al hombre lo sacaron del paraíso los magos negros: ellos lo arrojaron al dolor. Ahora no le queda al hombre más remedio que la Iniciación, para regresar al paraíso.

Quien visite la estrella Venus en Cuerpo Astral, se dará cuenta de que aquella humanidad venusina se sujetó totalmente al plan de los ángeles, y sin necesidad de perder el estado paradisíaco, adquirió auto independencia y sabiduría.

La humanidad de Venus sigue el sendero del Matrimonio Perfecto, y por lo tanto es totalmente feliz. Los venusinos ya pronto habrán llegado nuevamente al estado hermafrodita, y entonces se habrán elevado a la estatura de los ángeles.

Cuando el discípulo llega a la alta Iniciación, no necesita ya de matrimonio, pues ya se ha desposado con el Amado Eterno, con el Intimo, y será un hermafrodita perfecto, un Maestro. Entonces se elevará hasta sentir todas las delicias del Amor sin contacto carnal. Entonces será un dios creador. Entonces vivirá en plenitud perfecta y habrá pasado más allá del estado humano.

Al llegar al Gólgota de la Iniciación, el cuerpo físico será consumido por el fuego sagrado, como un holocausto sagrado en el altar del Intimo. Luego vendrá la desencarnación y resurrección, y entonces exclamará el Iniciado con voz potente: consumatum est.