Bem-vindo a Sociedade Gnóstica Internacional

29 dez 2012

Magia Crística Azteca

MAGIA CRÍSTICA AZTECA
SAMAEL AUN WEOR

PREFACIO

Los magos Aztecas conocieron a fondo los misterios de la vida y de la muerte. Ellos heredaron de los Lémures un conocimiento superior, divino, pero al igual que en nuestros tiempos desobedecieron a los Dioses Santos y cayeron

Sus templos fueron prostituidos y perdieron con ello los poderes Divinos.

Dentro del conocimiento Gnóstico existen prácticas para los estudiantes de Tercera Cámara, mediante las cuales una persona de 70 años puede rejuvenecer y quedar con una edad de 40 años y la persona joven permanecer en ese estado todos los años que quiera.

La persona aprende a desarrollar y a utilizar todos sus chacras a mantener su vitalidad mediante el aprovechamiento de todos sus centros o cerebros, como generalmente se les llaman: Intelectual, Motor, Emocional, Instintivo, Sexual. Veamos a cualquiera de esos Centros. Por ejemplo el instintivo que está situado en la región coxígea, donde nacen las glúteas (se inicia la columna vertebral). Este centro es negativo en el varón y positivo en la mujer. Por ello los instintos maternales son tan elevados en la mujer, la cual es capaz de cualquier sacrificio. Por ello el AMOR está representado como fuerza Femenina.

Los instintos del varón cuando son criminales determinan el frontis o fachada, cara de salvaje u horror, sus instintos son fuertes, bruscos.

Si este sencillo centro produce cambios tan notorios, que no podríamos hacer con él sabiendo aprovecharlo.

El Centro intelectivo situado en la parte superior del cerebro, por medio de la simple lectura también nos transforma. Por ejemplo si tomamos a un hijo de un corralero (ordeñador de ganado, vacas) lo llevamos a la ciudad para que asista al Colegio, y realice estudios de primaria y secundaria, luego realiza estudios Universitarios. Lógicamente que este individuo al regresar a su hogar, ya posee modales, etc., es decir no sólo ha tenido cambios en su personalidad sino en su trato, facciones, etc.

Si todo esto se logra sólo con el auxilio de los sentidos orgánicos, que no se podrá hacer con la Energía Creadora.

Es indispensable conocer el vehículo en que andamos. Todo es factible por medio del conocimiento vivo es decir el de la experiencia propia.

Existen ritos maravillosos por medio de los cuales se combinan los movimientos con la meditación y la oración que hacen despertar maravillosamente nuestros chacras. Despiertos determinados chacras podemos rejuvenecer a voluntad.

La naturaleza no da nada regalado. Para dominarla se requiere hacer cosas sobrenaturales, y lo sobrenatural sólo lo logran los valerosos, los superhombres que revestidos de la fuerza del Cristo Interno hacen maravillas en la vorágine Iniciática. Para el débil solo esta la fosa del CAMPOSANTO.

JULIO MEDINA V.

EN EL VESTÍBULO DEL SANTUARIO

Amado buscador de la verdad:

Va a entrar usted en un curso de Alta Magia. Va a recorrer el camino de los grandes misterios antiguos. Vamos a desgarrar el velo del Sancta Sanctourum del Templo. Vamos a entregarle los secretos de los magos aztecas.

Tiene usted que estudiar con suma paciencia todo nuestro curso. Esta monografía es muy sencilla, pero conforme avance en sus estudios irá encontrando la sabiduría más profunda. Persevere y aguarde. Estudie y practique. La hora nueve lo espera. Propóngase llegar por este camino al Templo de la Iniciación Cósmica.

“El Reino lo arrebatan los valientes”.

MONOGRAFÍA Nº 1
LO QUE JAMÁS SE HA EXPLICADO

“Y había Jehová Dios plantado un huerto en el Edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado; y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra a todo árbol delicioso a la vista y bueno para comer; también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”.

El Edén es el mismo sexo. En el Edén están los dos árboles: el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. El árbol de la vida es la médula espinal. El árbol de la ciencia del bien y del mal es la fuerza sexual.

“Y mandó Jehová Dios al hombre diciendo: de todo árbol del huerto comerás, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás”.

“Un ramo de enormes lirios negros y de flores rojas estaba colocado en un jarro de plata y encima de un altarcito indio, lleno de copones de oro y bronce, se alzaba una estatua pequeña y extraña: una especie de diosa andrógina, de brazos frágiles, torso bien moldeado, caderas deprimidas, demoníaca y encantadora, tallada en ónix negro purísimo, desnuda completamente. Dos esmeraldas incrustadas en sus párpados brillaban de modo extraordinario, y entre los muslos bien torneados, en el bajo vientre, en el sexo, burlona y amenazadora, se veía a una pequeña calavera”.

El hombre y la mujer nacieron para amarse. “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adam y su mujer, y no se avergonzaban porque aún no habían comido del fruto prohibido, delicioso a la vista y agradable al paladar”.

Ese fruto prohibido es el sexo. Empero, la serpiente del instinto sexual era astuta y dijo a la mujer: “conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto”. Y la mujer respondió a la serpiente: “Del fruto de los árboles del huerto comemos, mas del fruto del árbol que está en medio del huerto, dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis”. Empero, la serpiente del instinto sexual sedujo a la mujer diciéndole: “Mas sabe Dios que el día que comiereis de él serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal”.

En el Edén los seres humanos eran inocentes porque aún no habían fornicado. Los hombres y mujeres del Edén comían los frutos del árbol de la vida, y los cuatro ríos de las aguas puras de vida nutrían a las raíces de los árboles del huerto.
Los hombres y mujeres del Edén gozaban de las delicias del amor entre los bosques profundos de un viejo continente que llamaban Lemuria.

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido; él comió así como ella”.

“Y fueron abiertos los ojos de entre ambos, y conocieron que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales”.

Así fornicaron y sacóles Jehová Dios del Huerto del Edén. “Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto del Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía a todos lados para guardar el camino del árbol de la sabiduría”.

El hombre perdió sus poderes divinos cuando violó el sexto mandamiento de la Ley de Dios, que dice: “No fornicar”.

En los tiempos antiguos los hombres y las mujeres eran verdaderos magos que tenían poder sobre el fuego de los volcanes, sobre el viento y los huracanes, sobre las tormentas del mar y sobre los grandes terremotos.

Cuando el hombre fornicó tuvo que trabajar con dolor porque perdió sus divinos poderes, y cardos y espinas le produjo este valle de amarguras.

Antiguamente, cuando el hombre no había salido del Edén, el acto sexual sólo se verificaba dentro del recinto sagrado de los templos de misterios bajo la dirección de los ángeles. Así nacían hombres y mujeres puros entre las espesas selvas de la Lemuria.

Práctica

Acuéstese en su lecho boca arriba, relaje todos los músculos de su cuerpo y ponga su mente en blanco. No pensará absolutamente en nada durante treinta minutos en seis días de la semana, a una misma hora, antes de quedarse dormido.

El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 2
LO QUE ENSEÑABAN LOS NAHUAS EN SUS TEMPLOS SECRETOS

QUETZALCOATL, dios tolteca de los vientos, tercer hijo de la pareja divina Ometecuhtli y Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad, se lo representaba con vestido plateado como los rayos de Selene, con media luna en el pecho, cubierto con la máscara sagrada; en la mano izquierda, el chimalli, en el cual se dibuja el símbolo de la estrella de la mañana; en la mano derecha, el macuahutl para la lucha.

En otra de sus representaciones, esta deidad aparece en medio de las nubes como el lucero del amanecer. Lleva un solo ceñidor en la cintura y en la espalda un lienzo con dos cruces de brazos iguales, y en uno de sus jeroglíficos aparece con la cabeza y las orejeras de discos, bozote de disco en la nariz, y en los carrillos, triples discos en medio de los cuales se dibujan dos cruces de malta.

Quetzalcoatl es el Cristo Cósmico Náhuatl que en el año Ce Akatl (895 de la E.C.) encarnó en el hogar de Iztacmixcoatl y Chimalmatl. De naturaleza mística y austera, muy joven comenzó a practicar el ayuno y la penitencia. A los treinta años fue nombrado gran sacerdote y monarca de Tollan (Tula, Estado de Hidalgo) Otro de los anales su patria, volvió a ella después de muchos años trayendo desde países lejanos una civilización muy adelantada y una religión monoteísta de amor para todos los hombres. Otra de esas crónicas dice: Llegó a Tollan por Pánuco, venía del mar sobre un madero, era blanco y barbado, y portaba túnica bordada con pequeñas cruces rojas.

Como instructor, los nahuas lo representaban con mitra de oro forrada con piel de tigre y plumas de Quetzalli, sobrepelliz vistosamente adornada y orejeras de turquesa; collar de oro del cual penden diminutos y preciosos caracoles marinos; Capa de plumas de Quetzalli figurando llamas de fuego y cactli de piel de tigre de cuyas anchas correas, que cruzándose suben hasta las pantorrillas, cuelgan caracolillos marinos; En la mano izquierda, escudos con estrella de cinco puntas en el centro; en la derecha, cetro de oro con piedras preciosas.

Les enseñó a cultivar la tierra, a clasificar a los animales, a tallar las piedras preciosas, la fundición de metales, la orfebrería y la cerámica. Les enseñó astronomía y el uso del calendario. Prohibió la guerra y los sacrificios humanos y de los animales; los sacrificios habían de ser de pan, de flores y de Copalli. Prohibió el homicidio, el robo, la poligamia y todo mal entre los hombres.

En Tollan fundó un templo de misterios con cuatro grandes adoratorios: el primero era de madera de cedro con adornos verdes; el segundo, de cedro con adornos de coral; el tercero, de cedro con adornos de caracoles marinos; el cuarto, de cedro con adornos de plumas de Quetzalli. En ellos, él y sus discípulos oraban, ayunaban y practicaban la penitencia.

Les hablaba de Ipalnemohuani (Aquél por quien vivimos), de la creación del mundo, de la caída del hombre, del diluvio, del Cristo y su Evangelio, del bautismo, de la circuncisión y de la cruz (símbolo de la inmortalidad de la vida y de redención del género humano), recomendándoles que la usaran en los altares de los templos y en sus hogares. Puso nombre a los pueblos, montes y valles.

Era un instructor divino y fue negado y perseguido por los mismos a quienes había venido a enseñar a amar y a vivir. Lo persiguieron y, en su huida de Tollan, se refugió por algún tiempo en Teotihuacan (lugar de adoración) donde dejó un templo abierto en cuyo altar los Maestros realizaron el auto sacrificio y la solemne ceremonia del fuego nuevo.

El altar de este templo está adornado con cabezas de serpiente emergiendo del cáliz de una flor, las cuales simbolizan a Quetzalcoatl caído en los abismos atómicos humanos; las conchas blancas y los caracoles rojos que las adornan son el emblema del origen primario de la deidad.

De Teotihuacan pasó a Cholula donde vivió veinte años, pero tuvo que huir nuevamente de allí por la guerra. Con cuatro de sus discípulos de dirigió a Coatzacoalcos, y dicen los anales que construyó una balsa y en ella se hizo a la mar y desapareció. Pero antes les dijo que tuvieran por cierto que hombres blancos y barbados como él habrían de llegar por mar del Oriente y se enseñorearían de Anahuac.

Sabemos que se cumplió la profecía, hombres blancos y barbados vinieron desde el mar por el Este, pero no para evangelizar con palabras sino con la espada. “Orad sin cesar para que encontréis al Señor con alegría y no con dolor”.

En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México, como testimonio de las místicas enseñanzas de Quetzalcoatl, existe un monolito de la “serpiente preciosa de plumas de Quetzalli” que tiene por fuera una gran bífida lengua (símbolo de la luz), sobre la cabeza una “I”, emblema del fuego, Ignis, y el jeroglífico “Akatl” (caña), un carrizo de agua, simbolizado por la cabeza humana que remata al conjunto de la serpiente.

La “serpiente preciosa de plumas de Quetzalli” es el emblema del divino hombre Náhuatl, Quetzalcoatl, que encarnó en Adam y cayó al ceder a la tentación de la serpiente bíblica.

El Sumum de la belleza es la mujer. La naturaleza, la música, las flores, un paisaje, un niño nos conmueven, pero la mujer no sólo nos conmueve sino que nos atrae, nos inspira, nos provoca. Desde niños añoramos sus ternuras porque ella es la otra mitad de nuestro ser, y viceversa.

Cuando amamos, durante el connubio sexual, somos como dioses. Los tlamatinime (filósofos, iniciados) sabían retirarse del acto sexual sin eyacular el licor seminal. Entonces las jerarquías solares y lunares utilizaban un solo espermatozoide para fecundar a la mujer.

Fueron los ángeles caídos los que enseñaron a los hombres y mujeres a eyacular el licor seminal; y así cayeron de su estado paradisíaco en la animalidad en la que desde entonces se debaten. ¡Quetzalcoatl, el cuatito divino, que se levante victorioso por entre la columna vertebral de ellos!

Por la violación del sexto mandamiento de la Ley de Dios: “no fornicarás”, al descender a los abismos atómicos del hombre y de la mujer, la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli se transformó y tuvo que arrastrarse sobre su pecho entre el lodo de la tierra porque quedó maldita. (Génesis 3, 14)

En nuestras glándulas seminales se halla encerrada la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli que sólo se despierta y se levanta al influjo de la magia amorosa. Ella es también el emblema náhuatl del fuego sagrado del Espíritu Santo que, al subir por el séptuple canal de la médula espinal, nos convierte en ángeles.

En los patios empedrados patios de los templos de misterios Nahuas, hombres y mujeres permanecían meses y meses acariciándose, y hasta uniéndose sexualmente, sin llegar jamás a derramar el licor seminal. En esta forma los Nahuas despertaban en ellos el Fuego Universal, el fuego sagrado del Espíritu Santo, y se convertían en magos que hacían prodigios como los que, a su paso por la Tierra, hiciera el divino Maestro Jesús, el Cristo.

Enseñar a transmutar las fuerzas sexuales de la animalidad humana en fuerzas divinas mentales es parte de las enseñanzas de este libro
.
El hombre y la mujer regresarán al Edén unidos por el divino uso natural de los sexos. El amor nos convierte en dioses.

Cuando la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli sube por en medio de la columna vertebral, se transforma en Quetzalcoatl, en el ave maravillosa de todas las transformaciones, en el ave Minerva cuyos terribles secretos ningún iniciado puede revelar.

Entonces, el fuego sagrado del Espíritu Santo florece en nuestros labios hecho verbo y, al influjo de nuestra palabra, el fuego, el aire, el agua y la tierra nos obedecen y adoran.

Práctica

Acostado en su lecho, en decúbito dorsal, relaje todos los músculos de su cuerpo, desde la punta de los pies hasta la cabeza, y ponga su mente en blanco por unos diez minutos. A continuación, imagínese que por su glándula pineal, situada en el interior del cerebro, casi en medio del mismo, descendiendo del cielo, entra en su cuerpo el fuego sagrado del Espíritu Santo y vitaliza al chakra maravilloso de esta glándula, el cual resplandece en sus doce dorados pétalos centrales teniendo como fondo infinidad de pétalos que parecen rayos de luces multicolores de un loto maravilloso, y lo pone en movimiento, de izquierda a derecha, como rehilete de fuego. Este ejercicio debe durar media hora y debe usted hacerlo antes de quedarse dormido.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 3
EL DECAPITADO

En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México se encuentra un monolito fálico que representa a un hombre decapitado. La cabeza ha sido reemplazada por siete serpientes que se levantan con las fauces abiertas y de las cuales salen bífidas lenguas simbolizando a la luz; el hombre tiene el falo en erección. De su columna vertebral salen rayos de luz a los cuales señala con una de sus manos. (Observe el grabado de la Monografía)

El fuego del Universo “El fuego sagrado de Pentecostés” salía como lenguas de fuego por sobre las cabezas de los doce apóstoles”. (Hechos 2,14).

El monolito fálico Nahual con las siete serpientes simboliza a Quetzalcoatl victorioso. El falo en erección, que las siete serpientes con bífidas lenguas son el fuego sexual del adepto de las ciencias arcanas. Los Yoguis nos hablan del Kundalini, la serpiente ígnea de los mágicos poderes del rayo.

Los Nahuas adoraban a Quetzalcoatl como dios de los vientos pero también lo adoraban como séptuple serpiente preciosa de plumas de Quetzalli que dormitando, caída en los abismos atómicos de la mujer y del hombre, en el coxis, espera ser despertada y levantada por la pareja perfecta.

Las siete serpientes que reemplazan a la cabeza del decapitado simbolizan también que el hombre que levanta a sus siete serpientes se convierte en Dragón de 7 Verdades. El falo en erección, en forma de palma, nos indica que sólo por medio de la magia amorosa se levantan las serpientes, entonces los hombres y las mujeres alcanzan en la vida la victoria. No hay nada más grande que el amor. Dios resplandece sobre la pareja perfecta.

La columna vertebral consta de treinta y tres vértebras que están colocadas una sobre otra, en forma de anillos, formando, así un canal óseo que contiene y protege a la médula espinal, el árbol de la vida física, que partiendo del cerebro desciende hasta más abajo de la segunda vértebra lumbar, y de allí se prolonga en un manojo de nervios hasta el coxis. La región cervical tiene siete vértebras, la dorsal doce, la lumbar cinco, la sacra cinco y la coxígea cuatro vértebras.

La médula espinal es séptuple. En el centro y a todo lo largo de ella existe el canalis centralis. Dentro de éste existe otro finísimo canal, y dentro de éste, otro, hasta siete, por donde sube, una vez despierta, la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli. Dentro de la médula espinal tenemos, uno dentro del otro, al canal del cuerpo físico, al del cuerpo etérico, al del cuerpo astral, al del cuerpo mental, etc., estos son los cuatro cuerpos de pecado, también son el templo donde mora el Intimo. El Intimo tiene dos almas: el alma universal o divina y el alma humana.

El hombre tiene siete cuerpos que se compenetran sin confundirse. Cada uno de ellos tiene su propia médula espinal. A cada una de éstas le corresponde una serpiente. Dos grupos de tres serpientes y, en medio, la corona sublime de la séptima serpiente, la lengua de fuego que nos une con la Ley, con el Intimo, con el Padre.

Con la primera iniciación de misterios mayores el hombre enciende, en él mismo, el Fuego Universal, despierta y levanta a su primera serpiente, con la segunda iniciación a la segunda serpiente; con la tercera iniciación, a la tercera serpiente y así, hasta levantar a la séptima serpiente.

El asenso de la séptima preciosa serpiente de plumas de Quetzalli a lo largo de cada una de las 33 vértebras de la espina dorsal (los 33 grados de la masonería) es muy lento, difícil y sólo es posible por medio de la magia sexual. No permitir la eyaculación y transmutar el semen, que parte de los testículos en el hombre y de los ovarios en la mujer, en energía electromagnética que sube por los diferentes conductos de ambos para unirse con la médula espinal en la glándula coxígea, y de allí asciende al cerebro convertida en átomos solares y lunares.

Cuando por la alquimia del contacto sexual amoroso se transmuta el semen en energía electromagnética y ésta hace contacto con la glándula coxígea, despierta, se agota y se levanta la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli que, transformada en Quetzalcoatl, nos da poder para desatar y detener a los vientos, para desatar y calmar a las tempestades, para producir o apagar el fuego, para aquietar o hacer temblar a la tierra.

Práctica

Acostado en su lecho, con todos los músculos de su cuerpo relajados, adormézcase pensando que el fuego sagrado del Espíritu Santo sigue bajando desde el cielo y entra en su cabeza por la glándula pineal. Sienta que ese fuego inunda su cerebro y pone en movimiento, de izquierda a derecha, a la maravillosa y bicolor flor de loto de su chakra pituitario, al Ojo del Profeta. Véalo lleno de fuego girando sobre sí mismo. En ese estado de conciencia, vocalice la sílaba IN así:

IiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiNnnnnnnnnnnnnnnnn

Siéntase que está flotando en un océano de fuego. Este ejercicio debe durar unos 30 minutos y debe hacerse antes de entregarse al sueño, si es posible a una misma hora, acostado en su cama.

Al día siguiente anote en una libreta todo lo que soñó, sin contar a nadie sus impresiones, ni comentar este trabajo que sólo es para el estudio secreto de usted mismo. La glándula pituitaria está situada en el entrecejo.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 4
EL TEMPLO SECRETO DEL CERRO DE CHAPULTEPEC

Chapultepec viene de dos raíces aztecas “Chapul” y “Tepec”. “Chapul” o chapulín significa grillo; “Tepec”, cerro; puede, pues, definirse este nombre azteca como “cerro del grillo”.

