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A Los Devotos del Sendero

Samael Aun Weor (1952) - Mensaje de Navidad de 1952 - A Los Devotos del Sendero

A LOS DEVOTOS DEL SENDERO

AUN WEOR, el Maestro de la Fraternidad Universal Blanca desea llegar con este “MENSAJE DE NAVIDAD”, una vez mas, hasta el Corazón de los devotos del sendero y de todas las gentes de buena voluntad, que anhelan sentimientos de amor o palabras de consuelo; que busquen liberación, justicia y verdad.

Solo los insensatos y los necios ambicionan triunfos ante los hombres. El vano de corazón, el menesteroso de virtudes, busca siempre en el mundo de las formas lo que pudiera compensar el desaliño de su imagen interna. El hombre que esplende con riqueza de virtudes, en nada estima los adornos exteriores y desdeña la ostentación, la vanidad, el flaco orgullo y lo pomposo y vano. Hay una diferencia infinita entre el hombre millonario de corazón y el avaro de tesoros exteriores. El Maestro se engalana de humildad, y el déspota de tiranía. No hay manera de confundir entre sí al humilde y al tirano. El primero es valeroso y glorificado, y el segundo cobarde y despreciable. Para disfrazar su arrogancia, se apoya éste en las armas y en la fuerza esclavizada de sus incondicionales. El Maestro manda con humildad, y se hace obedecer con convicción. Los bienaventurados no son fruto de las pompas y vanidades del mundo. Hay que ser muy humilde para conquistar la sabiduría, y después de conquistada hay que ser mucho más humilde.

El dolor en los necios y en los cobardes, es maldiciente e iracundo. El dolor para el sabio, para el que ambiciona sólo las cosas de Dios, es fuente de purificación y gloria. El necio renuncia a sus empeños y sufre cuando el dolor arrecia. El sabio, impávido frente al dolor, vence a sus propias deficiencias y cosecha el fruto de sabiduría divina. El dolor, vencido por el sabio, le entrega sus arcanos…

Del dolor nace el justo, y justicia es sabiduría…

El malvado nutre sus entrañas con infamias, y cuando se le agotan, las inventa. Es creador negativo y pérfido. El justo se alimenta de amor. He aquí porque ama a sus amigos y también a sus enemigos, a los unos porque lo comprenden y a los otros porque no lo comprenden…

Del pecho de Lucrecia se nutren los “alcoberos” (hombres de alcoba), y del de Isis los redentores de la humanidad…

Cuándo tú, ¡oh mortal! encuentres el sendero de la vida eterna, recuerda que eres un Sansón del Gran Arcano, y no permitas jamás que la bella Dalila (tu compañera) corte tus cabellos, los finos hilos por donde suben los vapores de su cirio (esperma) conque lograrás la Cristificación. Si vencieres; “te haré columna de mi templo”, “y la muerte no será ya más.”

Que estas mis palabras lleguen a tu corazón.

Que mi sacrificio de hoy, sea tu aliento de mañana.

Que me escuches y te sigas…

Gargha Cuichin

Ciénaga. Diciembre 30 de 1952. (9 a. M.)