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Capítulo 11

Samael Aun Weor (1950) - O Matrimônio Perfeito ou a Porta de Entrada à Iniciação - Capítulo XI

El Absoluto

Cuando ya el Alma se ha unido con el Intimo, y el Intimo por medio de ella se ha convertido en un Maestro del cosmos, entonces ante el Intimo se abre una nueva aspiración, y es unirse con el rayo de donde procedió el Intimo mismo.

Así pues, nosotros en última síntesis, somos un rayo del “Absoluto”, un hálito del absoluto para sí mismo ignoto.

Ese rayo es el “Glorían” nuestro “Ser” totalmente esplendoroso, y el Intimo viene a ser un desdoblamiento del “Glorían”, y un concepto al mismo tiempo del “Glorían”, un concepto de lo que él quiere ser dentro del cosmos. Estas ideas han de ser profundamente comprendidas por la “Intuición”.

Para comprender el Absoluto tiene que conocerse uno profundamente a sí mismo. El Absoluto está dentro de uno mismo, y el Absoluto es profundamente individual, pues el “Absoluto” es el “Glorían.”

Quien invoque al gran ángel Adonai se dará cuenta que él ya se unió con el “Glorían”. Al invocar a este sublime ser, lo primero que aparece ante el clarividente, es el rayo dorado, e inefable de Adonai y luego, de ese mismo rayo, sale el gran Ángel de la Luz con su túnica dorada y sus grandes bandas de oro luminoso, que caen de su cabeza hasta los pies.

El aura de Adonai está llena de luz y música, a mí me regaló el ángel Adonai un gran medallón de oro con una gran cadena, ese medallón me permite manejar las vibraciones universales.

Sin embargo a pesar de ser tan glorioso este ángel y a pesar de ya haberse unido con su “Glorían” aun no tiene derecho de quedarse en el Absoluto, pues todavía no se ha libertado de las leyes de la Naturaleza.

Y hay dioses tan colosales como el dios Sirio, que gobierna dieciocho millones de constelaciones, y sin embargo todavía es un esclavo de las leyes de la Naturaleza, y aun no ha ganado por ese motivo el derecho de morar definitivamente en el Absoluto.

Y aun los dioses más elevados, tienen el peligro de caerse. Solo ha pasado uno más allá de todo peligro, cuando ya se ha libertado de las leyes de la Naturaleza y entra definitivamente en el Absoluto.

Cuando un altísimo Iniciado, anhela romper con las leyes de la Naturaleza para entrar al Absoluto, surgen dioses tentadores que temen perder su jerarquía, y le ofrecen al aspirante, hacerlo gobernador de determinadas zonas del Universo para que no se liberte. Estos dioses tentadores son mil veces más peligrosos que los humanos. Casi todos estos dioses moran en el océano de luz maravilloso que se llama el Anillo Prohibido.

La auténtica felicidad sólo se encuentra cuando uno entra definitivamente en el Absoluto. Mientras el hombre sea esclavo de las leyes de la Naturaleza, no puede ser totalmente feliz.

Pues la Naturaleza es una madre terriblemente bondadosa, pero también verdaderamente cruel y despiadada, observemos la vorágine de la selva, y comprenderemos que la Naturaleza se sostiene a base de tremendos sacrificios y si penetramos al primer salón del Nirvana, (o primer sub-plano del Nirvana) hablando en lenguaje teosófico, veremos allí el templo de los dioses, donde todos estos se presentan crucificados. Y en realidad querido lector, el cosmos se sostiene sobre gólgotas y cruces y cruces.

Yo conozco todos los siete salones del Nirvana, y puedo asegurar que todos estos dioses son felices, pero aspiran a entrar algún día al Absoluto, pues esa es la suprema aspiración de todos los dioses.

El Absoluto está más allá del espíritu, y más allá de la materia, pero el Absoluto es la causa de ambos. El Absoluto no es fuego, pero es la causa del fuego. El Absoluto, es luz esplendorosa que como nosotros no entendemos, le decimos tinieblas pues la mucha luz nos enceguece.

El Absoluto está más allá del bien y del mal. El Absoluto está más allá del tiempo y del espacio, más allá del número, límite o forma, más allá de la razón y de la intuición, más allá de esto o aquello, lado por lado, relación o cantidad. El Absoluto está más allá del silencio o del sonido y de los oídos para percibirlo.

El Absoluto es el “No ser”, que es el “Real Ser”, le decimos “No Ser” porque es “Ser”, en forma tan rara para nosotros y tan ajena a nuestro modo de comprender la vida, que le decimos: “No Ser”, precisamente porque no lo entendemos.

Del Absoluto salimos sin Alma, y al Absoluto volvemos con un Alma de Diamante, y la túnica del Maestro ceñida sobre nuestros lomos.

El Absoluto se compone de hálitos, o rayos, hay rayos que tienen Alma, y hay rayos que todavía no la tienen. Los hálitos que tienen Alma, son conscientes de su propia gloria, y de su “propio Ser” y felicidad, y esos son los dioses que ya se libertaron de las leyes de la Naturaleza, y viven en la dicha más inconcebible por un ser humano.

Y los rayos o hálitos que no tienen Alma, no se conocen a sí mismos, ni son conscientes de su propia gloria, su Conciencia es la del Absoluto, pero ellos no pueden decir todavía, “Yo soy el Absoluto”. Para ello necesitan primero descender al jardín cósmico y conseguir un Alma de Diamante.