En la antigua Roma de los césares los grillos se vendían en jaulas de oro a muy alto precio. En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México se halla un cuadro muy interesante relacionado con las enseñanzas que se impartían a los nobles y sacerdotes aztecas en sus templos secretos.

En este cuadro vemos a dos seres flotando sobre el cerro de Chapultepec; en la cúspide del cerro aparece un grillo en actitud de estar cantando; a un lado del paisaje aparece flotando un rostro humano de cuya boca salen dos ondas de luz que simbolizan al canto del grillo o que las dos personas, en actitud de flotar sobre la falda del cerro, deben producir el agudo y monótono sonido del grillo para poder entrar al templo.

El canto del grillo es la voz sutil que Apolonio de Tiana utilizaba para poder salir en cuerpo astral. Este es el silbo dulce y apacible que escuchó Elías cuando salió de la cueva en el desierto. (Véase I-Reyes 19, 12).

El ser humano es un trío de cuerpo, alma y espíritu. Entre el cuerpo y el espíritu existe un mediador, ese mediador es el cuerpo del alma, el cuerpo astral. El alma se tiene, el espíritu se es. El cuerpo astral tiene algo de humano y algo de divino y está dotado de maravillosos sentidos con los cuales podemos investigar los grandes misterios de la vida y de la muerte. Dentro del cuerpo astral está la mente, la voluntad y la conciencia. En el cerro de Chapultepec existe un templo en estado de Jinas, es decir, dentro de la cuarta dimensión. A este templo se puede concurrir en cuerpo astral. El jefe del templo de Chapultepec es el Venerable Maestro Rasmussen. Este templo está custodiado por celosos guardianes con espada desnuda.

Durante las horas del sueño ordinario, todos los seres actuamos y viajamos en cuerpo astral, pero no todos recordamos al despertar lo que vimos, oímos o hicimos en este cuerpo. Por las mañanas, al despertar de sus sueños, debe usted esforzarse por recordar lo que soñó. Sus sueños no son más que experiencias en el mundo astral. Anótelas cuidadosamente en una libreta.

Cuando haga sus prácticas, concéntrese en el agudo canto del grillo. El canto debe salir por entre sus celdillas cerebrales. Si la práctica es correcta, pronto estará usted en la transición que existe entre la vigilia y el sueño. Adormézcase más y aumente la resonancia del canto del grillo por medio de su voluntad. Entonces, levántese de su lecho y con entera confianza salga de su cuarto rumbo al templo de Chapultepec, o a donde quiera. Trate de no perder la lucidez de su conciencia.

No se levante mentalmente de su cama, levántese realmente. La naturaleza se encargará de separar a sus cuerpos físico y astral. El físico quedará durmiendo en su lecho y el astral libre para que usted vaya donde quiera.

Los aztecas usaban el peyote para enseñar a los neófitos a salir en cuerpo astral. No recomendamos el uso de esta planta maravillosa que hace que se separe el cuerpo astral del físico y que quién la toma conserve la lucidez de su conciencia mientras actúa en astral. Recomendamos, sí, práctica, mucha práctica, y pronto usted actuará y viajará en cuerpo astral.

Práctica
Sin dejar de hacer el ejercicio entregado en el capítulo anterior, acostado en su lecho, adormézcase vocalizando mentalmente la sílaba La; el tono de ésta sílaba corresponde al “fa” natural de la escala musical. Alargue esta sílaba así:

Laaaaaaaaaa

Inmediatamente después vocalice la sílaba RA

Raaaaaaaaaa.

BREVE HISTORIA DEL GNÓSTICO

El apóstol Pedro llevó la Gnosis a Roma. Pablo la difundió entre los gentiles. Todos los cristianos primitivos fueron Gnósticos. San Marcos enseñó como llevar las corrientes seminales al cerebro. Pedro sabía poner su cuerpo físico en estado de “Jinas” y en ese estado se transportaba de un lado a otro.

En España Carpócrates fundó varios conventos en los cuales secretamente enseñó Gnosticismo, Irineo, Tertuliano, San Ambrosio, San Agustín, Hipólito, Epifanio, Clemente de Alejandría y muchos otros místicos fueron Gnósticos.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 4A
EL CHAC-MOOL EN LAS CULTURAS AZTECAS Y EGIPCIA.

En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México existe la figura de un hombre en piedra, semi-acostado, en decúbito dorsal. Las plantas de sus pies se posan en su lecho, las rodillas en alto, las piernas medio flexionadas contra los muslos, el torso arqueado en actitud de primer impulso para levantarse, con la cara hacia la izquierda y la mirada en el horizonte; en sus manos un recipiente a la altura del plexo solar. (Obsérvese el grabado adjunto.)

Este hombre en piedra es conocido por los arqueólogos con el nombre de Chac-Mool y es uno de los pocos símbolos del panteón azteca que se salvaron de la destrucción de la conquista.

Fue tallado por los místicos aztecas, mayas, tarascos, etc., para perpetuar la sabiduría que ellos recibieron como herencia secreta de sus antepasados.

El nombre de esta escultura azteca es FARAÓN: nombre cuyas sílabas se descomponen así… FA-RA-ON, y que debidamente vocalizadas son un Mantram que hace que el cuerpo astral de quien las pronuncie se separe del físico y el hombre flote en el espacio hacia la gran pirámide de Gizeh en Egipto.

No es peligroso salir en cuerpo astral. Durante el sueño todos los seres humanos andamos en los mundos internos con la conciencia dormida. Toda alma abandona su cuerpo físico durante el sueño, entonces el cuerpo etérico tiene la oportunidad de reparar al cuerpo físico, cuando el alma regresa al cuerpo físico despertamos del sueño normal.

En los mundos internos las almas se ocupan en los mismos menesteres cotidianos que desempeñan en la Tierra durante la vigilia; compran venden, trabajan en la oficina, en el taller, en la fábrica, en el campo, etc. Las almas encarnadas y las desencarnadas conviven durante el sueño. En los mundos internos todo es igual: el Sol, las nubes, las ciudades, las cosas. Le bastará concurrir a una sesión espiritista para darse cuenta de que los muertos no aceptan que están muertos y comprenderá por qué las almas de los vivos aman, sufren, luchan, trabajan durante el sueño. El los mundos internos tenemos que aprender a conservar la lucidez de la conciencia durante el sueño.

Para esto recomendamos que cada vez que se encuentre con personas, acontecimientos o cosas raras que llamen su atención, discierna y se pregunte: ¿Estoy en cuerpo físico o en astral? Dé un saltito para ver si puede flotar; si llegara a flotar, anda en cuerpo astral; si no flota, está en cuerpo físico. En los mundos internos actuamos como si estuviéramos en carne y hueso, como si estuviéramos despiertos. No hay diferencia entre estos dos mundos, entre el físico y el astral. (Lea “Los mil y un fantasmas” de Alejandro Dumas)

Lo que habitualmente hacemos en estado de vigilia lo hacemos también durante el sueño. Si durante el día practica usted la clave de dar un saltito para cerciorarse en qué cuerpo anda, por las noches, cuando con propósito de salir en cuerpo astral salte usted de su lecho, quedará flotando en el espacio y, permaneciendo su cuerpo físico dormido, podrá viajar a través del infinito para asistir a los bellos rituales y cátedras que imparten los grandes Maestros en los templos gnósticos que existen en estado de Jinas en varias partes de este país y en todo el mundo.

Indiscutiblemente, las secretas enseñanzas Nahuas son comunes a todos los pueblos de la más remota antigüedad. Entre las leyendas húngaras se habla del “pueblo del monolito” cuyo indescifrables caracteres se parecen a los que existen en una gigantesca roca perdida en un lejano valle de Yucatán, México.

No olvide la clave: Aprovechar el estado de somnolencia entre la vigilia y el sueño para que, por medio de su voluntad, se desdoble en cuerpo astral, discernimiento y memoria. Con este triángulo conocerá por usted mismo los grandes misterios de la vida y de la muerte.

Para interpretar sus sueños lea el libro de Daniel en la Biblia.

Práctica

Párese en posición de firmes con la vista hacia el Este, levante los brazos sobre su cabeza hasta juntar las palmas de las manos, baje los brazos extendidos y forme una cruz con ellos y su cuerpo; después, crúcelos sobre su pecho y acuéstese en decúbito dorsal. Cuando se vaya quedando dormido pida en oración sincera a Dios y a los Maestros que lo lleven a la gran pirámide de Gizeh en Egipto. Inmediatamente que termine su oración vocalice las siguientes sílabas:

FAAAAAAA RAAAAAAA OOOOOMMMMM
El sonido de estas sílabas, con ligeras variantes en cada una de ellas, corresponde al “FA” natural de la escala musical que resuena en toda la naturaleza. La sílaba “On”, cambiándole la “n” por la “m” la vocalizaban los Yoguis antes y después de sus meditaciones.

Todas las mañanas, a la salida del Sol, con la cara hacia Este, haga prácticas de vocalización con todas las sílabas que se han dado en este libro, comenzando con la primera sílaba hasta terminar, en mañanas sucesivas, con las tres últimas de este capítulo.

Si usted practica fielmente por orden cada uno de los ejercicios que le hemos dado, por lo menos durante seis días consecutivos, pronto saldrá en cuerpo astral. Entendemos que es usted persona normal, que no abusa de licores ni del tabaco, que no propaga chismes, que no gusta de hacer chascarrillos a costa de sus semejantes, que ama y respeta a todo ser viviente.

Recuerde que “Dios, por darle todo al bueno, le ofrece hasta la cabeza del malvado”.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 5
QUETZALCOATL, EL DRAGÓN LUMINOSO DE LOS AZTECAS,
ES EL DIOS HARPÓCRATES DE LOS EGIPCIOS.

“Jinas, seres, pueblos o cosas que el velo de la cuarta dimensión oculta a nuestra vista”. En la monografía número 3, hablamos de los cuatro cuerpos de pecado, éstos sirven para la manifestación del hombre en el mundo físico. El cuerpo físico es el único que conocen los profanos, desconociendo al etérico, astral y mental. El cuerpo físico puede actuar dentro de los planos o mundos suprasensibles sin perder sus características fisiológicas. En el mundo físico-químico reina la ley de la gravedad, en los mundos de la cuarta dimensión sólo la ley de levitación.

La energía desprendida del fuego solar está fijada en el corazón de la Tierra y ella es el núcleo vibrante de las células de todo ser viviente. Ella es la luz astral, el azóe y la magnesia de los antiguos alquimistas. Cuando el Maestro Jesús, el Cristo, caminó sobre las olas del mar de Galilea, llevaba su cuerpo sumergido en luz astral. La luz astral compenetra a toda la atmósfera, es la causa de los maravillosos poderes en el hombre y el fuego sagrado de toda vida.

Por el conocimiento, la voluntad y la fe, podemos sumergir nuestro cuerpo físico en el océano infinito de luz astral, podemos desmaterializarlo o darle la forma que queramos, hacerlo elástico o fluido hasta el grado de que podamos atravesar con él planchas de hierro, montañas, paredes, etc., sin que reciba daño alguno; podemos viajar en él de un lugar a otro a velocidades supersónicas o hacer que permanezca invisible para la retina del ojo físico.

La energía solar es luz astral. Su esencia es el poder Cristónico encerrado en el polen fecundante de la flor, en el corazón del fruto del árbol, en las glándulas de secreción interna del animal y del hombre. En el hombre, su principal asiento está en el coxis. Los aztecas denominaban a este sagrado poder como la serpiente emplumada, Quetzalcoatl, que sólo despierta y asciende hasta nuestra glándula pineal por medio de la magia amorosa.

El Dios Harpócrates gobierna la energía de la luz astral. En el antiguo panteón egipcio es el símbolo viviente del Sol al salir en la entrada de la primavera. Hijo de Isis y de Osiris, nació después de la muerte de su padre en el día más corto del año y en la época en que el loto florece. Las tradiciones lo representan como ser débil que no llega a su madurez sino transformándose en Horus, o sea, en el Sol con todo su esplendor. Su culto se introdujo en Grecia y Roma con algunas alteraciones, allí aparece como dios del silencio y lo representan con el índice sobre los labios. “En el silencio tienen su punto de contacto el infinito reposo y la infinita actividad”.

MONOGRAFÍA Nº 5A
EL TIGRE SAGRADO

En la amazonía colombiana, venezolana, brasileña, ecuatoriana, entre las numerosas tribus indígenas que pueblas esas espesas selvas, se rinde culto especial al jaguar o tigre americano. Los huitores, mirañas, muinanes, guahibos, etc., consideran al tigre animal sagrado e intocable hasta el grado de que, interceptado uno de ellos por la presencia del felino, a pesar de encontrarse armado con arco y flechas y, en ocasiones, hasta con arma de fuego, prefieren aprisionar a sus perros y desandar el camino, pese a todos sus intereses, antes que atentar contra el jaguar. Ninguno de ellos se atreverá jamás a matar a un tigre.

Toda tribu de las selvas de la amazonía está gobernada por dos autoridades: la administrativa, que representa al jefe de la tribu y la espiritual, que encarna el piachi (brujo, en español); nosotros decimos sacerdote. Los indígenas de la amazonía no matan al tigre porque saben que él es la encarnación de algún piachi de su tribu, o que el piachi de su tribu anda por las selvas transformado en tigre.

Ocelotl-Tonatiu, sol de tigres, uno de los 20 fundadores de Tenochtitlán, era el jefe de los místicos guerreros tigres y sacerdotes de la orden de los caballeros de este nombre, cuyos adeptos pasaban por terribles pruebas antes de aprender a manejar la imaginación y la voluntad hasta el grado de que podían transformarse en tigres.

Aprovechando la linde entre la vigilia y el sueño se transformaban en tigres y, aun cuando sus cuerpos habían tomado la forma de felino, llenos de fe y confianza en sí mismos se levantaban de sus lechos musitando la siguiente fórmula ritual: “nosotros nos pertenecemos”. Se referían a las fuerzas harpocráticas de las que hablamos en el capítulo anterior, a ellos mismos y a las fuerzas mentales del tigre que les permitían sostenerse dentro de la cuarta dimensión con sus cuerpos físicos transformados en tigres. No olvide que el cuerpo humano, dentro de los mundos internos, es elástico, dúctil, plástico.

En el calendario azteca que existe en el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México, a a ambos lados de la cara de Tonatiuh, entre las garras felinas de la deidad solar, vemos a dos corazones humanos; abajo, dos Xiucoatl, serpientes de fuego, caídas de cabeza, encarnan sus fauces y Tonatiuh las apunta con su lengua de pedernal, símbolo de fuego, de sabiduría.

En las fauces de las Xiucoatl aparecen las caras de dos personajes: el de la derecha porta la misma corona, la misma nariguera y las mismas orejeras que Tonatiuh y está unido por su lengua de pedernal al personaje de la izquierda, que porta bezote y malla que cubre su cara hasta los pómulos. Este personaje es Quetzalcoatl y, a la vez, la serpiente preciosa de plumas de Quetzalli en su doble manifestación humana: los caídos Adam y Eva por la trasgresión de la ley de Dios: no fornicar.

Las lenguas de pedernal, símbolo de la luz, de sabiduría y de conciencia, que unen a los dos personajes, simbolizan que estos son uno mismo, que son los eternos pares de opuestos de la naturaleza, que son la serpiente emplumada que, refulgente cual el rayo, duerme enroscada en la glándula humana del coxis -fuego sagrado e invisible para la ciencia oficial- y que al ser despertada silba y se yergue como herida por un bastón para ascender a lo largo del canal medular, asiento de los siete centros psíquicos -chakras- principales del hombre que, al ser atravesados por ella, se vivifican y vuelven hacia arriba sus corolas de fuego que antes se encontraban caídas y marchitas.

Tonatiuh, el Padre, Quetzalcoatl, el caído fuego del Espíritu Santo en espera de ser levantado por el Hijo de la raza azteca.

Los corazones entre garras felinas simbolizan a la “muerte del iniciador”. Transformado en tigre, Quetzalcoatl sube desgarrando el corazón de quien lo despierta hasta matar en él a todas las ilusiones de la personalidad, a todo apego por las cosas que lo atan a la Tierra. Realmente, son necesarias la sagacidad y la fiereza del tigre para matar a la personalidad humana y hacer que resplandezca en el hombre el Dragón de Sabiduría de 7 Serpientes, símbolo del decapitado.

Existen nueve iniciaciones menores y nueve iniciaciones mayores. No hay iniciación sin purificación. En cada iniciación muere algo en el hombre y a la vez nace algo en el hombre. (Véase el “Libro de los Muertos”) Hay que perderlo todo para ganarlo todo.

Cuando el alma se libera de sus cuatro cuerpos de pecado entra en el Mundo de los Dioses y se desposa, entonces con su Intimo.

Las garras felinas de Quetzalcoatl, nuestro Intimo, hacen presa del corazón humano para libertarnos de los cuatro cuerpos de pecado y llevarnos a la dicha inefable de la unidad con Dios. La lanza de Ongibus hiere el corazón humano y este sangra dolorosamente por el arrepentimiento. Se necesita de la más perfecta santidad para que el hombre recobre su heredad perdida.

Quetzalcoatl es el dios interno de los aztecas. Sus garras felinas se clavan en el corazón del iniciado para devorarlo. El neófito recibe la cruz de la iniciación en el corazón (templo del sentimiento) A las realizaciones cósmicas se llega por el camino del corazón, no por el camino del intelecto.

Práctica

Acostado en su lecho en decúbito dorsal, imagínese, sienta que el fuego sagrado del Espíritu Santo desciende desde el cielo y entra en su cabeza por la glándula pineal, pasa al entrecejo y hace girar, de izquierda a derecha, al loto de fuego de su glándula pituitaria; sienta que ese fuego sigue bajando hasta su laringe donde, de izquierda a derecha, hace girar, como si fuera un disco, al loto de fuego de su glándula tiroides; sienta que el fuego sigue bajando, llega a su glándula cardiaca, enciende a sus doce pétalos color oro gualdo y hace girar, de izquierda a derecha, al loto maravilloso de este centro psíquico suyo. Véase lleno de fuego, luminoso, resplandeciente.

En este estado de conciencia, adormézcase pensando en su Intimo, en su dios interno, Quetzalcoatl. Reveréncielo, adórelo y pídale su guía y ayuda. Después vocalice la ON así:

OOOOOOOOOONNNNNNNNNNN

Pronuncie esta sílaba tres veces y quédese dormido.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 6
LAS SIETE IGLESIAS DEL APOCALIPSIS

San Juan nos legó los misterios de la Gnosis cristiana, cuyos secretos, aunque no estaba permitido revelarlos, él nos los revela en el Apocalipsis valiéndose de alegorías tal como lo hicieran los aztecas a través de bajos relieves y monolitos para transmitirnos su oculta sabiduría.

“Yo soy el Alfa y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias: Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”.
Las siete iglesias son los siete centros nerviosos principales de la médula espinal en el hombre.

EFESO es el ganglio coxígeo, el chakra Mulhadara donde dormita la serpiente (simbolizada por la serpiente emplumada de los aztecas) de nuestro poder sexual.

Deben haber caricias sexuales entre cónyuges, pero ambos deben retirarse antes de la eyaculación en el hombre y del orgasmo en la mujer para evitar el derrame del semen.

Por lo tanto, dice el Apocalipsis, “acuérdate del estado de donde caíste y arrepiéntete y vuelve a la práctica de las primeras obras; porque si no, voy a tí y removeré tu candelero de su lugar si no te corriges, y la tristeza afligirá a tu corazón”.

Cuando el hombre fornica, la serpiente emplumada desciende una o más vértebras según la magnitud del acto. Así es como “moveré tu candelero de su lugar, si no te corrigieres”.

ESMIRNA es el ganglio prostático, el chakra Swadhisthana

“Yo sé tus obras y tu tribulación y tu pobreza, pero tú eres rico; la blasfemia de los que dicen ser judíos y no lo son, mas son sinagogas de Satanás. Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida”.

Fornicar es un acto contrario a la naturaleza. Actualmente todo hombre que rebasa los cuarenta y cinco años sufre de hipertrofia prostática.

PÉRGAMO es el ganglio epigástrico, el chakra Manipúra.

“Yo sé de tus obras y dónde moras, dónde está la silla de Satanás (el contra cuerpo astral tiene su asiento en este ganglio); y retienes mi nombre y no has negado mi fe, aun en los días en que fue Antipas mi testigo fiel.. Pero tengo unas pocas cosas contra tí: tienes a los que practican la doctrina de los Nicolaítas, a los cuales yo aborrezco. Arrepiéntete porque de otra manera, vendré a ti presto y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”.

