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Gran Manifiesto Gnóstico de Junio de 1976

Siempre proyectamos nuestros propios defectos sobre las personas que nos rodean; y si estamos confundidos, podemos ver confundidos a los demás, porque el prójimo es el espejo donde se refleja nuestra psiquis. Es por estos motivos por los cuales debemos nosotros, ser exigentes con nosotros mismos, antes de poder calificar a otras personas.

Gran Manifiesto Gnóstico de Mayo de 1976

En modo alguno podríamos sobre la base de la discordia crear la unidad monolítica de nuestra Santa Iglesia Gnóstica. La Iglesia Gnóstica en Colombia es una religión de estado con documental jurídico, autoridades y poderes oficiales. Cualquier acto dlvisionista indicaría falta de madurez y pérdida de oportunidades en el Gran Servicio por la humanidad.

Gran Manifiesto Gnóstico Internacional de 1976

El Movimiento Gnóstico es sólo uno y único bajo la dirección suprema del Patriarca; no existen dos Movimientos Gnósticos y no necesitamos los autores de cualquier divisionismo. Necesitarnos un Movimiento unido, fuerte, poderoso, con el propósito de voltear la página de la historia e iniciar la nueva era del Acuarius entre el augusto tronar del pensamiento.

El Libro de la Virgen del Carmen

María era una de las Vestales del Templo, fue iniciada en los Misterios de Egipto, conoció la Sabiduría de los Faraones, y bebió en el Cáliz del antiguo Cristianismo, calcinado por el fuego ardiente de las tierras orientales. María, la Virgen del Carmen, fué designada por la Divinidad para ser la Madre del Divino Redentor del Mundo.

Conciencia Cristo

La Cruz para los Gnósticos no es en modo alguno un símbolo convencional sino la representación de una Ley invariable, la cual cubre todos los hechos de la Naturaleza, sin excepción alguna. Sin la cruz, no existe nada nuevo, ni se podría transformar lo antiguo, y los Gnósticos, sabios por excelencia, saben exactamente el valor de la cruz y le rinden culto.

Catecismo Gnostico

Este libro nos enseña a conocernos a sí mismos para despertar el germen maravilloso del amor, escudo y esencia del Cristo. Es claro, que tal actitud implica seguir el ejemplo del Salvador del Mundo, sacrificarnos para poder convivir con todos los seres humanos que son la máxima creación de Dios y nuestros hermanos en Cristo.