El Absoluto es un sembrador que siembra sus semillas en el jardín de la cosmicidad, y cuando llega la gran Noche Cósmica, recoge sus frutos ya maduros, y con ellos se enriquece aun más, en la eternidad.

En cada Noche Cósmica, el Absoluto es más absolutamente perfecto, y en cada día cósmico el infinito es más infinitamente perfecto.

El Absoluto es nuestro hogar verdadero, de donde un día salimos, y a donde un día regresaremos vestidos con la túnica de Maestros del cosmos. Allí viviremos infinitamente felices, entre la poderosa sabiduría de las tinieblas.

Alabado sea nuestro santo “Glorían”. Por siempre jamás, amén.

Este que aparece crucificado con la cabeza para abajo y los pies para arriba, es Yahvé, el Maestro instructor del sumo pontífice de la Iglesia Católica Romana.

Yahvé crucificó al Cristo y sostuvo la Iglesia Católica Romana durante veinte siglos. Ahora está atado a una pesada cruz de madera tosca y llena de púas que lo hieren horriblemente. Su corona es de hierro con púas que atraviesan su cabeza. Como se ve en el grabado algunas llamas de fuego lo abrasan y queman terriblemente.

El Papa declaró al año de 1950 año santo, porque el año de 1950 es el año de Yahvé, 1950 es el año del diablo: el número 15 es en Cábala “Tifón Bafometo”, o sea el Diablo. 1950 sumado da 15. El Papa está atribulado porque Yahvé y sus legiones fueron encerrados en el abismo. Ahora caerá irremediablemente la religión romana, porque Yahvé ya no puede apoyarla, esto lo sabe el Papa y su cónclave de cardenales, pero no lo sabe el pueblo ni los curas, a ellos el Papa les oculta todo esto. Este secreto es muy sagrado para el Papa y a ningún cura le es permitido saber estas cosas. Yahvé permanecerá en su cruz hasta la edad del “Chivo” (Capricornio), Yahvé es el crucificado negro de la octava esfera.

Yahvé es un ángel caído, es el genio del mal, (el Diablo). El Papa es el Anticristo.

El Cuerpo Astral es muchísimo más sensitivo que el físico y por ello los sufrimientos de Yahvé son terribles. Todas las banderas, todas las creencias, todas las escuelas, religiones y sectas cayeron en manos de Yahvé, él las gobernaba. Rompamos con todas esas “jaulas” y busquemos a Cristo en nuestro corazón. Ni el teosofismo ni el rosacrucismo ni el espiritismo pueden traernos felicidad porque todo ello es de Yahvé.

Los magos negros escribirán un libro para contrarrestar y refutar este libro que la Logia Blanca envía a la humanidad, pero fracasarán porque Yahvé está crucificado.

Se reirán de esta lámina los cerdos materialistas porque ellos no creen sino en la inmundicia y al igual que los cerdos los halaga el lodo y el fango y como el burro solo creen en el pasto porque lo ven, a ellos solo les interesa el licor, los placeres, hartarse y cohabitar, en esto se pasaron a las bestias y por ello solo creen en la carne, el sebo y la manteca. Todos ellos caerán bajo el filo terrible de la espada de la justicia cósmica. No me importa la burla de esos cerdos para ellos tengo alma de apóstol. Ellos morirán bajo las ruinas de las grandes ciudades del mundo. ¡Con la tercera guerra mundial, Estados Unidos recibirá su castigo y todo el oro de sus bancos quedará convertido en cenizas!. De Nueva York no quedará sino sus ruinas.

Este que veis aquí crucificado fue el culpable del fracaso de la evolución humana. ¿Qué importa la risa de los cerdos materialistas? Sabemos que son sus más fieles seguidores y sus más fanáticos defensores porque siguen a Yahvé, no a Cristo, ellos aman lo que el Cristo condenó: riquezas, fornicación, vanidad, ostentación, concupiscencia, adulterio, maledicencia, robo, opulencia y toda esa gama de cualidades a que aspira el materialista sin fe ni corazón. Se desatará la tempestad y la gran ramera adorará a Yahvé en el abismo.

Los grandes rascacielos de Nueva York caerán bajo la espada terrible de la justicia cósmica como castillos de naipes, aplastarán a las bestias humanas y entonces temblarán ante la majestad de Dios.

¿Están creyendo los magos negros de la escuela AMORC de California que con su Mantram UUUUUAAAAAIIIII se van a purificar?

Están creyendo que la palabra perdida es “¿Matra?” Pobres necios…

¿Están creyendo los del título “adeptus exentus”, los del cuarto grado con su palabrita de pase “Régulus” que verdaderamente son adeptos?

¿Están creyendo los de sexto grado con su palabra de pase “zocas” que van muy bien? Los discípulos de AMORC en la primera iniciación negra quedaron esclavos del Guardián del Umbral.

Pobres esclavos de Yahvé, “Veritas” no os salvará del abismo. ¡Ay de vosotros!

Sabed que el Guardián del Umbral es la bestia interna. Vosotros quedáis esclavos de esa bestia en la primera iniciación negra cuando lo invocáis ante el espejo.

Os están engañando los magos negros, pobres discípulos de la AMORC.

El mago negro fundamenta su poder en el Guardián del Umbral, en la bestia interna, el blanco fundamenta su poder en el Intimo, y pone bajo sus pies, al Guardián del Umbral, a la bestia interna.

El imperator fundador de la AMORC está en el Avitchi, entre el llanto y el crujir de dientes.

¡Al abismo! ¡Al abismo! ¡Al abismo!