La eyaculación seminal es la doctrina de los Nicolaítas, la cual nació con las prácticas de magia negra de los lemuro-atlantes, quienes la transmitieron a los moabitas, amorreos, filisteos, cananeos, etc. Los magos que practican magia sexual negativa se convierten en demonios. En este caso, la serpiente ígnea, en lugar de subir por la médula espinal, desciende hasta los infiernos atómicos del hombre y forma, en el cuerpo astral del mismo, a la cola con que se representa a Satán.

TIATIRA es el ganglio cardiaco, el chakra Anahata.

“El Hijo de dios, que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al latón fino, dice a ésta iglesia: “Yo he conocido tus obras y caridad y servicio y fe y paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Mas tengo unas pocas cosas contra ti: permites a aquella mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñar a mis siervos a fornicar; y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación y no se ha arrepentido”.

La serpiente emplumada sube de acuerdo a los méritos del corazón. Se necesitan las santidad y castidad más perfectas para lograr su ascenso y unión con el Intimo, para que el iniciado nazca en los mundos internos como Maestro de Misterios Mayores. La unión con el Intimo es muy difícil porque en el incienso de la oración se esconde el delito. En el altar se le pone corona de espinal al delito. En las más grandes inspiraciones de la luz está agazapado el delito. En los propósitos más nobles encontramos al delito con túnica de santidad.

El Intimo mora en el corazón.

Recomendamos a usted que haga un balance de todos sus defectos y dedique dos meses a cada uno de ellos hasta extirparlos por completo de su corazón. Las alas ígneas, que nos dan poder para pasar instantáneamente de un plano cósmico a otro, las recibimos en la iglesia de Tiatira de manos de los espíritus del movimiento.

SARDIS es nuestro creador ganglio laríngeo, el chakra Vishuddha.

“El que tiene los siete Espíritus de dios y las siete estrellas dice a este iglesia: Yo conozco tus obras, que tienes nombre, que vives y estás muerto. Sé vigilante y confirma las cosas que están para morir porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate de lo que has recibido y has oído y guárdalo y arrepiéntete. Y si no velares, vendré a tí como ladrón y no sabrás en qué hora vendré a tí. Más tienes unas pocas personas en Sardis que no han ensuciado sus vestiduras y andarán conmigo en vestiduras blancas porque son dignas. El que venciere será vestido de blanco y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles”.

FILADELFIA es el ganglio pituitario, el chakra Ajnâ.

“Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras; he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser judíos y no lo son, mas mienten; he aquí, y los constreñiré a que vengan y adoren delante de sus pies, y sepan que yo te he amado. Porque has guardado la palabra de mi paciencia yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo para probar a los que moran en la tierra. He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él, el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi dios, la nueva Jerusalém, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y nombre nuevo”.

LAODICEA es el ganglio pineal, el chakra Sahasrâra.

“El Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice a esta iglesia”:

Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Mas porque eres tibio, y ni frío ni caliente, te vomitaré de mi boca (los tibios son expulsados del Templo de la Sabiduría) Porque tú dices: yo soy rico y no tengo necesidad de ninguna cosa, y no conoces que eres un cuitado y miserable, y pobre y ciego y desnudo”.

“Y vi un ángel descender del cielo cercado de una nube y al arco celeste sobre su cabeza, y su rostro era como el Sol, y sus pies como columnas de fuego (ese ángel es el Intimo), y clamó con gran voz, como cuando un león ruge, y cuando hubo clamado, siete truenos clamaron sus voces”.

Esos truenos son las siete notas que resuenan en las siete iglesias de la columna vertebral del iniciado, las cuales parecen abiertas flores de loto en la caña maravillosa de la columna vertebral.

Efeso nos da poder sobre la tierra, Esmirna sobre las tempestades, Pérgamo sobre el fuego y nos confiere la telepatía, Tiatira nos da poder sobre los vientos, Sardis nos da poder de creación y el oído oculto, Filadelfia nos permite ver a los ángeles, tronos, potestades, virtudes, etc.; Laodicea es nuestra resplandeciente loto de mil pétalos, el ojo de diamante, la corona de los santos que con sus terribles resplandores hace huir a los demonios, el ojo de la Omnividencia donde mora el átomo del Espíritu Santo.

La luz astral es el fuego sagrado del Espíritu Santo, la luz del Logos, cuya naturaleza y poder divinos son como electricidad viva y consciente en nada comparable con la electricidad física que conocemos.

Cuando por consciente voluntad espiritual el hombre despierta al fuego sagrado del Espíritu Santo que yace en todo hombre como serpiente replegada en el ganglio coxígeo, y lo excita a la actividad, ese fuego sagrado se convierte en el agente del trabajo telésico o de perfección en el iniciado.

El premio del iniciado es la liberación de la rueda de reencarnación y la unión con Dios, pero antes tiene que sustituir a su mortal cuerpo físico por el inmortal cuerpo solar, el “To Soma Heliakon” (llamado así porque es tan resplandeciente como el Sol; Véase el final de Quo Vadis), y su alma desposarse con su Intimo.

El que levanta la primera serpiente Cristifica su cuerpo físico y es admitido en el primer grado del templo de misterios mayores; cae la lluvia y a media noche brilla el Sol del Padre; el iniciado pasa el segundo grado de misterios mayores y su cuerpo etérico brilla como el oro herido por el Sol. Así levanta por sí mismo a sus siete caídas serpientes de fuego y Cristifica sus siete cuerpos en todos los planos superiores. El fuego de las serpientes es tan rutilante e imponente en sus manifestaciones visibles como lo es el fuego del cielo en una sombría noche de tempestad.

Práctica

En el capítulo anterior dejamos al fuego sagrado del Espíritu Santo haciendo girar, de izquierda a derecha, al loto de fuego de su glándula cardiaca. Ahora, vea, sienta que ese fuego baja hacia su plexo solar, situado un poco más arriba del ombligo, y hace girar, de izquierda a derecha, al loto de fuego de ese glándula. Ese loto tiene diez pétalos: cinco de color rojo sucio que alternan con cinco de color verde oscuro. Véalo luminoso, resplandeciente, y vocalice las siguientes sílabas:

IN IIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNNNNN
EN EEEEEEEEEEEEEEEEENNNNNNNNNNNNNNNN
ON OOOOOOOOOOOOOOOOONNNNNNNNNNNNNNNN

Pida en oración a su Dios Interno la realización de sus más nobles anhelos y quédese dormido.

Por las mañanas, antes de salir el Sol y cuando éste esté saliendo, después de que tome su baño o se asee, párese dando frente al oriente o imagine que el Sol es la rosa de fuego de una enorme cruz dorada que está en el cielo y de la que salen miríadas de rayos de luz que penetran en su cuerpo por el plexo solar; al mismo tiempo vocalice la sílaba UN, así:

UN UUUUUUUUUUUUUUUUUNNNNNNNNNNNNNNNN

Con estas prácticas pronto despertará en usted el sentido de la telepatía.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 7
LA MEDITACIÓN

En las antiguas escuelas de misterios aztecas, después de las pruebas a las que eran sometidos los candidatos, estos podían pasar a trabajar directamente con la serpiente emplumada. No queremos decir con esto que usted haya pasado victoriosamente sus pruebas, eso lo veremos más adelante. Mientras tanto, vamos a seguir trabajando con la meditación.

La meditación es el pan del sabio. Cuando el sabio medita busca a Dios, busca información o busca poder. Cinco son las claves de la meditación.

1.Postura Cómoda
2.Mente en blanco
3.Concentración.
4.Introversión.
5.Éxtasis.

Sentado en la postura más cómoda para usted, concéntrese en su cuerpo físico y, después de examinarlo atentamente y comprobar que usted no es ese maravilloso vehículo suyo, deséchelo de su mente diciendo: Yo no soy mi cuerpo físico.

Concéntrese en su cuerpo etérico, identifíquelo y, después de observar atentamente su bellísima luminosidad que sobresale del cuerpo físico formando un aura multicolor y comprobar que usted no es ese su segundo cuerpo, deséchelo de su mente diciendo: Yo no soy mi cuerpo etérico.

Adéntrese más en usted mismo y concéntrese primero en su cuerpo astral y después en su cuerpo mental. Estos cuerpos son las dos columnas de los templos masónicos: Jakín y Boaz, cuya base fundamental es la piedra cúbica de Jesod, el cuerpo etérico. Concéntrese bien en estos dos cuerpos y, después de comprobar que usted no es ninguno de ellos y que sólo son dos más de sus instrumentos de expresión, deséchelos de su mente diciendo: Yo no soy mi cuerpo astral. Yo no soy mi cuerpo mental.

Despójese de sus cuatro cuerpos de pecado al llegar a esta etapa de su meditación y pase por en medio de las dos columnas -blanca y negra- del templo que es su cuerpo viviente y en las cuales está escrita con caracteres de fuego la “palabra de pase”: INRI. Descomponga esta palabra en dos sílabas y vocalícelas una inmediatamente después de la otra así:

IIIIIIIIIINNNNNNNNNN-RRRRRRRRRRIIIIIIIIII

A continuación sálgase a vagar por el mundo de la niebla de fuego sin sus cuatro vehículos materiales.

Regrese a su cuerpo para seguir trabajando, concéntrese nuevamente en la columna negra de su templo viviente, su cuerpo astral, trate de escuchar el agudo canto del grillo del que hablamos en el capítulo IV -agudo canto que es la esencia de la palabra perdida INRI- y sin dejar de escuchar ese agudo canto, que ahora sale de entre las celdillas de su cerebro, concéntrese en la columna blanca, su cuerpo mental.

No se detenga, siga meditando. Concéntrese en su cuerpo de voluntad hasta que tenga conciencia del mismo y, cuando haya comprobado que usted no es ese otro de sus cuerpos, deséchelo de su mente diciendo: Yo no soy mi cuerpo de voluntad.

Dé un paso más en su meditación. Concéntrese en su cuerpo de conciencia, identifíquelo y comprueba que usted no es él, que se trata de otro de sus maravillosos vehículos de expresión, y deséchelo diciendo: Yo no soy mi cuerpo de conciencia.

Entonces preguntará usted: ¿Quién soy yo? Una voz muy queda y dulce le contestará: Tú eres yo, el Intimo, el reflejo del yo Cristo, tú y yo somos uno. En ese momento trate de identificarse con su Cristo Interno; siéntase ser Él; dígase: Yo soy Él… Yo soy Él… Yo soy Él…

Al alcanzar ese estado de conciencia pronuncie mentalmente el Mantram PANDER; Descomponga este Mantram en dos sílabas y pronúncielas una inmediatamente después de la otra alargando el sonido. Este Mantram le ayudará a identificarse con su Cristo interno.

Con la introversión diaria logrará despertar su conciencia a tal grado que durante el sueño actuará en cuerpo astral con la misma naturalidad y lucidez que en cuerpo físico. Y cuando, por su sinceridad y devoción, en su éxtasis se le permita visitar los núcleos sobre los cuales se fundamenta el universo -que alegóricamente hablando parecen agujeros- podrá contemplar la Divina Majestad del Absoluto.

La meditación interna acelera el despertar de la serpiente emplumada, cuya ascensión libera al iniciado de la rueda de nacimientos, pero hay que ayudar a su ascensión meditando primero en Idá y después en Pingalá, corrientes de fuego -negativa a la izquierda y positiva a la derecha- que suben a los lados de la médula espinal hasta el chakra pituitario y que preceden, en su ascensión, a la del fuego sagrado de Quetzalcoatl.

Para dar oportunidad al etérico, que durante el sueño se dedica a reparar el desgaste del cuerpo físico, todos salimos en cuerpo astral; pero usted debe salir en cuerpo astral a voluntad, conscientemente y cuantas veces lo desee. En el plano astral lo someteremos a pruebas para conocer sus cualidades y defectos; más, si a pesar de los ejercicios que le hemos dado no ha logrado salir en cuerpo astral a voluntad, le recomendamos que practique tenazmente la meditación interna. Así recobrará el poder natural de manejar su cuerpo astral, poder que por ahora ha perdido.

Práctica

Durante siete días por lo menos y no menos de treinta minutos cada vez, acostado en su lecho, antes de quedarse dormido, sienta que el fuego sagrado del Espíritu Santo penetra en su cuerpo por el chakra pineal y que, en su descenso, pone en movimiento a sus chakras pituitario, laríngeo, cardíaco y solar, y sigue bajando hasta su chakra prostático y lo hace girar, de izquierda a derecha, resplandeciendo como bello loto de fuego en movimiento.

Todas las mañanas, después de su aseo matinal, párese con la cara hacia Este como se lo hemos recomendado en el capítulo anterior y vocalice los mantrams INRI y PANDER hasta que se familiarice con ellos; así mismo vocalice todas las mañanas, temprano, una de las sílabas que le hemos dado en capítulos anteriores. Como ejercicio de este capítulo vocalice la sílaba AN así:

AAAAAAAAAAANNNNNNNNNN
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 8
HUEHUETEOTL

Las enseñanzas de los Maestros Nahuas «Tlamatinime» tienen muchos puntos de contacto con el Sepher Ietzirah judío. En los treinta y dos senderos de sabiduría del Sepher Ietzirah que habla de la dualidad de Ain Soph y de sus diez Sephirotes. En la monografía número 3 hablamos de la médula espinal, el Árbol de la Vida en el hombre, y ahora, sólo como referencia, hablaremos del Árbol de la Sabiduría, de los diez Sephirotes con cuyos creadores veintidós arcanos mayores -letras, sonidos y números- el Logos formó el Universo.

De Ain Soph emana toda la creación, pero la creación no es igual ni en esencia ni en potencia a Ain Soph. El Ain Soph, por medio de su divina luz increada, irradia de sí mismo a una inteligencia, a un poder que, si originalmente participa de la perfección e infinitud de su credo, por derivarse de Él tiene un aspecto finito. A la primera emanación Ain Soph, la Kábala la llama “El Inefable Anciano de los Días”. El Anciano de los Días es el Ser de nuestro Ser, el Padre y Madre en nosotros.

Los Nahuas le llamaban Huehueteotl, el Padre de los dioses y de los hombres, el Dios Viejo, la primera y la última síntesis de nuestro Ser. En el fondo de la conciencia de todo hombre y toda mujer vive en Anciano de los Días. La cabellera del Anciano de los Días tiene 13 bucles.

Si sumamos la cifra del número 13 entre sí, obtendremos: 1+3=4. 1 es el principio masculino, el fuego; 2 es el principio femenino, el agua; 3 es el Hijo, la creación universal; 4 es el Santo Tetragrammaton (este es el nombre del eterno Iod He Vau He).

El Anciano de los Días es la bondad de las bondades, la misericordia infinita, lo oculto de lo oculto. El Mantram Pander, seguido por la meditación nos permite llegar hasta Él.

Ain Soph, no pudiendo expresarse en el limitado plano físico, se expresa por medio de sus diez Sephirotes. A su exhalación se le llama Día Cósmico, a su inhalación Noche Cósmica. Durante la noche cósmica el universo se desintegra en el Ain Soph y sólo existe en su mente y en la de sus dioses. Lo que en la mente de Él y en la de sus dioses existe es objetivo en el Espacio Abstracto Absoluto. En el Ain Soph existe una extraña evolución que ni los dioses ni los hombres conocen.

Más allá del Intimo está el Logos o Cristo, más allá del Cristo está el Inefable Anciano de los Días, más allá del Inefable Anciano de los Días está el Ain Soph o Absoluto. El Absoluto es el Ser de todos los seres. Él es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. El se expresa como movimiento y reposo abstractos absolutos. Él es la causa del espíritu y de la materia, pero no es ni uno ni otra. Está más allá del pensamiento y del acto, está más allá del sonido, del silencio y de los sentidos.

El Absoluto está más allá del tiempo, del número, de la medida, del peso, de la cualidad, de la forma, del fuego, de la luz y de las tinieblas; sin embargo, Él es el fuego y la luz increados. El Absoluto tiene tres aspectos: el Inmanifestado, el Espíritu de Vida que anima a todo ser y la materia caótica, inodora, atómica, seminal, etc. Sus diez Sephirotes son emanados desde una objetividad infinita hacia una subjetividad infinita.

Cuando se anunció la aurora del Día Cósmico el universo se estremeció de terror. En la conciencia de los dioses y de los hombres surgió un extraño y aterrador crepúsculo y la luz increada comenzó a alejarse de la conciencia de ellos. Entonces los dioses y los hombres lloraron como niños ante la aurora del gran Día Cósmico… El Logos Causal del primer instante recordó a los dioses y a los hombres sus deudas kármicas, y comenzó el peregrinar del hombre de un mundo a otro hasta la Tierra, donde actualmente vive sujeto a la rueda de nacimientos y muertes hasta que aprenda a vivir gobernado por la Ley del Amor.

El universo surgió de las entrañas del Absoluto y la luz increada se hundió en un nostálgico poniente. Así descendieron los dioses y los hombres entre las sombras del Universo. El sacrificio quedó consumado y la Kábala lo registra en su arcano mayor número 12. Si sumamos el número 12 entre sí, nos da 3. Uno es el principio masculino, el fuego, el semen; dos es el principio femenino, el agua; tres es el Universo, el hijo. El actual Día Cósmico está simbolizado por un pelícano azul que, abriéndose el pecho con el pico, devora sus propias entrañas de las cuales ha emanado todo lo creado.

En capítulos anteriores hablamos de los siete cuerpos del hombre, seis de los cuales sirven para que este se manifieste en cada uno de los planos de la “cuarta dimensión”: etérico, astral, mental, causal, de conciencia, del Intimo. Estos planos son regiones atmosféricas, atómicas, mundos que se penetran y compenetran sin confundirse. De la sustancia de cada uno de estos planos están hechos los seis cuerpos invisibles para la retina del ojo físico del hombre, y que a su vez se penetran y compenetran sin confundirse. La cuarta dimensión existe en la mente del hombre y sólo el desarrollo individual de la conciencia hace posible que éste actúe conscientemente, a voluntad, dentro de los mundos suprasensibles gobernados por inteligencias divinas.

La cara de Tonatiuh en el calendario azteca es la cara de Ometecuhtli-Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad, Dios de la vida, del amor y de la generación. Está encerrado por dos círculos concéntricos alrededor de los cuales cuatro cuadrados, dentro de otros dos círculos concéntricos (el Absoluto Inmanifestado, Ipalnemohuani), lo contienen todo: las garras felinas de Quetzalcoatl desgarrando corazones humanos, el Sol de viento o 4 Ehecatl, el Sol de fuego o 4 Quiahuitl, el Sol de agua o 4 Atl, el Sol de jaguar o 4 Ocelotl y el Sol de movimiento o 4 Ollin, el Este y el Oeste, el Norte y el Sur, los veinte días del mes, etc. Esto explica el porqué de la veneración de los Nahuas por el Sol y el significado dual que entre ellos tenían los números.

Práctica

En el capítulo anterior dejamos al fuego sagrado del Espíritu Santo haciendo girar, de izquierda a derecha, al loto de su chakra prostático. Ahora sienta, vea con su imaginación que el fuego sigue bajando, llega al ganglio coxígeo de su chakra Mulhadara y hace girar, siempre de izquierda a derecha, al loto maravilloso de cuatro pétalos color rojo sucio que tiene usted en dicho ganglio. Véase radiante, luminoso, despidiendo fuego por todos sus siete principales chakras que giran sobre sí mismos como flores de fuego cuyos tallos nacen en su columna vertebral.

MONOGRAFÍA Nº 9
TEPIU K´OCUMTATZ

Tepiu K´Ocumtatz es, entre los aztecas, al Anciano de los Días. El Anciano de los Días es andrógino, es decir, masculino y femenino al mismo tiempo. El Anciano de los Días es el Padre en nosotros. Así, pues, Tepiu K´Ocumtatz es el Ser de nuestro Ser, la primera y última síntesis de nuestro Ser. El Anciano de los Días es la primera emanación del Absoluto. En el fondo de la Conciencia de cada hombre hay un Anciano de los Días.

La cabellera del Anciano de los Días tiene 13 bucles; si sumamos entre sí esta cantidad tendremos 1+3=4. 1 es el principio masculino fuego; 2 es el principio femenino agua; 3 es el Hijo de la creación universal. La creación más la unidad de la vida es igual a 4; 4 es el Santo Tetragrammaton y este es el nombre del eterno Iod He Vau He. La barba del Anciano de los Días tiene trece mechones y representa al huracán, a los cuatro vientos, al soplo, a la palabra. Los cuatro vientos son el Iod He Vau He. El Anciano de los Días es la bondad de las bondades, lo oculto de lo oculto, la misericordia absoluta. El Mantram PANDER nos permite llegar hasta el Anciano de los Días.

Esto es posible con la meditación profunda. En el mundo de Aziluth hay un templo maravilloso donde se nos enseña la majestuosa presencia del Anciano de los Días. Para realizar al Anciano de los Días en nosotros mismos tenemos que realizar totalmente, dentro de nosotros, al número 13. Necesitamos una muerte suprema y una suprema resurrección.

El Anciano de los Días mora en el mundo de Kether; el jefe supremo de ese mundo es el ángel Mitratón, ese ángel fue el profeta Enoch. Con su ayuda podemos entrar en el mundo de Kether durante la meditación profunda. El discípulo que quiera penetrar en Kether, durante sus estados de meditación profunda, rogará al ángel
Mitratón y será ayudado.

La diosa azteca de la muerte tiene una corona con 9 cráneos humanos; la corona es el símbolo del Anciano de los Días, el cráneo es la correspondencia microcósmica del Anciano de los Días en el hombre. Realmente, necesitamos de una muerte suprema de la personalidad humana; la personalidad humana debe morir. Necesitamos de una suprema resurrección para realizar al Anciano de los Días en nosotros mismos.

En el mundo de Kether comprendemos que la gran Ley rige a todo lo creado. Desde el mundo del Anciano de los Días vemos a las multitudes humanas como hojas arrastradas por el viento. El Gran Viento es la Ley terrible del Anciano de los Días, Vox Populi Vox Dei. Una revuelta social, contemplada desde el mundo del Anciano de los Días es una ley en acción. Cada persona, las multitudes enteras, parecen hojas desprendidas de los árboles, arrasadas por el viento terrible del Anciano de los Días.

Las gentes no saben de éstas cosas, las gentes sólo se preocupan por conseguir dinero y más dinero. Esa es la pobre humanidad doliente: míseras hojas arrastradas por el Gran Viento, míseras hojas llevadas por la Gran Ley.
El Anciano de los Días es nuestro auténtico Ser en su raíz esencial, es el Padre en nosotros, es nuestro verdadero Ser.
Nuestros discípulos deben ahora concentrarse y meditar muy hondo en el Anciano de los Días. Durante la meditación deben provocar el sueño voluntario. Así podrán llegar a la iluminación muy profunda.
Que la paz reine en todos los corazones. No olvidemos que la paz es una esencia emanada desde el Absoluto, es luz emanada desde el Absoluto, es la luz del Anciano de los Días. Cristo dijo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy”.

MONOGRAFÍA Nº 10
COATLICUE

Ometecuhtli-Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad.

“Ome”: dos; Tecuhtli: señor. “Ome”: dos; “Cihuatl”: señora. De este divino principio dual, masculino y femenino, emanó todo el Universo. Este Dios-Diosa tuvo cuatro hijos, los cuatro Texcatlipocas: Xipetotec, el colorado; Tezcatlipoca, el negro; Quetzalcoatl, el blanco; Hizilopochtli, el azul. De este binario divino e invisible nacieron los cuatro colores de las cuatro razas que actualmente pueblan el mundo.

Ometecuhtli tiene la presencia del Cristo Cósmico. Los Nahuas lo representaban con túnica bellamente adornada y falo de pedernal, símbolo de luz. Omecihuatl tiene toda la presencia de la Virgen Cósmica. Los Nahuas la representaban con manto azul de extraordinaria belleza y falta de ocultación. Él es Huehueteotl, el Dios Viejo padre de los dioses y de los hombres. Ella es Tonantzín, nuestra querida madrecita.

En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México existe un monolito de impresionante tetra-significado: en lo alto de éste, por encima del anillo de su cuerpo enroscado, asoma una preciosa y gran serpiente de doble cara que ve hacia adelante y hacia atrás como el Jano de la religión grecorromana; redondos y penetrantes ojos, fauces entreabiertas de las cuales -debajo de los cuatro incisivos superiores, curvos, afilados y con las cuatro puntas hacia afuera- cuelgan grandes y bífidas lenguas.

En su pecho cuelgan flácidos senos; Un collar de cuero, adornado con los corazones en medio de cuatro manos que se abren hacia afuera, remata en un cráneo a la altura del ombligo de la deidad y sube hacia sus hombros. Sus brazos están pegados contra el cuerpo con los antebrazos flexionados; debajo de sus manos, que terminan en cabezas de preciosas serpientes de fauces entreabiertas e incisivos superiores como garras, cuelgan rectángulos lisos y geométricamente cúbicos con una línea vertical en el centro de cada una de sus caras, símbolo de la perfección de las obras en sus manos. En sus hombros y codos, garras de tigres y ojos de águilas.

Su corta falda de serpientes, entrelazadas con las cabezas hacia abajo se ajusta en su talle por medio de su ancho cinturón de preciosas serpientes que, al anudarse debajo del cráneo de órbitas llenas y mirada desafiante, cuelgan sus cabezas hacia el frente como los extremos de corbata sin anudarse simbolizando que todo lo que existe en el universo es producto del fuego sexual.

El cráneo en el ombligo de la deidad no es el remate de su collar ni el broche del cinturón de su falda sino Coatlicue, la devoradora de hombres y diosa de la tierra y de la muerte, cuyo cuerpo se proyecta al frente entre los muslos, desde el bajo vientre hasta los pies de la deidad.
Muchos corazones y dos colgajos de plumas de quetzal adornan los lados de la enagua que baja hasta sus tobillos y remata en ancho fleco de plumas entrelazadas, adornado con chapetones, del cual cuelgan dieciséis largos cascabeles. Sinuosa y gruesa serpiente asoma las fauces de incisivos superiores como garras entre las cuatro garras de cada uno de los pies de la deidad. Sobre cada uno de sus pies, en bajorrelieves, dos ojos de águila que tratan de ver hacia el infinito.

En la parte baja, en el plano de apoyo de la escultura, en bajo relieves, encontramos a Mictlantecuhtli, con brazos y piernas abiertos en cruz de San Andrés. En la parte posterior, entre los muslos, sale, desde el bajo vientre hacia abajo, el fuego creador universal. En su ombligo se abre la boca del abismo.

En sus hombros, el collar tiene dos corazones en medio de cuatro manos que se abren suplicantes hacia lo alto; en medio de las manos, sobre la columna vertebral, sus puntas rematan en nudo marinero adornadas con cuatro chapetones. El cráneo, que por la espalda pero a la altura del omóplato parece abrochar el cinturón de su falda de serpientes, simboliza a Tonantzín, madre de los dioses, oculta en la parte posterior de la falda de Coatlicue, olvidada por los hombres de esta generación. Su figura sobresale en la parte posterior de la deidad. Viste túnica acordonada que baja hasta sus pies, remata en una sola y enorme garra y termina en siete bolas alargadas, emblema de perfección, de sacrificio; de su collar, donde la tiroides, cuelgan dos grandes lenguas de pedernal; sobre la túnica, pectoral acordonado que remata en seis borlas, emblema de creación; al frente, debajo del pectoral, a la altura del bajo vientre, encontramos un colgajo de finísimas saetas del cual cuelgan dos grandes lenguas de pedernal que, en conjunto, simbolizan al fuego universal de la creación.

De la preciosa serpiente que remata el conjunto del monolito emana un “sentimiento de maternidad” y su cabeza de doble cara es el emblema de la pareja divina. La parte posterior, de los hombros a los pies, simboliza a Tonantzín, la madre de los dioses; su pecho de flácidos senos, adornado con collar de manos y corazones, simboliza a Coatlicue la sombra de Tonantzín. Tonantzín es vida, Coatlicue es muerte. Los hijos de Tonantzín son hijos del Espíritu Santo y de la castidad; los hijos de Coatlicue son hijos de la fornicación y del adulterio.

Durante el connubio sexual se expresan las fuerzas creadoras de Ometecuhtli-Omecihuatl que descienden hasta los órganos humanos de la procreación con el único fin de que en el plano físico se exprese un nuevo ser. Si el hombre y la mujer se unen sólo por deseo, por la animalidad de derramar el licor seminal, las fuerzas solares de él y las lunares de ella se hunden en los abismos atómicos de la Tierra y ambos se convierten en esclavos del abismo. Más si el amor impulsa su unión y no fornican en su caricia sexual, la serpiente preciosa de plumas de quetzal despierta en ellos, se agita y asciende a su lugar de origen convertida en Quetzalcoatl; así la pareja se diviniza.

En el umbral del santuario del templo, los Maestros presentan al iniciado un libro en el cual están escritas todas las leyes de la Madre Divina; ante este libro muchos retroceden de terror al saber que tienen que aniquilar su personalidad. Muy pocos son los que pasan la prueba del umbral del santuario, los que la pasan reciben un pesado anillo de oro fino, símbolo de poder.

El iniciado debe morir, dejar de ser para llegar a Ser. Pero antes tiene que regresar al seno de la Madre Divina y practicar magia sexual con su casta mujer para que pueda nacer espiritualmente. El que no conoce las leyes de la Madre jamás llegará al Padre.

Estando su mente y la de su amada limpias de todo pensamiento lujurioso, en un transporte de amor, introduzca suavemente el falo; Acaríciela con dulzura y retírense ambos a tiempo para no derramar el licor seminal. La mujer, como el hombre, también se realiza por medio de la magia amorosa. Esta fórmula educa la voluntad a su más alto grado de expresión.

Práctica

Pida con todo su corazón que el fuego sagrado del Espíritu Santo descienda sobre usted. (Leer a Lucas 11,13).
Los canales por los cuales ascienden al cerebro las siete serpientes ígneas son: Susumná, canal séptuple que se extiende por en medio de la médula espinal hasta la glándula pituitaria; Idá, finísimo canal que se ubica al lado izquierdo de la médula espinal y Pingalá que lo hace al lado derecho de la misma. Por ellos sube primeramente el fuego sagrado del Espíritu Santo hasta la pituitaria.

En la postura cómoda que ya se le ha recomendado para sus meditaciones, después de poner su mente en blanco, concéntrese en el fuego sagrado del Espíritu Santo y vea con los ojos del alma que éste sube desde su chakra prostático hacia su plexo solar al mismo tiempo que por Idá y Pingalá, a los lados de su médula espinal. Este ejercicio debe durar por lo menos treinta minutos diariamente y debe hacerse a una misma hora. Para que tenga éxito en sus estudios no debe tomar alcohol, ni fumar, ni comer carne roja. Despreocúpese. Cultive el hábito de ser feliz.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 11
EL TRABAJO DEL INICIADO

El hombre se une con su Cristo interno cuando conscientemente levanta a sus siete serpientes que, al subir a lo largo de la médula espinal, van encendiendo las siete luces del candelabro del templo viviente de su cuerpo; las dos hileras de ganglios cerebro-espinales, una a cada lado de la columna vertebral, resplandecen por el fuego sagrado del Espíritu Santo que precede a las serpientes en su ascensión hacia el cerebro.

Este es el trabajo telésico que no siempre culmina con la unión del iniciado y el Cristo; cuando culmina con la unión el hombre es uno, no sólo con el Cristo sino también con el Absoluto; y cuando éste corruptible fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la apalabra que está escrita: “Sórbida es la muerte con victoria”.

El Intimo es el verdadero hombre que vive encarnado en todo cuerpo humano y al que todos llevamos crucificado en el corazón. Cuando el hombre despierta de su sueño de ignorancia se entrega a su Intimo, El se une con el Cristo y el hombre se hace todopoderoso como el Absoluto de donde emanó. El Intimo es Dios en el hombre. El hombre que ignora esta gran verdad es sólo una sombra, la sombra de su Intimo.

El hombre se cree solo en el universo, separado de Dios y de sus semejantes. La verdad es que él nunca ha estado ni está separado de Dios ni de sus semejantes. Si todos los hombres supieran que “en Dios somos, vivimos y nos movemos”, dejarían de luchar entre sí y la ignorancia, la miseria, el dolor, el mal, no serían más sobre la Tierra.

“Como un hombre piensa así es su vida”.

De su erróneo pensar nació la falsa conciencia de separación entre él y su creador, entre él y sus semejantes. De este estado de conciencia nació el “yo”; Este tiene su morada en los cuatro cuerpos de pecado; el físico, el etérico, el astral y el mental. El “yo” nació en la conciencia humana después de que Adán y Eva fueron expulsados del Edén.

Cuando el cuerpo físico muere el “yo” queda agazapado en el umbral del sepulcro esperando que el hombre verdadero e inmortal, pero no realizado, vuelva a encarnar para que, en ese nuevo cuerpo, pueda realizar sus fallidos deseos: Poder, riquezas, placeres, etc. En el “yo” hay que buscar el porqué de todos los pecados y sufrimientos de la humanidad.

En verdad no somos lo que creemos ser. Usted no es José o María, sino el Intimo que los aztecas en su teogonía llamaban Quetzalcoatl, el Gemelo divino. Observe a las dos serpientes de fuego unidas por sus lenguas, una frente a la otra, en el extremo inferior de la Piedra del Sol. En el capítulo VII, hablando de las Xiucoatl, decimos que son los eternos pares de opuestos; en este agregamos que son el símbolo del Intimo en el hombre y en la mujer. El Intimo tiene dos almas y un séptuple cuerpo en cada uno de sus polos de manifestación, masculino y femenino, los cuales le fueron dados por Jehová dios cuando los expulso del Edén. “Mas veo otra ley en mis miembros -dice el Maestro Pablo- que se revela contra la ley de mi espíritu y me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”.

En la quinta iniciación de misterios mayores el alma-voluntad se une con el Intimo y deja de ser, en la sexta iniciación de misterios mayores el alma-conciencia se une con el Intimo y deja de ser.

El Intimo es Dios en el hombre; el “yo” es Satanás en el hombre. El símbolo del Intimo es la estrella de cinco puntas, la pirámide, la cruz de brazos iguales, el cetro.

Cuando haga sus prácticas de meditación, concéntrese en el Intimo, que es usted mismo, y pronuncie con toda reverencia el Mantram OMNIS AUM. “Y será arrebatado hasta el paraíso donde escuchará palabras secretas que el hombre no puede revelar”.

El hombre liberado es un Maestro de sí mismo. No está obligado a reencarnar; si reencarna, lo hace voluntaria y amorosamente para ayudar a la humanidad. Pero, en todo caso, siempre sigue el sendero estrecho del deber, del amor y del sacrificio, que lo lleva directamente a la dicha sin límites del Absoluto.

Cuando el iniciado retrocede ante el dilema del umbral del Santuario: su Intimo o su “yo”, la verdad huye lentamente de él; por eso decimos en el capítulo VIII: “En el incienso de la oración se esconde el delito; en el altar, el delito viste túnica de santidad y su figura es de mártir”.

Aquella vez, en su lucha por el cuerpo, triunfó el “yo”, el príncipe de este mundo, como se llama en las escrituras. El cuerpo que tanto amaba y tanto necesitaba para morar y gozar por poco se le escapa; el golpe fue terrible. Ahora estará alerta, sus pasiones no aflorarán tan fácilmente. Se disfraza con la apariencia de un bello niño pero ahora es más peligroso, más astuto; no quiere dinero sino poder, no quiere fama sino honores, sino el mundo del rebaño humano y que éste lo reverencie, le bese la mano y lo llame gran prelado o gran maestro.

Escribe libros, dicta conferencias y goza hablando de sus grandes obras. Como a la gente de teatro, le enloquecen los aplausos. Para todas sus malas acciones tiene una disculpa filosófica. Se tonsura la coronilla o se deja crecer la barba y el cabello, simula santidad en todos sus gestos; a la ira la disfraza con la severidad, al orgullo con actitudes de mendigo; se desnuda sin recato para hablar de sus grandes poderes y apetece siempre las sillas de primera fila.

Sin embargo, para Dios no hay tiempo ni espacio. Mientras el hombre despierta de su sueño de separatividad, en el cual solamente se mueve al impulso de sus pasiones al grado de que éstas gobiernan al mundo, y vive muerto con respecto a Dios, a sí mismo y a sus semejantes, a través de reencarnaciones va puliendo su personalidad y su cuerpo y cara embellecen o se afean según sus obras. (Leer “El retrato de Dorian Grey”, de Oscar Wilde) Solamente sus ojos cambian muy lentamente y en todo lo que hace deja el sello inconfundible de su modo de ser, de pensar, de sentir y de amar. Y un día, cansado de su doloroso peregrinar sobre la Tierra, se detiene y retorna hacia el Amado. A la liberación de este tipo de hombre se refiere el divino Maestro Jesús, el Cristo, en su parábola del hijo pródigo.

¡Conócete a ti mismo! Decía en la parte posterior de la portada de los templos de misterios de la antigua Grecia. Este es el mismo propósito de la existencia; que el hombre se conozca a sí mismo como hijo de Dios, como Dios mismo sobre la Tierra para que ésta se transforme en un bello jardín donde la libertad, la igualdad y la fraternidad sean ley de amor para todos los hombres. Esta es la clave maravillosa del poder de todos los magos de todos los tiempos. “Mira -dicen las sagradas escrituras-, hoy he puesto delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal”.

Práctica

En la monografía 7 decimos: En sus períodos de meditación diaria pregúntese ¿Quién soy? Si usted ha practicado fiel y devotamente el ejercicio de ese capítulo seguramente ya habrá oído la dulce y amorosa voz de su Cristo interno. Le recomendamos que vuelva a leer ese capítulo y, antes de entregarse a la meditación, siéntase ser lo que ha sido usted eternamente: el Intimo.

Afírmese en ese estado de conciencia diciendo 7 veces “Yo soy Él”, y sienta que el fuego sagrado del Espíritu Santo se desprende de su plexo solar, donde lo dejó en la práctica del capítulo anterior, y sube a su corazón donde se une con su Intimo, el verdadero usted. Su Intimo y su Cristo interno son uno mismo.

Vea que el fuego sagrado, desde que se desprendió de su chakra Mulhadara hacia arriba penetrando y envolviendo a todo su cuerpo, va quemando sus hábitos negativos: pereza, irreflexión, miedo, locuacidad, ira, envidia, maledicencia, vanidad, etc. Termine su meditación concentrándose en las palabras del apóstol Pablo: “Hay cuerpo animal y cuerpo espiritual”. Y dígase como él: “Vivo no yo en mí, Cristo vive en mí”. Trate de que este estado de conciencia, de hoy en adelante, sea el diapasón que inspire todos los actos de su vida.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 12
LA LEY DEL KARMA

Mientras haya una lágrima que enjugar, los adeptos que han alcanzado la maestría renuncian a la dicha inefable del Absoluto que ganaron y retornan a la Tierra a servir, a consolar, a ayudar. Muchos de ellos, como el Divino Jesús, el Cristo, echan sobre sus espaldas el karma de los hombres y voluntariamente aceptan el martirio o aparentemente mueren en las mazmorras de la Inquisición como el Maestro Cagliostro.
La justicia está más allá del bien y del mal. Cuando usted llegue a la luz sabrá lo que es el amor, y cuando sepa lo que es el amor, sabrá amar y comprenderá que amor consciente es ley. No vale hacer el bien sino saberlo hacer.

Karma es ley de compensación, no de venganza. Hay quienes confunden a esta ley cósmica con el determinismo, y aún con el fatalismo, al creer que todo lo que ocurre al hombre en la vida está determinado inexorablemente de antemano. Es verdad que a los actos del hombre los determinan la herencia, la educación y el medio, pero también el hombre tiene libre albedrío y puede modificar sus actos, educar su carácter, formar hábitos superiores, combatir debilidades, fortalecer virtudes, etc.

Los Maestros del Karma son jueces de conciencia que viven en estado de Jinas. Ante ellos, el que tiene con que pagar, paga, y sale bien librado en los negocios. Tenemos que hacer constantemente buenas obras para que tengamos con qué pagar nuestras deudas de ésta y de vidas pasadas. Todos los actos del hombre están regidos por leyes superiores unas, inferiores otras. En el amor se resumen todas las leyes superiores. Por eso, hablando del amor, dice el Maestro Pablo: “El amor es sufrido, bueno; no envidia, no se ensancha, no injuria, no busca lo suyo, no se irrita, no se huelga de la injusticia mas se huelga de la verdad; todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

El jefe de los sacerdotes del Tribunal del Karma es el gran Maestro Anubis. En ese tribunal solo reina el terror de amor y justicia. En él existe un libro con su debe y haber para cada hombre donde se anotan minuciosamente a diario sus buenas y malas acciones. Las buenas las representan raras monedas que los maestros acumulan en beneficio de los hombres y mujeres que las ejecutan. En ese tribunal también se encuentran abogados defensores, pero todo se paga, nada se consigue regalado. El que tiene buenas obras paga y sale bien librado en los negocios. Los Maestros del Karma también conceden créditos a quienes los solicitan, pero estos créditos se pagan con trabajos desinteresados e inspirados por amor hacia los que sufren.

“Que ames a Jehová tu Dios, que oigas su voz y te allegues a Él, Él es tu vida y la longitud de tus días a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres Abraham, Isaac y Jacob, que había de dar”. La vida es un tablero de ajedrez en el cual cada acto nuestro es una jugada. Si nuestras jugadas son buenas, inteligentes y oportunas, el resultado será el éxito, salud y longevidad. Si, por el contrario, nuestras jugadas son hechas de mala fe, egoístas e inoportunas, el resultado será el fracaso, enfermedad y muerte.

“Que nadie se engañe a sí mismo; lo que el hombre sembrare eso cosechará y sus obras lo seguirán”.
Al ser llevados los iniciados al santuario secreto de la doble Casa de la Vida para pesar sus corazones, donde son puestos en orden de estaturas alrededor de la Gran Sala de la Verdad, sentados en cuclillas, los esperan el gran sacerdote Anubis y sus 42 jueces asesores, todos con máscaras en forma de cabezas de chacal o lobo emplumado, emblema de la verdad. Vestido todo de blanco y lleno de terror el iniciado declara:

“Yo no he hecho llorar a nadie, yo no he realizado hechos reprobables, yo no he practicado el mal, yo no he hecho trabajar a los hombres más de lo debido; yo no he hecho temer, yo no he afligido a las viudas, yo no he oprimido a los huérfanos; yo no he hecho que el amo maltrate al criado; yo no he matado;
yo no he robado templos, yo no he robado sus objetos a los cadáveres;
yo no he dormido con mujer ajena; yo no he encarecido los comestibles;
yo no he alterado el fiel de las balanzas; yo no aparté la leche de la boca del niño; yo no he privado a los ganados de sus pastos; yo no he aprisionado a pájaros; yo no detuve el agua cuando debía correr; yo no he apagado la luz cuando debía alumbrar; yo no he puesto obstáculos en el camino de los hombres;
yo no he fornicado. Soy puro, soy puro, soy puro”.

Cuando ofician como jueces, los Maestros del Karma usan la máscara sagrada en forma de cabeza de chacal o lobo emplumado, y con ella se presentan a los iniciados en los mundos internos. Esa es la crueldad de la ley del amor.

Lo único que aprovechamos de nuestras encarnaciones es el valor de la experiencia. Con la muerte de la personalidad, nuestros cuatro cuerpos de pecado dejan de tiranizarnos y se someten humildemente a la voluntad del Intimo o alma universal.

El “yo” no evoluciona, se va complicando en cada encarnación. Muchos llaman a esto evolución. Los hombres sencillos de hace milenios son los hombres complicados y difíciles de hoy. La evolución se realiza en la conciencia del mineral cuando éste despierta en el vegetal, en el vegetal cuando despierta en el animal, en el animal cuando despierta en el hombre, etc. Cuando el “yo” muere totalmente en nosotros, nacemos en el Absoluto. Pero antes, Satanás nos ofrece reinos y paraísos. Los que ceden se convierten en cadáveres, en sus esclavos, y aplazan por muchas encarnaciones su entrada en la dicha inefable del Absoluto.

Nadie, sino Cristo en el hombre, es el único que puede perdonar pecados. El perdón sólo lo obtiene el pecador cuando hace conciencia del pecado cometido y del propósito inquebrantable de no volver a pecar. Por eso dice Salomón: “Con todo lo que obtengas, obtén comprensión”. Y la Biblia añade: “Dios no quiere que muera el pecador, Dios quiere que viva para que se arrepienta”.

Práctica

Desde hoy en adelante su conducta debe ser muy cuidadosa para que en usted se exprese su Cristo interno. Sus pensamientos, palabras y obras, sólo serán inspirados por la verdad, el amor y la justicia. Practique diariamente la meditación, durante la misma vea que el fuego sagrado del Espíritu Santo, que se desprendió de su médula espinal para poner en movimiento al loto maravilloso de doce pétalos de su chakra cardíaco, se desprende ahora hacia el no menos maravilloso loto de dieciséis pétalos de su creador chakra laríngeo y lo pone en movimiento de izquierda a derecha; concéntrese en él por más de media hora, ya sea después de levantarse por las mañanas o antes de acostarse por las noches.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 13
EL PANTEÓN

El plano causal es el libro de los recuerdos de Dios. En él moran los duplicados de cuantos dioses, hombres, animales y cosas han existido sobre la Tierra. En él se encuentra, en su alegórico monolito, Xiuhtecuhtli dios del fuego, del año, del tiempo, y padre de todos los dioses que moran en el Tlaloccan, Xiuhtecuhtli es otro de los nombres de Ometecuhtli en relación con su aspecto de Dios Viejo (Huehueteotl)

“Xihuitl”: hierba, año; “Tecuhtli”: señor; “señor de la hierba y del año”. Los Nahuas lo representaban con laboriosa corona de vistosos colores; faldellín con borlas de Quetzalli. Plumas en forma de llamas de fuego, orejeras de turquesas; en la espalda, dragón de plumas de Quetzalli y caracoles marinos; en la mano izquierda, escudo de oro con una cruz de chalchihuite en el centro; en la mano derecha, cetro con un disco agujereado en el centro y con dos globos encima. El agujero en el centro del disco simboliza que Dios derrama su fuego en la Tierra a través del Sol.

En otra representación de Xiuhtecuhtli, la doble cara de este dios bermejo sale del agua; la Tierra está en el centro del Universo y a su alrededor la estrella de Venus, o la estrella de la tarde, y la Luna hacen su recorrido por los polvorientos caminos del cielo. En otra, Xiuhtecuhtli aparece con doble rostro de fuego, en el aire, atravesando el espacio.

Los Maestros lo invocan derramando tres cántaros de agua sobre el gran fuego del altar del templo. Xiuhtecuhtli respondía a sus ruegos. “Pedid y se os dará; llamad y se os abrirá”.

Chalchiuhtlicue: Esmeralda, cosa preciosa; la que tiene falda de esmeraldas. Es la diosa del agua terrestre y esposa de Tláloc. Los Nahuas la representaban joven y hermosa, con tiara de oro, enaguas y manto con borlas de Quetzalli; en el jeroglífico que adorna su falda, en la cara interna superior de los muslos, aparece una preciosa ninfa de bífida lengua, símbolo de luz.

Los Maestros la invocaban en verano, cuando los ríos se secaban por la sequía. Sobre el altar del templo ponían un montón de sal marina y devotamente impetraban su auxilio. Después, el Maestro iba al seco lecho de algún río cercano y, con el bastón mágico, en éxtasis, abría dos pequeños hoyos próximos uno del otro y los llenaban con cobre líquido que previamente habían derretido los adeptos. El Maestro repetía la invocación y con sus manos ampliaba uno de estos hoyos; entonces, el agua brotaba del lecho del seco río y comenzaba a correr.

Tláloc dios de la lluvia. “Tlali”: tierra; “Octli”: vino; “el vino que bebe la tierra”. Los Nahuas lo representaban siempre en la “casa de la luna”; el rostro cubierto con la máscara sagrada a través de la que asoman sus ojos azules; brazos y piernas desnudos con brazaletes de oro en las pantorrillas y cactli azules; largos cabellos caídos sobre la espalda; diadema de oro adornada con plumas blancas, verdes y rojas y collar de cuentas de jade; túnica azul sobre la cual una malla termina sus rombos en flores, en la mano izquierda, escudo azul sobre el que se abren los cuatro pétalos de una hermosa flor roja; en la mano derecha, los símbolos del granizo y del rayo en oro pintados de rojo. A ambos lados, dos vasos de patas azules simbolizando al agua y a la Luna.

Este dios tenía adoratorios en el Templo Mayor y en las cumbres de las altas montañas del valle de Tenochtitlán. Nunca faltó el fuego en sus altares. Los Maestros lo invocaban para agradecerle la abundancia de las cosechas, para pedirle lluvia en las grandes sequías o para que deshiciera las nubes de granizo. En las grandes tempestades usted también, si lo desea, puede invocarlo, mas debe hacerlo con fe y reverencia.

Ehecatl, dios del aire, del viento, de la noche. Deidad invisible e impalpable. Los Nahuas lo representaban con la máscara de la muerte y cráneo enormemente grande o desnudo; con boca de labios alargados de la cual sale el viento.

Cuando el aire soplaba desde el oriente, donde está el Tlalocan, el Paraíso, lo llamaban Tlalocayotl; cuando soplaba desde el norte, donde esta el Mictlan, el infierno, lo llamaban Mictlantecuhtli, cuando soplaba desde el poniente, donde habitan las mujeres que mueren de parto, Dihuatecayotl, cuando soplaba desde el sur, donde están las diosas, Huitznahua.

Los Maestros lo invocaban encendiendo tres velas de cera virgen en el altar del templo. Ehecatl enseña a salir en cuerpo astral, ayuda en los grandes y pequeños viajes, en el trabajo diario, etc. Si se lo suplicamos él nos retira una vieja enfermedad, un mal, un amigo, un mal vecino, etc., pero Ehecatl exige pago por sus dádivas. El que le demanda algo tiene que hacer desinteresadas y buenas obras entre los hombres sin distinción de raza, credo o clase.

Sin embargo, para los Tlamatinime Nahuas, que enseñaban que solo con flores y cantos puede el hombre encontrar la verdad, Xiuhtecuhtli, Chalchiuhtlicue, Tláloc, Ehecatl, no suman dioses sino números, leyes, fuerzas, atributos, efluvios, pensamientos de Dios, pero ninguno de ellos es el verdadero Dios: Ipalnemohuani.

Como símbolo del movimiento universal, Ehecatl estuvo presente en la resurrección del divino Maestro Jesús. En esto se encierra un arcano. (Leer Juan 12, 1 al 7 y Juan 19, 38 al 42. Como parte del texto de este capítulo, leer en la Biblia el capítulo 18 de Reyes y el 24 de Lucas).

Con ungüento de origen vegetal, cuyas plantas solamente las conocen los Maestros, se prepara el cuerpo físico cuando está sometido a la “prueba de la muerte” este ungüento, que conserva intacto el cordón de plata -que mantiene al cuerpo físico vivo y unido a su Ser- y la sublimación de las fuerzas sexuales, forman el Elixir de Larga Vida que permite al iniciado, tres días después de su tránsito y al borde mismo de la tumba, evocar a su cuerpo que, obedeciendo oculto por el velo de la cuarta dimensión, sale de la tumba para ser tratado con drogas y ungüentos preparados por las “santas mujeres”. Después se levanta y penetra por el chakra coronario del cuerpo astral de su Ser.

Hemos dicho que los Maestros que renuncian a la dicha inefable del Absoluto aparentemente mueren, pero, en verdad, no mueren. Con el mismo cuerpo con el cual actuaron entre los hombres continúan viviendo eternamente. El divino maestro Jesús vive en el Tibet oriental, en la ciudad perdida, con otros muchos Maestros y se hace visible donde y cuando quiere en el mundo físico.

En el momento de la resurrección del Maestro Jesús cayeron de sus altares todos los ídolos de todas las religiones paganas. En Grecia enmudeció el Oráculo de Delfos, en las cavernas submarinas de la Isla de Creta encontraron muerto al Minotauro, cuyos sacerdotes mañosamente le entregaban vestales para que se alimentara con ellas, y muertos nacieron los ritos místicos guerreros de los Tenochcas en los que arrancaban los corazones a los prisioneros de guerra para ofrecerlos en holocausto a Huitzilopochtli.

Práctica

Escoja una de las habitaciones de su casa, o un lugar de su habitación en el cual coloque un escritorio pequeño o mesa que le sirva de altar y donde a la luz de dos velas de cera o parafina, a partir de hoy, estudiará devotamente los capítulos de este libro. Sólo allí, después de una oración, invocará a los Maestros cósmicos y les pedirá ayuda e inspiración.

Siéntese en actitud meditativa y vea, sienta que el fuego sagrado del Espíritu Santo sigue subiendo desde su chakra laríngeo hasta el portentoso chakra de su glándula pituitaria: el Ojo del Profeta situado en el entrecejo y enciende y pone en movimiento, de izquierda a derecha a este su loto bicolor de pétalos tan finos como saetas en cuyo centro existe un pequeñísimo ombligo.

Los chakras son puntos de conexión por los que fluye la energía divina de uno a otro de los cuerpos o vehículos del hombre. En el hombre no desenvuelto brillan mortecinamente, pero, en el iniciado, se les ve brillar como refulgentes y diminutos soles girando sobre sí mismos. De hoy en adelante, durante sus períodos de meditación, concéntrese en este chakra.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 14
SECRETAS ENSEÑANZAS NAHUAS

EL DIOS MURCIÉLAGO

En Chiapas existe el pueblo de Tzinacatán habitado por los Tactziles (gentes del murciélago) de la familia maya y en el valle de Toluca el pueblo de Tzinacantepec. En el Popol Vuh (la Biblia Maya) el murciélago es un ángel que bajó del cielo para decapitar a los primeros hombres mayas hechos de madera, el murciélago celeste que aconsejó a Ixabalanque y a Hunab Ku lo que debían hacer para salir victoriosos de la prueba de la caverna del Dios Murciélago.

Encontramos al Tzinagan (murciélago) dibujado estelas, códices y vasijas mayas con la librea del dios del aire. Se le ven el apéndice nasal y los dientes triangulares saliendo hacia abajo desde las comisuras de los labios. En los códices aztecas se le dibujaba en braseros, vasos y silbatos, siempre como los vampiros de tierra caliente del sur de México.

La boca se caracteriza por los caninos y los incisivos inferiores tapados por la lengua que, en las urnas zapotecas, siempre aparece hacia afuera; las orejas grandes y bien formadas, saliendo de las orejas, en forma de hojas, el tragus en jade; dedos cortos con garras hacia arriba para poder utilizar las ventosas de las palmas de las manos (las que le sirven al murciélago cuando se cuelga de superficies lisas) y su apéndice nasal en forma de silla de montar u hoja.

Los templos Nahuas en forma de herradura estaban dedicados al culto del Dios Murciélago. Sus altares eran de oro puro y orientados hacia el Este.

El Dios Murciélago tiene poder para curar cualquier enfermedad, pero también poder para cortar el cordón plateado de la vida que une el cuerpo al alma. Los Maestros Nahuas lo invocaban para pedirle curación para sus discípulos o para sus amigos profanos. A la invocación asistían solamente iniciados que, en el interior del templo, formaban cadena alternando en ella hombres y mujeres sin tocarse las manos ni el cuerpo. Los extremos de la cadena comenzaban a ambos lados del altar y todos permanecían sentados en cuclillas con la espalda contra la pared. En el altar, flores recién cortadas, y a sus lados, sobre dos pequeñas columnas talladas en basalto, sendos braseros de barro pintados de rojo, símbolo de la vida y de la muerte. En los braseros ardían leños de ciprés (símbolo de inmortalidad) cuyo aroma se mezclaba con el del sahumerio de Copalli, resinas olorosas y blancos caracoles marinos molidos. El Maestro vestía la librea del dios del aire y maxtlantl alrededor de la cintura. De frente, levantando las manos con las palmas extendidas, vocalizaba tres veces el Mantram ISIS, dividiéndolo en dos largas sílabas, así:

IIIIIIIIIISSSSSSSSSS-IIIIIIIIIIISSSSSSSSSS

Después, con un cuchillo de obsidiana con empuñadura de jade y oro, bendecía a los concurrentes y en silencio hacía la invocación ritual:

“Señor de la vida y de la muerte, te invoco para que bajes a sanar todas nuestras dolencias”.
Silencio imponente sólo interrumpido por el crepitar del sahumerio; de súbito, un batir de alas y un aroma de rosas, de nardos, se extendía por todo el templo. De los braseros salía una flama que se alargaba como queriendo alcanzar el cielo, y el Maestro y los asistentes se postraban hasta poner en tierras sus frentes.

La deidad Nahua de la muerte (el Dios Murciélago) bajaba ataviada con la librea del dios del aire, o en forma de búho, a las pruebas fúnebres del Arcano 13. Trece escalones tenían las escalinatas de entrada a los templos de misterios Nahuas y Huehueteotl, el Dios Viejo, tiene 13 mechones en su cabellera.

Dentro del recinto donde se levantaba el Templo Mayor de Tenochtitlán existió un templo circular dedicado al Sol; orientado hacia el este, su techo permitía que el Sol penetrara hasta su altar. En el muro interior del fondo de ese templo se hallaba un gigantesco Sol de oro puro, representación visible de la gran deidad invisible, Ipalnemohuani. Su puerta de entrada era la boca de una serpiente con fauces abiertas; de sus comisuras, curvos y amenazadores salían los colmillos y, en relieve, sobre el piso, grande y bífida lengua salía de la puerta del templo. En el frontispicio del templo, en relieve, abiertas fauces de otra enorme serpiente de afilados colmillos simbolizando al monstruo contra el cual tenían que luchar los adeptos de la augusta Orden de los Comendadores del Sol.

Entre las cámaras secretas de este templo de misterios existió el Tzinacalli (la casa del murciélago) espacioso salón con aspecto interior de sombría caverna donde tenían lugar los rituales de iniciación para alcanzar los altos grados de Caballero Ocelotl (tigre) y Caballero Cuauhcoatl (águila). Sobre el dintel de la pequeña puerta disimulada en el muro interior del fondo de la caverna, la cual daba paso al templo, colgaba un gran espejo de obsidiana y frente a esa pequeña puerta ardía en el suelo una hoguera de leña de pino.

El candidato a la iniciación era llevado al Tzinacalli donde quedaba solo a altas horas de la noche. Se le había indicado que caminara a través de la oscuridad hacia la luz de una hoguera y que, frente a ella, hablara al guardián del umbral:
“Soy un hijo de la Gran Luz; tinieblas apártense de mí”

Los murciélagos comenzaban a revolotear y a chillar sobre la cabeza del candidato. La leña de pino se iba apagando, sólo quedaba en ella el rescoldo, cuyo fuego se reflejaba en el espejo. De repente, ruidoso batir de alas, un alarido aterrador y una sombra humana, con alas de murciélago y maxtlatl alrededor de la cintura, emergía de la oscuridad amenazando con su pesada espada decapitar al intrépido invasor de sus dominios.

¡Ay del candidato que retrocedía aterrado! Una puerta, que hasta entonces había permanecido hábilmente disimulada en la roca, se abría en silencio y en el quicio aparecía un extraño señalando el camino del mundo de los profanos de donde el candidato había venido.

Pero si el candidato tenía la presencia de ánimo suficiente y resistía impávido la embestida de Comazotz (el dios de los murciélagos), la pequeña puerta, oculta frente a él, se abría suavemente y uno de los Maestros se adelantaba a su encuentro para descubrir e incinerar a la efigie del candidato, modelada en papel de amate y oculta entre las sombras de la caverna, mientras los demás Maestros daban al candidato la bienvenida y lo invitaban a entrar en el templo. Ritual que simboliza a la muerte de las pasiones de la personalidad del iniciado en su paso de las sombras a la luz.

A través de las pruebas de la ordalía a que eran sometidos los candidatos a iniciados en las antiguas escuelas de misterios Nahuas, el alma animal de éstos se retrataba a veces como murciélago porque, como el murciélago, el alma de ellos estaba ciega y privada de poder por falta de luz espiritual del Sol.

Como vampiros, los depravados y avaros se arrojan sobre sus presas para devorar las sustancias vivas que hay en ellas y después, deambulando perezosamente, regresan a las sombrías cavernas de los sentidos donde se ocultan de la luz del día como todos los que viven en las sombras de la ignorancia, de la desesperación y del mal.
El mundo de la ignorancia está gobernado por el temor, el odio, la codicia y la lujuria. En sus sombrías cavernas vagan los hombres y mujeres que sólo se mueven al vaivén de sus pasiones. Sólo cuando el hombre realiza las verdades espirituales de la vida, escapa de ese subterráneo, de esa maldita caverna de murciélagos donde Comazotz, que muchas veces mata con su sola presencia, permanece oculto acechando a sus víctimas. El Sol de la Verdad se levanta en el hombre e ilumina a su mundo cuando este eleva su mente desde la oscuridad de la ignorancia y el egoísmo hacia la luz de la sabiduría y el altruismo. Símbolo de este estado de conciencia en el hombre son los ojos de águila que, sobre los tarsos de los pies de Coatlicue, tratan de ver hacia el infinito.

Práctica

Le recomendamos que escoja un lugar privado en sus habitaciones para que en él, sobre un pequeño escritorio o mesa, estudie sus capítulos cada semana. Sobre ese escritorio no debe faltar un mantel blanco, una pequeña cruz de madera o metal y a la luz de dos velas de cera o parafina. Escoja la hora de cualquier día de la semana, por ejemplo, el jueves de 9 a 10 ó de 10 a 11 p.m. Tres días antes de efectuar la invocación del Dios Murciélago o Comazotz, debe alimentarse exclusivamente con frutas, legumbres, pan negro y leche. No tema invocar a Comazotz con quien tiene usted que enfrentarse para seguir con éxito en nuestros estudios. El alma, purificada por el amor y la sincera devoción a su Dios interno, no debe temer a nada ni a nadie sino al temor. Guarde solamente para usted esta experiencia de su vida en el sendero.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 15
LAS SECRETAS ENSEÑANZAS DE LOS NAHUAS

En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México se halla Xochipilli sentado sobre un cubo de basalto bellamente tallado. Las rodillas en alto y las piernas en cruz de San Andrés, las manos con los pulgares e índices en contacto y la vista hacia el infinito. Grandes orejeras de jade; coraza -con fleco que termina en garras de tigre o colmillos de serpiente- sobre la cual, en el pecho, ostenta dos soles con sendas medialunas sobre los mismos; pulseras y rodilleras que rematan en flor de seis pétalos; canilleras con garras que aprisionan sus tobillos y, sobre las canilleras, dos campanolas con las corolas hacia abajo arrojando, una, seis semillas y la otra fuego; cactli cuyas correas se anudan graciosamente sobre sus pies.

Xochipilli: “Xochitl”: flor; “Pilli”: principal”. Dios de la agricultura, de las flores, de la música, del canto, de la poesía y de la danza. “Flores y cantos son lo más elevado que hay en la tierra para penetrar en los ámbitos de la verdad”, enseñaban los tlamatinime en los Calmecac. Por eso toda su filosofía está teñida por el más puro matiz poético. La cara de Xochipilli es impasible pero su corazón rebosa de alegría.

Los anales dicen que el Sol-4-Aire, o Ehecatltonatiuh, es Quetzalcoatl, el dragón luminoso, dios hermafrodita de los vientos que soplaban desde el oriente por los cuatro puntos cardinales. Su comparte o igual es Cuauhcoatl, la mujer serpiente. Quetzalcoatl llegó de Venus y regresó a Venus. Por eso, cuando el Sol todavía está sobre el horizonte despidiendo sus últimos rayos de oro, la estrella de la tarde, el alma de Quetzalcoatl, empieza a brillar con sus primeras temblorosas luces.

Después del Sol-4-Ocelotl, Quetzalcoatl se sangró el falo e hizo penitencia con Mictlantecuhtli, Huictiolinqui, Tepanquezqui, Tlallamanac y Tzontenco, para crear a los hombres que nuevamente poblarían a Anahuac. Ese sacrificio se realizó en Tamanchoan (casa de donde bajamos) e hizo posible la entrada de la vida en los huesos -de los gigantes devorados por los tigres- traídos del Mictlan por Quetzalcoatl. Los hombres son el fruto del sacrificio de los dioses. Con su sacrificio los merecieron. Por eso los llamaban Nocehuales (los merecidos por los Dioses).

En la parte inferior del calendario azteca dos Xiucoatl se encaran. En sus fauces asoman las caras de dos personajes. El de la derecha tiene la misma corona, la misma nariguera y las mismas orejeras que Tonatiuh. Este doble personaje es Quetzalcoatl caído en el plano físico. Está unido por su lengua de pedernal a su comparte o igual, Xiucoatl, que porta bezote y se cubre la cara con un velo. Ellos son los caídos Adam y Eva por la trasgresión de la Ley de Dios: No fornicar.

Los Nahuas, para transmitirnos su filosofía sólo contaban con la escritura ideográfica, motivo por el cual tenían que tallar muchas esculturas para hablar, en cada una de ellas, de los atributos de la Pareja Divina, Padre y Madre de los Dioses y los hombres.

Quetzalcoatl, el Cristo Cósmico que encarnó entre los Nahuas para enseñarles a vivir de acuerdo con las leyes de Dios y para dar su mensaje de triunfo (“En el mundo tendréis aflicción, mas confiad, yo he vencido al mundo” Juan 16,33), se desdobla en Xochipilli, quien en el pecho ostenta el símbolo de Gran Deidad. Las garras felinas del fleco de su coraza son las mismas que a los lados de la cara de Tonatiuh destrozan corazones, símbolo del sacrificio de las emociones del iniciado; sacrificio sin el cual no es posible llegar a Dios.

La vulgo religión nahua celebraba la fiesta a Xochihuitl en la cual, durante los cuatro días que la precedían, era obligatorio comer solamente panes de maíz sin sal una vez al día y dormir separados de sus mujeres los casados. Al quinto día, públicamente se ofrecían a Xochipilli danzas y cantos acompañados de Teoamoxtli y tambores, ovación de flores recién cortadas y panes con miel de abejas en los cuales se ponía una mariposa de obsidiana, símbolo del alma del creyente.

Xochiquetzal es la diosa del amor, la comparte o igual de Xochipilli, cuya morada está en el Tamoanchan, el depósito de las aguas universales de vida que en el hombre se ubica en los zoospermos. Lugar paradisíaco, alfombrado de flores, de ríos y fuentes azules, donde crece el Xochitlicacan, árbol maravilloso que basta que los enamorados se paren bajo el cobijo de sus ramas y toquen sus flores para que sean eternamente felices.

Jamás hombre alguno ha visto a esta deidad, sin embargo los Nahuas la representaban joven y hermosa, con el cabello sobre sus espaldas y un gracioso fleco en la frente; diadema roja de cuero de la que salían, hacia arriba, penachos de plumas de quetzal, aretes de oro en las orejeras y joyel del mismo metal en la nariz; camisa azul bordada con flores y plumas multicolores; falda policromada y en sus manos ramos de fragantes rosas.

Su templo estaba dentro del templo Mayor de Tenochtitlán y, aunque pequeño, lucía tapices bordados, plumas preciosas y adornos de oro. Xochiquetzal tenía poder para perdonar. A su templo iban las mujeres grávidas, después de tomar un baño lustral, para confesarle sus pecados y pedirle perdón y ayuda, mas si estos eran muy grandes, a los pies de la deidad se quemaba la efigie de la penitente modelada en papel de amate (ficus petiolaris).

En los Calmecatl -“calli”: casa; “mecatl”: cuerda, lazo, corredor largo y estrecho en las habitaciones interiores de un edificio- tenía lugar una ceremonia ofrecida a Xochipilli. Once niños, todos hijos de nobles, ejecutaban cantos y danzas en círculo en las cuales daban tres pasos hacia adelante y tres pasos hacia atrás, seis veces, al mismo tiempo que agitaban graciosamente sus manos. Un niño, arrodillado frente al fuego que ardía en el altar, oraba silenciosamente por el pan de cada día y otro niño permanecía parado en la entrada del templo haciendo guardia.

Este ceremonia duraba tanto como las danzas infantiles y debía celebrarse en la primera noche que apareciera en el cielo la fina hoz plateada de la Luna nueva. El director del calmecatl de pie entre el niño que oraba y los danzantes, dando frente al altar, con el rostro impasible como el de Xochipilli, recogía las vibraciones de la oración infantil, las de los cantos, las de las danzas, y levantando sus manos oscuras hacia el cielo, que ahora antojábase una flor, pronunciaba quedamente la mística e inefable palabra que designa, define y crea, y que los niños pronunciaban en coro: DANTER-ILOMBER-BIR.

(“Si no os hiciereis como niños no entraréis en el Reino de los Cielos”. Mateo 18,2-4). Pero no glotones, díscolos y groseros como algunos niños, sino como aquellos humildes y confiados en sus padres que les dan todo lo que han de menester.

Sabiduría es amor. Xochipilli mora en el mundo del amor, de la música, de la belleza. Su rostro sonrosado como la aurora y sus rubios cabellos le dan una presencia infantil, inefable, sublime. El arte es la expresión positiva de la mente. El intelecto es la expresión negativa de la mente. Todos los adeptos han cultivado las bellas artes.

Los viernes, de 10 p.m. a 2 a.m., se puede invocar a Xochipilli. Él hace girar a favor de quienes se lo piden y lo merecen la Rueda de la Retribución. Pero él cobra todo servicio, él no puede violar la ley.

En el interior del templo del Sol, los Caballeros Ocelotl y los Caballeros Cuautli, ataviados con yelmos en forma de cabezas de tigre y águila, todos con penachos de plumas de quetzal en la nuca, símbolo de la lucha que en la tierra tenían que sostener contra el mal; llevando en una de sus manos un ramos de rosas y en la otra la macana forrada con piel de tigre y plumas de águila, símbolo de poder; en sus muñecas brazaletes y en sus pantorrillas canilleras, celebraban otra ceremonia el primer jueves de Luna nueva. En ella había danzas y cantos rituales, y uno de los tlamatinime (espejo horadado en sí mismo, órgano de contemplación, visión concentrada del mundo de las cosas) cerraba la ceremonia con la siguiente oración:

“Señor por quien vivimos, dueño del cerca y del lejos, con alegría te damos gracias por Nuestro Señor Quetzalcoatl, quien con el sacrificio de su sangre y la penitencia hizo que entrara en nosotros tu vida. Haznos fuertes como él, haznos alegres como él, haznos justo como él”. -Así sea- decían todos en coro.

Práctica

Después de una oración a Dios y a los Maestros, la que le sea familiar, cada jueves debe usted dar principio al estudio del capítulo que esa semana le corresponda estudiar. Cuando haya terminado, siéntese cómodamente en su silla; esta debe ser la que usa regularmente en el sanctum sanctorum de su hogar y la que no debe usar para otros menesteres. Relaje todo su cuerpo, ponga su mente en blanco por unos minutos y aquiétese totalmente.

Cuando lo haya logrado, expanda su conciencia desde adentro hacia afuera, vea que ella se agranda hacia arriba, hacia abajo, hacia los lados, siempre alrededor de su cuerpo. Vea el color de su camisa, de su corbata, de su traje, de sus zapatos. Vigile que su cuerpo se encuentre relajado y en posición estética. Observe la orientación de su habitación, los muebles, los cuadros; identifíquelo todo antes de abarcar las calles de toda la ciudad donde vive; identifíquelas, sienta el correr de los vehículos y, así, vaya expandiendo más y más su conciencia hasta que abarque toda la Tierra. Después, abarque el espacio sin límites donde se mueven los soles y mundos siderales.

Este ejercicio debe durar una hora y hacerse durante treinta días con excepción de los domingos.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 16
LAS SECRETAS ENSEÑANZAS DE LOS NAHUAS

“Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, hicieras lo recto delante de sus ojos, dieres oído a sus mandamientos y guardares todos los estatutos, ninguna enfermedad de las que envíe a los egipcios te enviará a ti, porque yo soy Jehová, tú sanador”. (Éxodo 15,26)
“El origen de todos los sufrimientos humanos hay que buscarlo en el pecado”, enseñaban los tlamatinime. El justo es invulnerable al mal.

En el templado clima de la montañosa Huautla de Jiménez, Oaxaca, donde todo el año llueve, se dan los hongos alucinantes. Los Nahuas los usaban para descubrir el origen de las enfermedades. La dosis no debía pasar de cuatro hongos. Bajo el influjo de los mismos, el enfermo caía en el sueño del templo durante el cual su mente subjetiva se replegaba y su mente subconsciente quedaba lista para la catarsis. Entonces el Maestro interrogaba al enfermo haciéndole preguntas regresivas: ¿Qué está haciendo en estos momentos? ¿Qué hiciste ayer? ¿Qué la semana pasada? ¿Qué hace un año? Paulatinamente el enfermo iba revelando sus conflictos interiores, sus angustias más íntimas; sin omitir detalle confesaba lo inconfesable. Con la confesión de los sucesos que lo turbaron en su infancia iba aflorando a sus labios el pecado, la verdadera causa del mal.

Muchas veces el origen del mal no era el pecado sino el maleficio. Entonces, el Maestro empleaba el mandato seguido de la inefable palabra que pronunciaba tan quedo que parecía un susurro. Pero, si se trataba de un pecado, imponía al enfermo que demandara humildemente el perdón de su víctima, la reparación del mal, la oración y el servicio para con sus semejantes.

El efecto de los hongos alucinantes dura unas seis o siete horas. Al despertar el enfermo no se acuerda absolutamente de nada pero despierta eufórico, galvanizado aun por la belleza que después de su confesión experimenta en los mundos superiores. Su convalecencia es lenta y durante la misma debe observar completa castidad. Por ningún motivo su régimen alimenticio alternará con las golosinas, obsequio de sus familiares o amigos.

En la monografía 4 decimos que el peyote (Lophophora Villiamsii Lem) hace que se separen los cuerpos físico y astral y que el neófito no pierda la lucidez de su conciencia en los mundos superiores. El peyote es una pequeña biznaga sin espinas que sobresale de la tierra unos dos centímetros, de color ceniciento y dividida en segmentos cubiertos de pelusa blanca y brillante en cuyo centro brotan pequeñas flores color rojo claro; su raíz es gruesa y oscura. Se da en Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Zacatecas, Nayarit y Coahuila.

Los tlamatinime lo usaban en los templos para iniciar neófitos. Rebanaban la planta y la secaban a la sombra como se secan los orejones de fruta. Preparado por el ayuno, el recogimiento y la oración, el candidato a la ordalía era sentado cómodamente en el templo donde permanecía con los ojos cerrados. Dos rebanadas de peyote, mezcladas y tragadas lentamente por él, bastaban para que cinco minutos después comenzaran a agudizarse sus sentidos y viera luces multicolores.

Su cuerpo se iba haciendo pesado y poco a poco se salía del mismo para dirigirse hacia una gran luz que lo atraía a la vez que una felicidad indescriptible invadía a todo su ser. Después, la gran aventura, aquella de la que habla San Pablo.

“Conozco a un hombre en Cristo que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco a tal hombre (si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios sabe) que fue arrebatado al Paraíso, donde oyó palabras secretas que el hombre no puede revelar”. (II Corintios 12, 1-4).

En ocasiones el neófito permanecía inconsciente hasta setenta y dos horas, pues, aparte del tiempo de su iniciación, tenía que atraer a sus Maestros la respuesta de algún mensaje que ellos le habían confiado para la jerarquía invisible.

No por esto crea usted que los hongos alucinantes son indispensables para producir el “sueño del templo” ni el peyote para “iniciarse”. A medida que la serpiente de los aztecas, al influjo de la magia amorosa, asciende hacia el cerebro, la fuerza magnética del iniciado se convierte en fuerza cósmica. Entonces, con solo la vista o las inflexiones de la voz se produce el “sueño del templo” y con la imposición de las manos se cura cualquier enfermedad. Aquí el sendero se bifurca: el iniciado tiene que elegir entre mago o shamano. Su único propósito es entregarse a Dios.

A medida que se progresa, la magia amorosa se hace innecesaria. Si observa el grabado de éste capítulo, verá que nueve mujeres sentadas al estilo oriental, abrazándose y con las manos en los riñones de sus compañeras, forman una cadena en medialuna. Tres hombres sentados frente a ellas en triángulo, con las piernas cruzadas, empuñan, cada uno, una caña con la mano derecha. (Jeremías 17,10).

Esta es una cadena de magia amorosa sin contacto. Las nueve mujeres atraen las fuerzas lunares hacia los riñones de los tres hombres y estos atraen las fuerzas solares hacia los riñones de ellas. Para que estas fuerzas sean más intensas, al lado derecho de la cadena se enciende una lumbre con leña de Ahuehué y, al lado izquierdo de la cadena, en un pequeño pozo lleno con agua fresca y limpia, se echan nueve ranas vivas que no se hayan lastimado al cogerlas.

Todo lo que se hace en el mundo astral se manifiesta en el mundo físico. Esta ceremonia mágica hace que la serpiente de los aztecas se agite en la médula espinal de los adeptos y, entonces, estos deben vocalizar los mantrams MANGUELE, MANGUELA. Para vocalizarlos se descomponen en sílabas y se vocalizan tres veces cada uno de ellos. Su tono es el “fa” natural que resuena en toda la naturaleza. Cargados de fuerzas solares y lunares, los practicantes de este ritual mágico, cuando abandonan el templo, con solo la inefable palabra o imposición de las manos pueden curar cualquier enfermedad y hacer muchos de los llamados milagros.

Los aficionados al ocultismo, pero que no han tenido oportunidad de iniciarse en alguna Orden seria, creen que iniciado es el que principia a estudiar algún arte, profesión u oficio. El iniciado tiene que pasar por un ritual mágico por medio del cual el alma, momentáneamente, se libera de sus cuatro cuerpos de pecado y asciende hasta el vértice superior del triángulo de la vida desde donde puede contemplar, por un lado, su vida físico-animal, y por el otro, su vida espiritual. Desde ese momento el iniciado vive con un secreto anhelo en su corazón; cumplir su misión de servicio para con todos su semejantes. Desde ese momento sabe que no es un ser animal sino el Intimo encarnado en un cuerpo, y que Dios y los Maestros están con él en todos los momentos cruciales de su vida terrenal.

Sabe que su misión es amar y sacrificarse por sus semejantes. Conoce los secretos de la vida y de la muerte y que ésta no es ni su primera ni su última encarnación, que a veces su yo se asoma en sueños a sus vidas pasadas donde se encuentra de sátrapa egipcio con rostro de esfinge y mitra dorada viviendo en la levítica Menfis.

Práctica

Coloque sobre la mesa de su sanctum sanctorum, colgado en la pared, un espejo de 30 X 40 cm. o, si es redondo, de unos 30 cm., de diámetro, de suerte que sentado pueda verse a usted mismo. Si no ha llevado a la práctica el ritual del que le hablamos en la monografía 14, proceda a efectuarlo eligiendo para tal efecto la noche de un día jueves, entre las 10 y 11 horas. Empiece su convocación de esa noche con una oración a Dios y a los Maestros seguida por el Salmo 23 de la Biblia, que no debe faltar en su sanctum.

Como ejercicio, practique el salir de su cuerpo y trate de sentir, si está usted en algún parque, que usted es el avecilla que brinca entre las ramas del árbol que tiene a su vera. Otro día, trate de sentirse el árbol mismo; otro, la florecilla del césped que pisan sus pies. En otra ocasión, cambie hacia una nube, una gota de rocío, una piedra. Compruebe que usted no es su cuerpo, que usted es el Intimo divino morando en su cuerpo.
Con Paz Inverencial
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 17
NETSAH

Hemos llegado ahora a un asunto muy interesante en nuestros estudios: la cuestión de los trabajos mentales. Todo el que entra en estos estudios, los primero que quiere es dominar la mente de los demás. Eso es pura y legítima magia negra. Nadie tiene por qué violar el libre albedrío de los demás, nadie debe ejercer coacción sobre la mente ajena porque eso es magia negra. Los culpables de este grave error son todos esos autores equivocados que andan por ahí. Todos los libros de hipnotismo, magnetismo y sugestión son libros de magia negra.

Atkinson, Paul Yacot, muchos otros enseñaron sistemas para desarrollar la fuerza mental y dominar a los demás. Eso es pura y legítima magia negra. Quien no sabe respetar el libre albedrío de los demás es mago negro. Aquellos que hacen trabajos mentales para dominar violentamente la mente ajena se convierten en demonios perversos; estos se separan del Intimo y ruedan al abismo.

A nosotros constantemente nos escriben los discípulos solicitando que les hagamos trabajos mentales con el raro propósito de dominar violentamente la mente del hijo, la hija, el novio, la novia, etc. Naturalmente esa clase de cartas van a parar al cesto de la basura porque nosotros no somos magos negros.

El Mundo de Netsah

Este es el Mundo de la Mente Cósmica; este mundo está gobernado por Anael hermoso niño lleno de belleza. Anael es el ángel del amor. El místico entra en éxtasis al contemplar tanta perfección. Aquel ángel es precioso, su rostro sonrosado como la aurora y sus cabellos que parecen una cascada de oro le dan a aquel ángel una presencia inefable, encantadora, sublime y deliciosa… Realmente, Netsah es el mundo del amor, de la música y de la belleza.

El Arte es el uso positivo de la mente. Cultivad la belleza, amad las bellas artes. El intelecto animal, cuando está divorciado de toda espiritualidad, resulta luciférico y totalmente negativo.

En Netsah encontramos al dios azteca Xochipilli, dios de la alegría, la música y la danza. Xochipilli, el dios azteca, hace siempre sus negocios con el número cabalístico 10. Esta es la Rueda de la Fortuna, la rueda de las reencarnaciones y del Karma, la rueda terrible de la retribución. Quien quiera invocar a este maestro debe lavarse primero las manos con agua pura.

Se debe invocar a Xochipilli dentro del tiempo comprendido entre la 10 de la noche del día viernes y las dos de la mañana del sábado. Nada se nos da regalado y Xochipilli cobra todo servicio que le pidamos. El que tiene con que pagar, paga y consigue todo. Quien no tiene con qué pagar tiene que sufrir las consecuencias. Haz buenas obras para que tengas con qué pagar. Así, Xochipilli podrá hacerte milagros y maravillas. En los mundos superiores las buenas obras están simbolizadas por joyas y monedas misteriosas. Con esos valores debes pagar a Xochipilli los servicios que tú solicites. Xochipilli nada hace regalado, todo cuesta. Xochipilli puede hacer girar la rueda de la retribución a tu favor. Con este dios azteca puedes solucionar todos tus problemas, pero él cobra todo servicio porque no puede violar la Ley. Nunca le pidas nada malo a Xochipilli porque él es un gran Maestro de la Luz. Recuerda que esta deidad es un ángel purísimo de Netsah, el mundo de la mente.

Cuando una ley inferior es trascendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley inferior. Así es como se trabaja con la magia blanca y se consigue todo sin necesidad de usar la fuerza del pensamiento para violentar el libre albedrío de las personas. Si estás sufriendo, si estás con algún problema que no puedes solucionar, es cuestión de karma; acude a Xochipilli para que te ayude a salir del sufrimiento en el que te encuentras. Tú tienes que pagar a Xochipilli con el capital de buenas obras; si no tienes con que pagar, Xochipilli no puede prestarte el servicio que pides. Sin embargo, existe un remedio, pídele a Xochipilli un crédito. Ese es el camino. El resultado será maravilloso. Recuerda que todo crédito debe ser pagado con buenas obras. Si no pagas el crédito, entonces te lo cobrarán con intenso dolor. Esa es la Ley. Haz buenas obras para que pagues tus deudas.

El amor es el sumun de la sabiduría. Recordad que el intelecto sin espiritualidad está lleno de falsedad. Del intelectualismo sin espiritualidad resultan los bribones.

El número kabalístico de Netsah es el ARCANO 7, EL CARRO DE LA GUERRA DEL TAROT, LA EXPIACIÓN. GEBURAH ES EL ARCANO 5, LA JUSTICIA DEL KARMA. Ambos arcanos son diferentes pero se complementan.

La escultura azteca de Xochipilli es tan sólo un símbolo de este Gran Maestro que vive en el mundo de la mente. Netsah está gobernado por Venus, la estrella del amor… Los símbolos de Netsah son LA LÁMPARA, EL CINTO, LA ROSA… Netsah gobierna los riñones, la cintura.

MONOGRAFÍA Nº 18
EL SEPHIROT HOD

Vamos a estudiar ahora el Sephirot Hod cuyo regente es Raphael. Veamos, ya estudiamos el Arcano 13, la Muerte. Realmente, la Diosa de la Muerte es una Madre Adorable. Jesús la conoció cuando subió al Jordán en la soledad del desierto. Ella gobierna a todos los ángeles de la muerte. Reflexionemos en el Arcano 20 que representa a la Resurrección. Estudiemos el Arcano de Job, el famoso Arcano 8. Este Arcano significa, de hecho, pruebas y dolores. Nadie es digno de recibir la Corona de la Vida sin haber pasado por las pruebas del Arcano 8.

El Sephirot Hod de la Kábala hebraica es la fuerza de tipo mercuriano dentro de las manifestaciones brillantes del plano astral. El cuerpo astral es absolutamente mercuriano. Los mensajes que descienden del mundo del Espíritu Puro se tornan simbólicos en el plano Astral. Esos símbolos se interpretan basándose en la ley de las analogías filosóficas, en la ley de las analogías de los contrarios y en la ley de las correspondencias y de la numerología. Estudie el Libro de Daniel y los pasajes bíblicos del Patriarca José, hijo de Jacob, para que aprenda a interpretar sus propias experiencias astrales.

El plano astral es, realmente, el plano de la magia práctica. En los llanos orientales, en el país sudamericano de Colombia, los indios saben entrar en este plano a voluntad. Ellos mezclan cenizas del árbol llamado Guarumo con hojas de coca bien molida. Después, mascan dicha mezcla vegetal ritualmente estado en posición de cuclillas (esta es la posición de las huacas peruanas).

Las sustancias vegetales de estas dos plantas tienen el poder de producir el éxtasis de estos nativos indígenas.

Liturgia

Embriagados por el éxtasis (Shamadi), estos indígenas se colocan personalmente en forma ordenada. Establecen dos círculos, el interno y el externo; el primero es de hombres; el segundo de mujeres.

Los pasos rituales son muy interesantes. Hombres y mujeres dan un paso místico hacia adelante en forma acompasada y otro hacia atrás. Danzan, cantan exóticos sones, canciones inefables de selva profunda. La liturgia de la vorágine misteriosa dura muchas horas. El alma se siente transportada a un paraíso inefable, a los tiempos de la antigua Arcadia, cuando se le rendía culto a los dioses inefables del fuego, del aire, del agua y de la tierra. Los cantos de la selva se confunden con el sonido simpático de los cascabeles que penden como flores de los bastones que los nativos usan durante su liturgia. Esos sonidos de naturales cascabeles vegetales son semejantes al canto de los grillos en el bosque o al típico sonido que la serpiente cascabel produce. Esto nos recuerda a la “sutil voz”, a la Palabra Perdida con la cual todo mago aprende a salir en cuerpo astral instantáneamente.

La fiesta es intensa y la liturgia muy solemne. Pasan las horas y al fin los indios caen en sus chinchorros (hamacas) que les sirven de cama. En ese solemne instante se salen del cuerpo físico a voluntad, se desdoblan, se transportan en cuerpo astral a donde quieren.

En México, los aztecas usaban los botones del peyote para salir en astral. Dicho cactus abunda mucho en Chihuahua; Desgraciadamente, el peyote que se conoce en el Valle de México no sirve para esto. Quien quiera conseguir el peyote verdadero tiene que buscarlo entre los indios Taumaras, en la Sierra de Chihuahua. Además, debe aprender a tomarlo. Esos indios son los únicos que pueden enseñar a tomar ese cactus. Mucha gente ha perdido su tiempo buscando peyote en el Valle de México; otras personas que han logrado conseguir el cactus del Norte de México no han logrado nada porque no lo saben usar. Ese es el difícil problema del peyote.

Cadena Azteca

Existe una cadena azteca de inmenso poder para el magista. Vamos a estudiar esta cadena. Si estudia la ilustración de la monografía 16, verá a nueve mujeres formando una cadena en medialuna y a tres hombres en el centro formando triángulo. Los hombres se hallan sentados al estilo oriental (piernas cruzadas). Esta cadena representa a la novena esfera (el sexo).

Esta cadena es totalmente sexual. Las nueve mujeres atraen a las fuerzas lunares. Los tres varones atraen a las fuerzas solares. La Luna es de naturaleza femenina, el Sol es de naturaleza masculina. Cuando los átomos solares y lunares hacen contacto en el Triveni, entonces despiertan los fuegos espirituales y se inicia el desarrollo, evolución y progreso del Kundalini. Las nueve mujeres constituyen la novena esfera (el sexo), los tres hombres podrían representar a los tres aspectos del Logos o al hombre en sus tres aspectos de cuerpo, alma y espíritu. Cada uno de los tres hombres del triángulo tiene en su mano derecha una caña. Esta caña es la médula espinal. Recordemos que la Jerusalén Santa se mide en una caña. Los tres hombres del triángulo se cargan con la fuerza de la cadena y la energía Crística sube por el canal medular avivando fuegos y despertando los chakras del cuerpo astral.

Liturgia

El santuario debe estar cuidadosamente arreglado de acuerdo con las leyes del ocultismo. Los aztecas tenían un pozo de agua pura dentro del santuario para que atrajese a las fuerzas lunares. Nunca faltaba en el pozo ese animal lunar que se conoce como rana. La rana y el agua atraen a las fuerzas lunares. El sistema litúrgico para atraer fuerzas solares es también muy fácil y sencillo. Ellos pintaban en el suelo un círculo de ocho palmos de diámetro; en el centro del círculo encendían el fuego. Cualquier estudiante gnóstico puede hoy en día arreglar su santuario en forma similar. Esto es fácil.

Mantram

Los mantrams aztecas de esta cadena son los siguientes:
MANGUELE, MANGUELA.

Se debe hacer resonar la letra U. Dichos mantrams se pronuncian silabeándolos. Es necesario recordar a los estudiantes gnósticos que cada una de estas palabras lleva acento en la última sílaba (MANGUELE, MANGUELA).

Con esta cadena, que se puede hacer en todos los santuarios gnósticos, los varones reciben un gran beneficio. Es claro que los varones del centro se cargan con toda la fuerza de la cadena mágica. En tiempos del México antiguo, cuando los varones salían del rito, andaban por las calles curando a los enfermos; bastaba poner las manos sobre ellos para que sanasen inmediatamente. El hombre, cargado con las fuerzas de semejante cadena maravillosa, puede hacer maravillas y prodigios como los hacían los apóstoles del Gran Maestro Jesús, el Cristo.

Las mujeres, cargadas con las fuerzas de esta cadena, también pueden hacer maravillas. Realmente, la cadena de la novena esfera es maravillosa. Todo santuario gnóstico puede trabajar con la cadena de la novena esfera.
Es asombroso contemplar clarividentemente cómo suben las fuerzas sexuales sublimándose hasta el corazón durante el ritual. Los iniciados deben estar en profunda meditación interna adorando a nuestro Dios interno, las palabras mágicas deben pronunciarse con muchísima devoción. Todo el ambiente debe estar lleno de pureza y verdadera oración. Con esta cadena se debe trabajar en los santuarios gnósticos para el desarrollo de los poderes internos del ser humano.

La meditación debe durar una hora. Los mantrams se deben pronunciar con verdadero fervor místico, con suprema adoración. La mente se debe dirigir al Dios interno.

Recordemos que nuestros santuarios gnósticos son centros de meditación interna. Hombres y mujeres pueden organizar estas cadenas en todos los santuarios a fin de despertar sus facultades superiores.

Es necesario combinar la meditación con el sueño. Debemos recordar que la meditación sin sueño arruina la mente y daña los poderes internos. Debemos aprender a provocar el sueño a voluntad. Así llegamos a la iluminación interna.
Muchas gentes viajan a la India buscando sabiduría; es necesario saber que en México están escondidos todos los tesoros de la sabiduría antigua.

Muchas gentes viajan a la India buscando sabiduría, es necesario saber que en México están escondidos todos los tesoros de la SABIDURÍA ANTIGUA.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 19
YESOD
LA NOVENA ESFERA

Hemos llegado al Arcano 9, el Ermitaño del Tarot, el Sephirot Yesod. Este Sephirot es el mundo etérico, el Edén de la Biblia. Dicho Sephirot está gobernado por la Luna. El Rector del Edén es nuestro Señor Jehová. Interesante resulta saber que el Edén está gobernado por los rayos positivos de la Luna, mientras que el Abismo obedece a las ordenes de los rayos negativos de este satélite. En el Edén viven los Elohim; en el Abismo, los luciferes terribles y perversos. en el Edén existen los elementales inocentes del fuego, del aire, del agua y de la tierra; en el Abismo existen los demonios. He ahí el par de opuestos de la filosofía.

Resulta interesante saber que la Luna tiene dos fases esotéricas: el Edén y el Abismo. La Biblia dice que Dios puso al Oriente del Edén a dos querubines y una espada encendida que se revuelve amenazadora guardando el camino del árbol de la vida. Es también muy cierto que el abismo tiene sus guardianes tenebrosos. Cuando un habitante del Edén eyacula el licor seminal, el fuego sexual o fuego de Pentecostés, llamado Kundalini entre los orientales, desciende por el canal medular y se encierra dentro de la Iglesia de Efeso o chakra del coxis. El resultado es la muerte del hombre edénico. Este entre, de hecho, en las regiones infra-atómicas de los luciferes (Abismo).

En el Edén existe la reproducción sin necesidad de derramar el semen; la semilla siempre pasa a la matriz sin necesidad de derramar el semen. Las múltiples combinaciones de la sustancia infinita son maravillosas.

Es necesario reconocer que la humanidad actual es Luciférica y perversa. Todo lucifer es intelectual y fornicario. Cualquier clarividente ejercitado puede corroborar esta afirmación. No atacamos al intelecto; cuando éste se pone al servicio de Satán, es diabólico, cuando se pone al servicio del Dios interno, es angélico. Los luciferes tienen chispeantes intelectualidades puestas al servicio de Satán.

El Edén es el depósito de todas las fuerzas sexuales de la naturaleza. En el Edén viven los Elohim que gobiernan a las fuerzas lunares relacionadas con la reproducción de las especies vivientes.

Cuando una mujer muere al alumbrar un hijo, el alma reencarnante pierde una oportunidad. Sin embargo, el fracaso es realmente aparente porque en realidad se ha hecho una obra oculta totalmente completa. Esto lo pueden comprobar durante el éxtasis los grandes místicos iluminados.

En el Museo Nacional de México existe actualmente la escultura de Cihuapipiltin, diosa del poniente y de las mujeres que morían al tener un hijo. Esta diosa es verdaderamente un Gran Maestro de la Logia Blanca que vive en el plano etérico (Edén). Dicho Maestro trabaja en esas pobres mujeres que mueren de parto. La muerte de las parturientas resulta, en los mundos superiores y de acuerdo con las leyes del Karma (aún cuando parezca increíble), una obra perfecta. El fruto de ese dolor es grandioso en los mundos internos. El alma desencarnada en ese parto aparece, ante el clarividente, con el hijo entre sus brazos. La Ley del Karma determina esa clase de muerte para bien de las almas que la necesitan. Ley es Ley y ésta se cumple.

Las gentes religiosas saben que existe una Virgen llamada Inmaculada Concepción. Todo místico iluminado sabe perfectamente que ésta vive en el Edén trabajando con las inmaculadas concepciones del Espíritu Santo. Cuando se realiza una concepción sin derrame del licor seminal, esta es del Espíritu Santo. Dicha clase de concepciones está bajo la vigilancia y dirección de la Inmaculada. Advertimos que la Virgen mencionada no es la hebrea María. Realmente la Inmaculada Concepción es una mujer que alcanzó el grado esotérico de Virgen. Existen muchas mujeres semejantes, verdaderas Budhas vivientes que alcanzaron la Quinta Iniciación. Bástenos recordar a la Virgen del Mar (la Madre de Jesús), las once mil vírgenes incas, las vírgenes de las estrellas, a la Virgen de la Ley, etc. Todas esas mujeres son Budhas vivientes, mujeres que alcanzaron la Quinta Iniciación de Misterios Mayores. El grado más elevado que alcanza una mujer es el de Virgen. El grado más elevado que alcanza el hombre es el de Cristo. la Virgen que renuncia al Nirvana y se reencarna como varón para trabajar por la humanidad se eleva al grado de Cristo.

El Sephirot Yesod es la piedra filosofal de los Alquimistas, la piedra cúbica de Yesod, la misteriosa piedra Hamforasep de los hebreos, el sexo. Yesod está en los órganos sexuales. Jesús le dice a Pedro: “Tú eres Pedro, tú eres piedra, y sobre esa piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

Nadie puede encarnar el Cristo Intimo sin haber edificado el Templo sobre Piedra Viva (el sexo).

Debemos levantar las siete columnas del templo de la sabiduría. En cada una de las siete columnas del templo está escrita con caracteres de fuego, la palabra INRI.

Sólo con la magia sexual se desarrollan los siete grados de poder del fuego. Los misterios del sexo encierran la clave de todo poder. Todo lo que viene a la vida es hijo del sexo.

Entre los aztecas se verificaba la danza sagrada de los doce Cihuateteo por las mujeres muertas de parto, alrededor del Quetzalcoatl rojo y del Quetzalcoatl negro. Cihuapipiltin es el Maestro auxiliar de esas pobres mujeres parturientas. ¡Invocadlo, mujeres! Cuando lo necesitéis y recibiréis ayuda inmediata.

Entre la angelología azteca existe otra diosa del parto llamada Tlazolteotl. Estas diosas y dioses aztecas son ángeles del Cristo, puros y perfectos
.
Tlazolteotl, la diosa del parto, es un gran maestro de la Logia Blanca, que visto clarividentemente parece un hermoso adolescente lleno de vida. El maestro Tlazolteotl usa siempre un bello manto azul y su rostro resplandece con el sonrosado color de la aurora. Tlazolteotl es el jefe de un grupo de ángeles que trabajan intensamente ayudando a las mujeres en el parto.

Tlazolteotl controla las aguas de la vida universal. Tlazolteotl controla el líquido amniótico entre el cual se gesta el feto. Tlazolteotl controla todos los órganos femeninos relacionados con el embarazo y puede, por lo tanto, precipitar las aguas, dirigir el mecanismo de ciertos órganos y manipular las leyes que rigen la mecánica del parto natural.
Tlazolteotl vive en el Edén (Plano etérico o región de los campos magnéticos de la Naturaleza). Toda madre puede invocar al Maestro Tlazolteotl en el momento crítico del parto. “Pedid y se os dará, golpead y se os abrirá”. En el Edén las montañas son azules y transparentes como el cristal. La belleza sublime del Edén tiene ese mismo color azul divinal.

Quien quiera penetrar al Edén tiene que haber recibido el traje de bodas del alma. A este traje se le da el nombre de “Soma Puchicón”. Dicho traje es un cuerpo organizado, de material etérico. Cuando el clarividente examina este etérico organismo, puede comprobar que es transparente como el cristal. Parece una bella niña inocente.

Es necesario saber que el Soma Puchicón está gobernado por la Luna. Quien posea este cuerpo podrá visitar con él, todos los departamentos del Reino. Nosotros salimos del Edén por la puerta del sexo. Sólo por esta puerta angosta, estrecha y difícil podemos retornar al Edén. El Edén es el mismo sexo.

Los perfumes y las sandalias son el símbolo de Yesod. Debemos estudiar los dos árboles del Edén. Estos son el Árbol de la ciencia del bien y del mal, y el Árbol de la Vida. (Los diez Sephirotes). Ambos árboles hasta comparten sus raíces. Aquellos que tengan enfermos sus órganos sexuales deben invocar a Tlazolteotl para que los ayude. También se puede llamar con el corazón y la mente al Ángel Cihuapipiltin.

Es necesario explicar que durante la práctica de la magia sexual los tres elementos del Akasha puro que descienden por el cordón brahmánico quedan completamente reforzados por la voluntad. Cuando esto sucede se convierten estos tres alimentos en una fuerza tremendamente violenta y explosiva que puede convertirnos en ángeles o demonios vivientes.

Si durante la práctica de la magia sexual el mago comete el error de derramar el semen entonces se pierden millonadas de átomos solares que son reemplazados por millonadas de átomos satánicos. Estos recogidos con el movimiento peristáltico de los órganos sexuales después del coito. Dichos átomos malignos infestan el cordón brahmánico y luego intenta subir hasta el cerebro, pero los tres alimentos del Akasha puro, reforzados por la voluntad, detienen el ascenso de dichos átomos y los arrojan con violencia hacia abajo, hacia los infiernos atómicos del hombre. Cuando esto sucede chocan violentamente los átomos tenebrosos contra el rey de los átomos malignos, el cual vive en el coxis. Dicho átomo es realmente un dios negro peligrosísimo. Normalmente reside en el coxis aguardando siempre una oportunidad para apoderarse del fuego del Kundalini y dirigirlo hacia abajo. Con el derrame seminal, durante la magia sexual, el rey atómico de las tinieblas recibe la oportunidad aguardada y lleno de gran fuerza despierta la culebra ígnea de nuestros mágicos poderes y la dirige hacia abajo. Así es como se forma la cola de Satán en los demonios. Cuando esto sucede nacen los cuernos en la frente astral. Quien desciende así, quien llega a tal grado de degeneración, pierde a su espíritu divino y se hunde en el Abismo. Esos son los perdidos, los desalmados; esos son los que pasan por la muerte segunda. En el abismo se van desintegrando lentamente hasta convertirse en polvareda cósmica.

Existe una multitud de escuelas de magia negra, muchas de ellas con muy venerables tradiciones que enseñan magia sexual con derrame de semen. Tienen bellísimas teorías que atraen y cautivan, y si el estudiante cae en ese seductor y delicioso engaño se convierte en mago negro. Esas escuelas negras afirman a los cuatro vientos que son blancas y por eso es que los ingenuos caen. Además esas escuelas hablan bellezas del amor, de la caridad, de la sabiduría, etc., etc., etc. Naturalmente, en semejantes circunstancias, el discípulo ingenuo llega a creer con firmeza que dichas instituciones nada tienen de malo y perverso. Recordad buen discípulo que el abismo está lleno de equivocados sinceros y de gentes de muy buenas intenciones.

Explicación

El cordón brahmánico es el canal central medular con los dos testigos del Apocalipsis, estos son los dos cordones semi-etéricos, semi-físicos que conectan a los órganos sexuales con el cerebro. Por entre estos suben los átomos solares y lunares hasta el cerebro.

Los dos testigos se enroscan en la espina dorsal formando con la misma el famoso Caduceo de Mercurio. Así, pues, el Caduceo de Mercurio y el cordón brahmánico son lo mismo.

La Novena Esfera (Yesod)

En la senda Iniciática existen muchas pruebas esotéricas. Hay que pasar por la prueba del Guardián del Umbral en los tres planos: astral, mental y causal; hay que pasar por las pruebas de fuego, aire, agua y tierra; hay que pasar por la prueba de la justicia, etc. Empero, todas esas pruebas, por duras y difíciles que parezcan, resultan suaves y fugaces cuando las comparamos con la prueba espantosa y terrible de la novena esfera (el sexo). El descenso a la novena esfera fue siempre la prueba máxima para la suprema dignidad del hierofante; Hermes, Budha, Jesús, Quetzalcoatl, Krishna, etc., tuvieron que bajar a la novena esfera. Esta es el sexo. Muchos son los que entran a la novena esfera, pocos los que salen victoriosos. Existen terribles tentaciones y millares de escuelas negras pintadas de blanco, llenas de lobos vestidos con piel de oveja, que le enseñan al estudiante sistemas de magia sexual con derrame seminal; esas escuelas sólo hablan cosas sublimes y el estudiante, seducido por este dorado engaño, cae en el abismo de perdición.

La prueba máxima de la novena esfera es muy larga y seductora; esta prueba dura hasta que el estudiante logra la realización total. Todo depende esfuerzo del estudiante. Quien se adentra en la novena esfera, y es firme hasta la muerte, se convierte en un Cristo viviente. Es raro hallar a alguien en la vida que salga victorioso de la novena esfera. Muchos comienzan, es raro hallar a alguien que llegue.
El Maestro

MONOGRAFÍA Nº 20
MALCHUT

Hemos llegado a nuestro último capítulo. Si el discípulo practica este libro de veintidós capítulos durante toda su vida, sin cansarse jamás, nacerá en los mundos superiores como un Maestro de la Logia Blanca.

La humanidad se desenvuelve en dos círculos: el exotérico o público y el esotérico u oculto.

El círculo exotérico es el círculo de las multitudes, el círculo esotérico es el de la humanidad divina, el de los maestros de la Logia Blanca. En el mundo físico existen muchísimas escuelas, logias, órdenes y sociedades seudo-espiritualistas; seudo-esotéricas y seudo-ocultistas. También circula por todas partes abundante literatura sobre yoguismos, ocultismos, etc. Toda esa literatura seudo-esotérica y todas esas escuelas constituyen un verdadero laberinto de teorías contradictorias. Escuelas que se combaten, autores seudo-esoteristas que confunden y extravían a los aspirantes.

Es muy difícil para los devotos hallar el camino que los ha de conducir hasta el círculo esotérico. Por lo común, el aspirante pierde toda su vida buscando aquí y allá, leyendo, comparando, etc. Esto es un concurso muy difícil del que muy pocos logran salir airosos. Cuando el aspirante encuentra el real camino, la senda del filo de la navaja, debe permanecer firme hasta llegar a la menta. Empero, es bueno saber que muchos encontraron el real camino y se salieron de él porque no estaban lo suficientemente maduros.

El mundo físico es el valle de las amarguras, el reino de Malchut, el reino del Samsara. La Rueda del Samsara gira incesantemente y el ego va y viene, desencarna y se reencarna siempre sufriendo, siempre buscando sin hallar. El Arcano 10, la Rueda de la Retribución, es terrible, y todo el mundo es esclavo de esta rueda fatal de los siglos.

Rondas Precedentes

En la primera ronda, nuestra Tierra fue creada con materia del plano mental, en la segunda ronda, nuestra Tierra se condensó en sustancia del plano astral, en la tercera ronda, nuestra Tierra se condensó en forma etérica, en la actual cuarta ronda la Tierra cristalizó en forma física y química.

Es urgente saber que la Tierra físico-química evoluciona bajo las leyes de karma planetario.

Evoluciones Precedentes

En la primera ronda, las evoluciones fueron muy pobres, lo mismo que en la segunda y la tercera. El fuego dio realmente muy poco rendimiento en esas tres precedentes rondas planetarias. El resultado lo tenemos a la vista en esta cuarta ronda en la que vivimos: es espantoso el hombre luciférico de esta cuarta ronda. El fuego planetario, poco desarrollado y sobrecargado de karma planetario por los pobres rendimientos de las precedentes rondas planetarias, ha producido en nuestro mundo físico una evolución lenta, pesada, terrible.

Rondas Futuras

La futura quinta ronda se desarrollará en el mundo etérico, la sexta en el mundo astral y la séptima en el mundo mental. Después vendrá la Gran Noche Cósmica. Las futuras tres rondas darán pocos rendimientos debido al karma planetario.

El Reino de Malchut

Los dioses de la Naturaleza han trabajado muchísimo para crear seres auto-conscientes. Los dioses han tenido que hacer difíciles experimentos en el laboratorio de la Naturaleza. De esos tubos de ensayo del gran laboratorio salieron diversas formas de animales, algunas con el propósito de elaborar material para la creación del hombre, otras, como desecho de seres semi-humanos y otras como verdaderos fracasos humanos. Todos los animales de este reino de Malchut caracterizan algún aspecto del hombre. Todos los animales son verdaderas caricaturas del ser humano.

Empero, es bueno saber que la lucha de los dioses por crear al hombre no ha terminado. Todavía el ser humano tiene que desechar mucho de lo que estará en los jardines zoológicos del futuro.

Debemos saber que LO REAL ES EL SER, EL INTIMO, EL ESPÍRITU. Empero, además, existe en nosotros un factor de discordia: el “yo”, el ego, el mí mismo. Resulta interesante comprender que el “yo” es pluralizado. El “yo” está constituido por muchos “yoes” que riñen entre sí y que se pelean por el control de la personalidad humana. Estos “yoes” son tres, son siete y son legión. Los tres básicos son: el demonio del deseo, el demonio de la mente y el demonio de la mala voluntad. Los siete son los siete pecados capitales: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza y gula. La legión está constituida por todos los millares de pecados secundarios.

Los tres, los siete y la legión son pequeños “yoes”, elementarios animales creados por la mente. Estos elementarios animales son los enemigos que viven dentro de nuestra propia casa. Estos elementarios animales viven dentro del reino de nuestra alma y se nutren con las sustancias inferiores de nuestros bajos fondos animales. Lo más grave es que estos elementarios animales se han robado parte de nuestra conciencia. Esto lo demuestran las siguientes afirmaciones: Yo tengo ira, Yo codicio, Yo deseo, Yo siento envidia, etc., etc., etc.

El Ser verdadero es el Espíritu y éste todavía no ha entrado en el hombre porque el “yo” tiene invadido el reino del alma. Realmente, ni el alma, ni el Espíritu se han encarnado en el hombre. El Hombre, el llamado Hombre, todavía es una posibilidad. El Hombre verdadero todavía está en proceso de creación. Muchos ejemplares de las actuales razas humanas estarán en los jardines zoológicos del futuro. Todo lo que tenemos de animal dentro de nosotros debe ser descartado a fin de alcanzar propiamente el estado Humano que hasta ahora es tan solo una posibilidad.

Cuando acabamos con todos nuestros pecados el “yo” se disuelve. Cuando el “yo” se disuelve, encarnan el alma y el Espíritu. Entonces realmente somos Hombres en el sentido más completo de la palabra.

Cuando llega la muerte, lo único que continúa es el “yo”, la legión del “yo”. El ego o “yo” reencarna para satisfacer deseos. La muerte es el regreso a la concepción. Esta es la rueda del Arcano 10.

El Hombre verdadero, aquel que tiene encarnada a su alma y a su Espíritu, después de la muerte, en su cuerpo astral, vive completamente despierto y goza en los mundos internos de la conciencia y de la percepción objetiva.

El fantasma de aquellos que todavía no han disuelto al “yo” y ni han encarnado al alma y al Espíritu vive en los mundos internos con la conciencia dormida, tiene conciencia y percepciones únicamente subjetivas.

Quien quiera liberarse de la rueda fatal del Samsara tiene que disolver al “yo” y encarnar a su alma. Esta labor es dificilísima y son muy raros aquellos que lo logran. Realmente, el reino de Malchut es un filtro terrible. El desecho del filtro es lo común y corriente y a éste se lo traga el Abismo. El oro, lo selecto, el Hombre verdadero, el ángel, es la concepción. La lucha es realmente terrible.

La naturaleza es impecable. El nacimiento de un ángel Hombre cuesta millares o, mejor dijéramos, millones de víctimas, “Muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

Cristo dijo: “De mil que me buscan uno me encuentra; de mil que me encuentran, uno me sigue; de mil que me siguen, uno es mío”. Esta es la tragedia del Arcano 10 de la Kábala.

El origen del hombre

Aquellos que sostienen que el hombre viene del mono están totalmente equivocados. Realmente es el mono quien viene del hombre. La transformación de las especies y la evolución darwinista son falsas. Nadie ha visto nacer a una nueva especie, nadie ha visto jamás nacer de la familia de los monos a un hombre.

Se abusa de la anatomía comparada, se abusa de la ley de las analogías para documentar suposiciones falsas. Empero, nadie ha visto jamás nacer a una nueva especie. Realmente, todas las especies vivientes, con excepción de algunas pocas, son desechos vivientes del reino humano.

Curioso ejemplo

Aunque parezca increíble el burro es, entre muchos otros, un animal de origen humano. Mucho se ha hablado del famoso asno de Apuleyo, de Jesús entrando en Jerusalén montado en un asno, etc. Siempre se asocian las bajas pasiones y la falta de inteligencia con la figura del pobre asno.

Cuando investigamos las memorias del gran libro de la naturaleza descubrimos con asombro el origen de dicho animal.

A principios de la Lemuria existía en ese continente una tribu de enormes gigantes monstruosos y negros. Cada individuo de dicha tribu bárbara tenía por lo menos de seis a ocho metros de estatura. Realmente estos individuos eran verdaderos monstruos corpulentos y horribles. Habían salido, dicho sujetos, de entre el tubo de ensayo del gran laboratorio de la naturaleza en un intento para crear al hombre. Dicho ensayo fue un verdadero fracaso de la naturaleza. Aquellos individuos fueron bestiales y se mezclaron sexualmente con ciertos monstruos antediluvianos. De esta mezcla resultó una especie de monstruoso chimpancé; éste, a su vez, se mezcló con otras bestias resultando por fin, después de muchos millares de años, el asno primitivo del cual desciende el asno actual.
Estamos haciendo afirmaciones que disgustan a los fanáticos de las teorías basas en el “dogma de la evolución”, empero, es verdaderamente cierto que en la Naturaleza se procesan simultáneamente la evolución y la involución, la creación y la destrucción. La Naturaleza contiene todas las posibilidades, aun las más siniestras. Naturaleza es Naturaleza.

Hormigas y Abejas

Cuando examinamos un panal de abejas o un hormiguero nos quedamos asombrados ante dos cosas: la primera es la tremenda lógica, la absoluta exactitud y el orden maravilloso de estas sociedades comunistas de tipo marxista; la segunda es la falta de inteligencia individual en estas criaturas comunistas. Realmente, estas sociedades de abejas y hormigas son de tipo comunista. Si un clarividente ejercitado investiga cuidadosamente a estos animales, puede descubrir con asombro que son los cuerpos físicos de seres que figuran en todas las tradiciones y cuentos folklóricos de la humanidad antigua. Estos son los titanes o genios primitivos, ángeles caídos, etc., que existen en la tierra antes de que apareciera la primera raza humana.

Es natural que tuvieron que crear estados comunistas haciendo un tremendo esfuerzo intelectual y a base de espantosas dictaduras. Es también cierto que combatieron a todas las religiones y que únicamente se propusieron convertir al individuo en un autómata, en a rueda de una gran máquina social. El resultado fue fatal. Los individuos perdieron iniciativa individual, la mecánica social se hizo rígida y severa, la inteligencia se atrofió en los individuos y la herencia se encargó de transmitir a los descendientes este automatismo, esta mecánica social para la cual la inteligencia ya no se necesita, sale sobrando y hasta resulta perjudicial.

Es urgente saber que a través de millones de años estas sociedades prehumanas fueron empequeñeciéndose y degenerándose pero conservando siempre, por herencia, los mismos movimientos automáticos involuntarios de su mecánica social.
Este es pues, el origen de las abejas y las hormigas. Este es el peligro del comunismo.

La naturaleza quiere hacer individuos auto-conscientes, no autómatas. La pérdida de la iniciativa individual trae el automatismo y la pérdida de la inteligencia.

No debemos asombrarnos del pequeño cuerpo de las abejas y hormigas. Herodoto y Plinio nos hacen recordar en sus libros de Historia las leyendas de las hormigas gigantescas del Tibet. Recordemos también que el lagarto es un cocodrilo enano. Así, pues, la reducción del tamaño es completamente normal en la Naturaleza. El hombre actual desciende de los gigantes antediluvianos.

Razas Humanas

Malchut es el reino. Malchut es el décimo Sephirot de la Kábala. La tierra etérica se condensó primero en forma elemental y luego en forma física. Existen el fuego elemental, el aire elemental, el agua elemental y la tierra elemental de los sabios. Estos cuatro reinos se condensan físicamente mediante la sal.

La sal es el gran agente e la Luna. La sal radiante permite la condensación del fuego. La sal volátil permite la condensación del aire elemental. La sal líquida permite la condensación del agua. La sal física permite la condensación de la tierra elemental. Así es como mediante la sal pueden los cuatro reinos elementales condensarse en forma física. Así es como nació nuestro mundo físico. Desgraciadamente nació cargado de karma.

El regente de Malchut es Changam, el genio de la Tierra. Todo planeta da siete razas; nuestra Tierra ya dio cinco, faltan dos. Después de las siete razas nuestra Tierra, transformada por grandes cataclismos, se convertirá, a través de millones de años, en una nueva luna.

Toda la vida involucionante y evolucionante de la Tierra vino de la Luna. Cuando la gran vida abandonó a la Luna, esta murió, se convirtió en un desierto. En la Luna existieron siete grandes razas. El alma lunar, la vida lunar, está ahora involucionando y evolucionando en nuestra Tierra actual. Así es como se reencarnan los mundos.

Dicen los aztecas que los hombres de la primera raza fueron devorados por los tigres, que los de la segunda raza se volvieron monos, que los de la tercera se volvieron pájaros y que los de la cuarta se convirtieron en peces. Nosotros decimos que los hombres de la actual quinta raza se convertirán en chivos. Actualmente estamos en la quinta raza, sexta sub-raza, cuarta ronda planetaria.

La primera raza fue gigantesca y de color negro, empero estuvo muy civilizada. Esta fue una raza andrógina, asexual, semi-física, semi-etérica. Los individuos podían reducir su tamaño al de una persona normal de la actual raza aria. Los rituales y sabiduría de la primera raza fueron maravillosos. Los templos y construcciones fueron portentosos. La barbarie no existía en aquella época. Dicha raza divina fue devorada por los tigres de la sabiduría. El regente de esa raza fue el dios azteca Tezcatlipoca. Cada individuo era un verdadero Maestro de sabiduría. La reproducción se realizaba por el acto fisíparo, el cual es semejante al sistema de reproducción de las células orgánicas mediante el proceso de división celular. Así, el organismo padre-madre se dividía en dos. El hijo andrógino sosteníase por un tiempo del padre-madre. La primera raza vivió en la Isla Sagrada situada en el casquete polar del Norte. Todavía existe dicha isla en estado de Jinas.

La segunda raza fue gobernada por el dios azteca Quetzalcoatl. Esa fue la humanidad Hiperbórea. La segunda raza fue arrasada por fuertes huracanes. Los degenerados de la segunda raza fueron los monos, antepasados de los monos actuales. Esa raza se reproducía por el proceso de brotación, tan común en los vegetales. De todo tronco brotan muchas ramas.

La tercera raza fue arrasada por el sol de lluvia de fuego (volcanes y terremotos). Esa fue la raza Lemur. Dicha raza fue gobernada por el dios azteca Tláloc. Esta raza fue hermafrodita y se reproducía por el sistema de gemación. La Lemuria fue un continente muy extenso situado en el océano Pacífico. Los hombres lémures que se degeneraron tuvieron después rostros semejantes a pájaros. Por eso los salvajes, recordando la tradición, se adornan con plumas en la cabeza.

Los hombres de la cuarta raza fueron los atlantes. Esa raza vivió en el continente Atlante situado en el océano Atlántico. La ciencia ya ha podido comprobar que en el fondo del océano Atlántico existe un continente sumergido. La raza Atlante estuvo gobernada por el dios azteca Atonatiuh. Dicha raza terminó con una gran inundación. Son descendientes de esta raza las tribus precolombinas de América, los chinos primitivos, los primitivos egipcios, etc.

Nosotros, los arios, somos la quinta raza. Nuestra actual raza terminará con un gran cataclismo. La sexta raza vivirá en una Tierra transformada y la séptima será la última. Después de estas siete razas, la Tierra se convertirá en una nueva luna.

El Fuego

La Naturaleza es una escritura viviente del fuego. Existen el fuego pétreo, el fuego líquido, el fuego gaseoso y el fuego virginal. ¡Adoremos a los dioses del fuego!

Es necesario nacer como ángeles y esto sólo es posible practicando magia sexual. De la nada nace nada. Todo lo que nace tiene su germen de donde nace. Esto lo podemos comprobar en los cuatro reinos de la Naturaleza. Así, también, con teorías no nace el ángel dentro de nosotros. Es necesario que nazca el ángel y esto sólo es posible trabajando con el germen. Dicho germen radica en el sistema seminal. Necesitamos trabajar con el grano, con la semilla, con el fuego. Así nace el Maestro, el ángel dentro del hombre.

Es urgente venerar al fuego, adorar a la llama. Existen sustancias relacionadas con el culto al fuego. Los caracoles de mar son maravillosos para el culto al fuego. Los caracoles blancos simbolizan al Espíritu puro. Los caracoles negros simbolizan a la caída del Espíritu en la materia. Los caracoles rojos simbolizan al fuego mediante el cual podemos regresar a la Gran Luz.

Fórmula Sagrada

Redúzcase a polvo caracoles negros, rojos y blancos. Este sahumerio azteca se usa para el culto al fuego. Estos polvos son el sahumerio perfecto para el culto al fuego. Al echar estos polvos entre las ascuas de carbón encendido, se pronuncian los mantrams IN, EM. Entonces oramos al Espíritu Santo con oraciones salidas de nuestro corazón y nos iluminamos con el fuego sagrado. Practicad este culto en vuestras casas y en vuestros santuarios diariamente al salir el Sol. Los aztecas practicaban este culto en el templo de Quetzalcoatl, en Teotihuacan al salir el Sol. Jonás, el profeta bíblico, también practicaba este rito y usaba el mismo sahumerio azteca. Los viejos sacerdotes aztecas practicaban este rito del fuego usando como vestidura sagrada túnica tejida con hilos rojos, negros y blancos y cubriendo su cabeza con mantos semejantes. Los caracoles están en el agua y esta es realmente el habitáculo del Fuego Sagrado. Los caracoles y el fuego se hallan íntimamente relacionados. Tenemos que advertir a los estudiantes que los caracoles del mar sólo sirven para este rito.

Este sahumerio debe ser elaborado por hermanas gnósticas, por mujeres únicamente. El polvo de los caracoles se envolverá en hojas vegetales formando paqueticos triangulares.

El Espíritu Santo es el Fuego Sagrado. Debemos asimilar el poder del fuego en nuestro universo interior.

Símbolos

Los símbolos del Sephirot Malchut son los dos altares, la cruz de brazos iguales, el círculo mágico y el triángulo del arte mágico. Malchut se relaciona con los pies y el ano.

SÍNTESIS

La síntesis de este libro es la magia sexual y la disolución del “yo”. Sólo así nos convertimos en Hombres verdaderos y luego en súper Hombres. Sólo así nos realizamos a fondo.

El Maestro

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